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La Policía abre la puerta a la ilegalización del sindicato LAB

Detiene a Arnaldo Otegi y a la nueva dirección de Batasuna en una sede sindical

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La Policía y el juez Baltasar Garzón cortaron ayer el enésimo intento de Batasuna por volver a ser el referente de la izquierda abertzale que respalda a ETA aún desde la clandestinidad. Una operación policial permitió detener a diez presuntos miembros de la nueva dirección, incluido su líder desde 1998, Arnaldo Otegi, y la mano derecha de este durante el último proceso de paz, Rafael Díez Usabiaga, ex secretario general de LAB.

Precisamente, el operativo policial ha abierto por primera vez la puerta a una posible ilegalización del tercer sindicato en implantación de Euskadi, una cuestión que a día de hoy plantea serias dudas tanto en el ámbito judicial como en el Ministerio del Interior.

Entre los arrestados se encuentra el ex líder del sindicato Díez Usabiaga

El grueso de las detenciones se practicaron durante unareunión de varios de los nuevos líderes de Batasuna en la sede que el sindicato tiene en San Sebastián. El local ha sido utilizado por los detenidos, al menos desde el pasado mes de febrero, cuando la Policía detectó los primeros movimientos de Otegi y los suyos por resucitar al brazo político de ETA.

La Policía está convencida de que LAB es el único motor que funciona en el errático vuelo de la izquierda abertzale, severamente castigada desde la aprobación de la Ley de Partidos y deslegitimada por ETA como interlocutor en cualquier negociación desde que la banda decidió romper el alto el fuego sin contar con ella. Las sospechas policiales apuntan a que el sindicato supone ya, junto a los ayuntamientos de ANV, el único sustento económico del entramado político de ETA en País Vasco y Navarra. Para los partidarios de acometer la ilegalización del sindicato, esta supondría la puntilla a una banda terrorista que, aunque vuelva a matar, ya está derrotada en el plano operativo.

Los investigadores esperan que el registro de la sede sindical en la capital guipuzcoana aporte información que les permita avanzar en las pesquisas. Cuando los agentes irrumpieron a media tarde en la sede de LAB, Otegi, Díez Usabiaga, Rufino Etxeberria, Sonia Jacinto y Arkaitz Rodríguez Torres se repartían en tres instancias y trabajaban con varios ordenadores que no tuvieron tiempo de cerrar. De nada sirvieron las precauciones que tomaban, relevándose en los encuentros para evitar que nunca hubiera más de cuatro o cinco de ellos al tiempo en el edificio.

Los diez detenidos están acusados de formar la nueva dirección

Los detenidos habían tenido ya tiempo de formar un remedo de Mesa Nacional, reducida en el número, que habían denominado Bateragune (Centro de Unidad), y que recibía órdenes directas de ETA. Antes, Ekin, los comisarios políticos de la banda, ejercían de correa de transmisión, pero las estrecheces actuales han cambiado el modo de actuación. En todo caso, el contacto con la banda estaba protagonizado por Arkaitz Rodríguez Torres y Miren Zabaleta, según informaron a Público fuentes de la investigación.

Esta es la cuarta operación contra la dirección de Batasuna desde que la formación cediese a ETA su espacio electoral en TVE durante la campaña electoral de 1996. El último golpe policial a la ilegalizada Batasuna había tenido lugar en enero pasado, con el arresto de ocho dirigentes, algunos de ellos vinculados a las marcas con las que ETA pretendía acudir a los últimos comicios autonómicos. La estrategia en aquel momento era colocar al frente de la misma a una generación de desconocidos que evitase la acción policial. La situación actual es tan desesperada que los históricos dirigentes en libertad decidieron quemar las naves y ponerse al frente ellos mismos de la nueva Batasuna.

Estrechamente vigilado por la Policía, Otegi se ha arriesgado en los últimos meses a ser detenido cruzando la frontera con Francia en varias ocasiones y rompiendo la prohibición que sobre él pesaba de abandonar España. Los agentes sospechan que acudía a recibir instrucciones de ETA, cambiando de vehículo en varias ocasiones y haciendo paradas en ermitas en medio del bosque. Otro caso paradigmático es el de Rufi Etxeberria, quien abandonó la cárcel hace tan sólo un mes. Llevaba en prisión provisional desde la operación de octubre de 2007, que condujo al encarcelamiento de la dirección de Batasuna que había protagonizado el proceso.

El 16 de marzo pasado, ya con un lehendakari socialista en Ajuria Enea, Arnaldo Otegi lanzaba en rueda de prensa una propuesta de unión a todas las fuerzas independentistas. Pero inmediatamente fue acallado por ETA, según interpretan los propios destinatarios de esa oferta, con los que el dirigente de Batasuna nunca llegó a contactar personalmente. La operación Batea ha provocado que Otegi ya sólo pueda romper su silencio ante Garzón.

El portavoz del PSE en el Parlamento vasco, José Antonio Pastor, mostró su respeto a las decisiones de los jueces y señaló que si se ha detenido a Otegi es porque hay indicios delictivos.

Desde Aralar se insistió en que 'no se puede encarcelar a nadie por hacer política'. Para EA ,se pretende 'obstaculizar cualquier paso firme hacia el uso de vías políticas'.

EB cree que los arrestos responden más a impulsos políticos que a razones jurídicas.