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Prejubilaciones, una grieta en el sistema de pensiones

Los sindicatos son partidarios de vigilar su uso para evitar la sustitución de empleados de más edad por jóvenes peor pagados

ANA REQUENA

Con menos de 60 años y fuera del mercado laboral. En medio de las negociaciones sobre la reforma de las pensiones salen a la luz algunas grietas del sistema. Por ejemplo, hasta qué punto es coherente ampliar la edad de jubilación para mejorar la sostenibilidad del sistema mientras algunas empresas, incluso con beneficios, prejubilan a cientos de trabajadores con el consiguiente coste social y gasto para el Estado.

El número de prejubilaciones no se conoce con exactitud puesto que no se trata de una figura reconocida legalmente. Es un acuerdo privado entre una empresa y sus trabajadores con unas condiciones que varían de un caso a otro. En la mayoría de las situaciones, las prejubilaciones son onerosas para el Estado, ya que se tiene que hacer cargo de la prestación de paro de unos trabajadores que podrían seguir en el mercado laboral. Le puede suponer además dejar de percibir cotizaciones antes de la edad legal de jubilación de esos empleados, y tener que desembolsarles una pensión antes de los 65 años.

'Es una modalidad en contra de la ampliación de la edad de jubilación'

'Es una modalidad en contra de la tendencia natural de lo que se está proponiendo con la ampliación de la edad de jubilación', afirma el profesor del IESE, Sandalio Gómez, que opina que si las empresas quieren prejubilar no se les debería permitir que envíen a esos trabajadores al desempleo durante dos años. 'Que lleguen a un acuerdo con los empleados desde el primer día y sean ellos los que paguen', afirma.

Gómez tampoco ve coherente que las empresas que prejubilan accedan al mismo tiempo a subvenciones o ayudas públicas, como, por ejemplo, está sucediendo con las cajas de ahorros, que pueden acceder al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) mientras van a a prejubilar a unas 20.000 personas, según estimaciones de los sindicatos. Son precisamente las grandes empresas y el sector financiero los que más prejubilaciones llevan a cabo, porque son también los que pueden permitírselo económicamente.

Los últimos datos disponibles muestran que 356.596 personas de entre 60 y 64 años perciben una pensión de jubilación. Sin embargo, esta cifra no corresponde cien por cien al número de personas que se hayan prejubilado, ya que también incluye otras figuras como, por ejemplo, la de jubilados anticipados. Además, los prejubilados menores de 60 años no cobran aún una pensión y, por tanto, no aparecen en esas cifras.

Las empresas pueden prejubilar y recibir a la vez subvenciones

Gómez llegó a contabilizar hasta 40.000 prejubilaciones en un año durante la década de los noventa. El ritmo se moderó y el número de prejubilaciones parece ser ya menos elevado. Sin embargo, con frecuencia el uso que se hace de ellas es perverso, con el único objetivo de expulsar a los trabajadores de más edad, y con más costes salariales, para sustituirlos por jóvenes con salarios más bajos.

Son los sindicatos los que aprueban muchos expedientes de regulación de empleo que incluyen prejubilaciones como forma menos traumática de dar salida a los trabajadores. 'No es coherente con lo que ahora se debate, pero nos vemos obligados a solucionar problemas concretos de sectores concretos del día a día', admiten desde CCOO. No obstante, el sindicato denuncia la forma en la que muchas se llevan a cabo, para rejuvenecer las plantillas y abaratar la mano de obra. 'El problema es, otra vez, de modelo productivo, crecen los ERE y las fórmulas de abaratamiento de costes porque estamos empeñados en competir por costes en lugar de por valor añadido', remarcan.

Son las grandes compañías y la banca las que más usan esta fórmula

'Queremos que sean justas y que no sirvan para expulsar trabajadores porque sí, trabajadores que además pueden seguir desarrollando su trabajo', afirma la secretaria de política social de UGT, Carmen López. Por otro lado, el profesor del IESE asegura que la única forma de limitar las prejubilaciones es que la autoridad laboral no apruebe expedientes de regulación de empleo sospechosos. En ese sentido, los sindicatos reclaman que la inspección de trabajo esté más alerta.

Otro de los asuntos sobre la mesa es la jubilación parcial, una figura impulsada en tiempos del PP. El secretario de acción sindical de UGT, Toni Ferrer, aseguró el jueves que el Gobierno ha propuesto eliminarla, algo que no gusta a los sindicatos, que rechazan su desaparición porque permite contratar a otros trabajadores, especialmente a jóvenes, mientras el jubilado parcial sigue contribuyendo al sistema. 'No entendemos que se rompa esta figura, haría incluso que hubiera menos puestos de trabajo disponibles para los jóvenes', asegura Carmen López.

UGT y CCOO piden más vigilancia de las autoridades laborales

Para CCOO, la jubilación parcial es 'un instrumento interesante' que permite rejuvenecer plantilla al mismo tiempo que se evita que se amorticen empleos. El problema, como en otros casos, es 'el uso inadecuado' de ella que hacen algunas empresas. 'Muchas veces el nuevo trabajador no tiene las mismas condiciones laborales, especialmente en el salario, y muchos son temporales cuando están sustituyendo a empleados que eran fijos', explican.

En cualquier caso, se trataría de recuperar la filosofía de esta figura y no de eliminarla. 'Si se endurecen las fórmulas de protección, como la jubilación, y al mismo tiempo no se garantiza el empleo, lo que se genera son bolsas de personas desprotegidas', aseguran desde CCOO.

¿Qué es una prejubilación?

Es un acuerdo privado entre una empresa y sus empleados (que tienen que tener menos de 60 años, puesto que a esa edad ya podrían acceder a la jubilación anticipada), que dejan la plantilla pero sin estar despedidos de forma ordinaria. No es, por tanto, una figura reconocida como tal por la Seguridad Social. Normalmente, los trabajadores que se prejubilan van al desempleo durante dos años y la empresa completa el subsidio con una parte del salario. Una vez agotado el desempleo, la empresa se hace cargo de la cotización y del sueldo (en un porcentaje establecido de antemano, normalmente elevado hasta llegar incluso al 100%) de su anterior empleado. Una vez que llegan a los 60 años (o más, según el acuerdo), los prejubilados pasan a ser jubilados ordinarios y cobran su pensión, a veces también con un complemento de la empresa.

¿Por qué son costosas para el Estado?

En primer lugar, porque el Estado se hace cargo de la prestación y subsidio de desempleo de esos trabajadores. Supone un ahorro de dos años para las empresas: aunque complementan la prestación de paro, en ese periodo no le pagan el salario al empleado ni cotizan por él, como sí hacen una vez que se agota el subsidio del trabajador. Además, al llegar a los 60 años esos trabajadores ya pueden jubilarse anticipadamente por lo que la Seguridad Social deja de percibir prematuramente las cotizaciones y paga las pensiones.

¿Qué la diferencia de la jubilación anticipada?

La jubilación anticipada sí es una fórmula legal: un trabajador se jubila a partir de los 61 años, aunque se le aplica un coeficiente reductor a su pensión por cada año que adelanta su jubilación.

¿Qué es la jubilación parcial?

Un trabajador de más de 60 años reduce su jornada laboral en un porcentaje que oscila entre el 25% y el 75% (excepcionalmente hasta el 85%), cobra parte de su pensión y continúa cotizando. Al mismo tiempo, la empresa contrata a un nuevo trabajador para cubrir ese puesto. Esta fórmula ya se endureció en la reforma laboral. 

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