Público
Público

Premio para el móvil y la arroba

Raymond Tomlinson, padre del correo electrónico, y Martin Cooper, creador del primer teléfono móvil, reciben el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica

BLANCA SALVATIERRA

Las dos formas de comunicación más utilizadas no serían posibles sin Raymond Tomlinson y Martin Cooper. Aunque pocos conocen su nombre, son miles de millones los que usan sus inventos: el primero logró, en 1971, enviar un mensaje de un ordenador a otro, y el segundo, realizar la llamada pionera desde un teléfono móvil en 1973. Estos ingenieros recibieron ayer el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009. El jurado ha considerado que la telefonía móvil y el correo electrónico "han revolucionado la manera de comunicarse de miles de millones de personas y contribuido de manera decisiva al avance del conocimiento".

El secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UTI), HamdounTouré, destacó en sus declaraciones de apoyo a la candidatura conjunta de Tomlinsony Cooper que el número de usuarios interconectados no hubiera sido posible únicamente con las comunicaciones tradicionales. Tomlinson, que calificó ayer como "gran honor" el premio, especificó que era "un privilegio entrar a formar parte de una lista realmente impresionante de galardonados". Por su parte, Cooper reconoció la labor de las muchas personas que trabajaron junto a él en la aplicación de la tecnología inalámbrica "para mejorar las vidas de las personas en todo el mundo".

Cooper ideó el primer teléfono móvil, un prototipo similar al que se comercializaría diez años más tarde y que colocaría a Motorola a la vanguardia de las comunicaciones. El 3 de abril de 1973, este ingeniero realizó la primera llamada telefónica móvil, y estaba cargada de orgullo. La hizo desde las calles de Nueva York y su receptor fue Joel Engel, su homólogo en los Bell Labs de la compañía de la competencia AT&T.

La revista Popular Science inmortalizó el momento, describiendo el teléfono como "un nuevo tipo portable computarizado", aunque no sería hasta diez años más tarde cuando el terminal salió a la venta. El modelo que se comercializaría después, DynaTAC 8000X, con un peso de 780 gramos y unas dimensiones 33 x 9 x 4,5 centímetros fue el primer acercamiento de los usuarios a la telefonía móvil. Su aceptación fue inmediata, pero no era para todos los públicos. El precio, 3.995 dólares, dejaba pocas posibilidades al usuario medio.

Martin Cooper siempre soñó con un mundo interconectado. Las 300.000 unidades que se vendieron de su terminal en 1983 convirtieron la telefonía móvil en uno de los mayores fenómenos de las comunicaciones. Pero no ha sido hasta hace unos años cuando se ha podido comprobar su alcance real. La cifra de terminales vendidos se ha multiplicado por 13.000 desde aquella fecha, hasta los 4.000 millones, y ha encontrado la manera de seguir creciendo. En África, el 25% de la población cuenta con un teléfono móvil ante la imposibilidad de desplegar otras redes. De hecho, este es uno de los factores reconocidos por el jurado de los Premios Príncipe de Asturias, que ha considerado que estos sistemas representan "una importante ayuda a los países en vías de desarrollo, para los que supone una fuente de igualdad y oportunidades".

Cooper reconoció años más tarde que el que hoy es uno de los modelos de mundo interconectado estaba inspirado en el comunicador que utilizaba el capitán Kirk en la serie de televisión Star Trek. De hecho, Cooper detalló en una entrevista a Reuters que estaba tan eufórico después de realizar esa primera llamada que bromeaba con una idea: "Cuando nacieras tendrías ya un número de móvil y, si no respondías, morirías".

Pese al éxito, la visión última de Cooper es la de millones de personas que llevan esas conexiones incorporadas en su cuerpo. Este ingeniero, que sueña con chips integrados capaces de detectar enfermedades y que, después, puedan enviar automáticamente esos informes a centros especializados, cree que todavía se puede innovar más allá de los sistemas de voz.

Raymond Tomlinson, que ha recibido el Príncipe de Asturias junto a Cooper, también considera que se puede innovar más allá de la voz. El secreto a voces está en los datos. Con ellos trabajaba en 1971 Tomlinson cuando consiguió enviar un mensaje de un ordenador a otro en ARPANET. Hasta el momento, los correos electrónicos sólo podían enviarse y recibirse en la misma máquina. El Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica2002 y uno de los padres de Internet, Vinton Cerf, que además propuso la candidatura de estos dos ingenieros, calificó ayer la creación de Tomlinson como "un desarrollo inesperado que resultó ser una de las aplicaciones más inmediatas y duraderas en Internet".

El primer correo electrónico entre ordenadores incluía uno de los símbolos más utilizados hoy. Hace 38 años, no tenía una función definida. Tomlinson utilizó la arroba (@) para distinguir los mensajes locales de los globales, para separar el nombre de usuario del servidor desde el que se enviaba el mensaje. En la actualidad, la arroba se ha convertido en la insignia que representa al sistema de comunicaciones más completo hasta la fecha: Internet.

Los detalles de la primera llamada telefónica móvil que realizó Cooper son desconocidos, y tampoco se puede afirmar con certeza el contenido exacto de ese primer correoelectrónico enviado por Tomlinson. Se cree que su creador pudo incluir los caracteres que componen la línea superior de un teclado (QWERTYUIOP), si bien Tomlinson sólo acierta a recordar que pudo ser algo parecido al mensaje "1, 2, 3... probando". La inmediatez y el bajo coste ha convertido al correo electrónico en la herramienta de comunicación por excelencia en Internet. Mucho más tarde llegarían los chat, la mensajería instantánea, las comunidades virtuales o los twitters, pero aún habrá que esperar paraver si estos servicios han revolucionado la comunicación como los anteriores.

 

Más noticias de Política y Sociedad