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La prensa persigue su futuro en la Red

Editores, periodistas e internautas analizan la opción cobrar por los contenidos de los diarios en Internet

A. G. GIL-GARCÍA / R. FERNÁNDEZ

El anuncio realizado esta semana por The New York Times de que cobrará a partir de 2011 a los lectores más asiduos de su versión web ha reavivado el debate sobre el cobro por el acceso a los periódicos en Internet. No es la primera vez que el prestigioso rotativo estadounidense decide cobrar por parte de sus contenidos en la Red, ya que tomó decisiones similares en los años noventa y en 2005, si bien posteriormente se vio obligado a echarse atrás, al igual que ha ocurrido con otros diarios. En España el caso paradigmático fue el de El País, que apostó en 2002 por un modelo de pago en la Red y tres años después tuvo que volver sobre sus pasos.

Pero los fracasos del pasado parecen no desanimar al sector, que, convencido de que el futuro pasa por Internet, busca modelos de negocio rentables en medio de una aguda crisis que ha puesto en la picota a muchos medios de comunicación.

Hacer de pago todo el contenido es "muy difícil de rentabilizar"

A este lado del Atlántico, la prensa se plantea cuál será la evolución de las ediciones digitales, y todo indica que los diarios apostarán por un modelo mixto, es decir, por cobrar por algunos contenidos premium mientras el resto sigue siendo gratuito, aunque sigue habiendo terreno para la prueba y el error. "Estamos en los albores de un nuevo modelo de comunicación", explica a Público el director general de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), Ignacio M. Benito, que sostiene que "es hora de explorar nuevos caminos". No obstante, advierte de que "los cambios de tanto calado llevan su tiempo y determinadas iniciativas no siempre funcionan".

A su juicio, "la clave está en cualificar contenidos, hacerlos complementarios y a la carta". "Contrastar, cualificar, interpretar contenidos sigue siendo una tarea significativa donde los ciudadanos confían en los diarios, y muchos estarían dispuestos a pagar por esos contenidos", añade.

El periodista y bloguero Nacho Escolar señala, en este mismo sentido, que los diarios acabarán apostando por un cierre parcial de sus ediciones web, un modelo mixto, ya que hacer de pago todos los contenidos "es muy difícil de rentabilizar". "Se trata de que haya contenidos de pago para ese 15% de lectores que según los estudios están dispuestos a pagar por algo más, pero sin renunciar al 85% restante". A juicio del ex director de Público, "es muy difícil que un modelo exclusivamente de pago funcione", entre otras cosas porque el pago implica no sólo ingresos, sino también costes adicionales, ya que el lector pasa a convertirse en un cliente al que hay que proporcionar un soporte técnico y un sistema para efectuar el pago. "Es complicado que compense los ingresos publicitarios a los que renuncias", agrega.

A este respecto, el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, apunta que el acceso por banda ancha en España es "uno de los más lentos y caros de Europa", por lo que hay que tener en cuenta que el usuario ya tiene que hacer frente a un pago.

En este debate juega un papel fundamental Google y las batallas que han entablado contra él el magnate Rupert Murdoch y editores como los alemanes, que han llegado a denunciar al buscador ante la Oficina Federal Alemana Antimonopolio. En este contexto y en plena crisis, la intención de Murdoch de cobrar por los contenidos online es interpretada por el periodista y profesor de Periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos José Cervera como un intento de crear "un estado de opinión" en el que poder cobrar al omnipresente buscador.

"La idea no es cobrar a los usuarios, sino a Google, aunque no veo que vaya a funcionar porque no creo que el buscador tenga una razón seria para pagar", apunta Cervera, que destaca que en todo esto se parte de un presupuesto falso, ya que en la actualidad "no son los lectores los que necesitan a los medios, sino los medios a los lectores".

"Los editores van a defender sus derechos en Internet"

En el fondo de la cuestión se encuentra la propiedad intelectual y el respeto que exigen para ella los editores. De hecho, Benito entiende que la rentabilidad de las ediciones on-line pasa no sólo por "clarificar un modelo publicitario en el que centrales de medios y anunciantes participen y se sientan cómodos", sino también por el respeto a la propiedad intelectual. Así, los editores españoles no descartan demandar a Google, aunque reconocen que por el momento prefieren "agotar otras vías". "Lo que está claro es que los editores van a defender en Internet sus derechos", asevera Benito.

Para Escolar, ir contra los agregadores "no es el camino". A su juicio, "es sencillo no estar en Google, pero renunciar a él supone a su vez renunciar a un porcentaje altísimo de lectores que llegan a través del buscador". Cervera coincide con él y destaca que los diarios son "enormemente googledependientes", y "la mayor inversión de los medios ha sido para intentar hacer sus contenidos más atractivos para Google". En su opinión, "la publicidad en Internet está subdesarrollada". "Es falso que la publicidad on-line no da de comer, un ejemplo de ello es Google, lo que ocurre es que los medios no han encontrado el producto que les permita recoger ese dinero", explica.

José Cervera defiende la necesidad de replantearse lo que se ofrece a los usuarios, haciendo productos diferentes y únicos en Internet. "Los mecanismos de convertir usuarios en dinero no están claros, pero necesitamos atraer a los lectores porque sin ellos estamos muertos", concluye.

Por último, desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), su secretario general, Javier Arenas, advierte de otro riesgo: que la búsqueda de una mejora inmediata de la cuenta de resultados acabe poniendo en riesgo la calidad del contenido y el rigor de la información: "El fututo está bastante abierto, pero sea cual sea la fórmula que se adopte debe garantizar el ejercicio del periodismo".

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