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El president moviliza a su corte

Un acto con inmigrantes se convirtió en un gran homenaje

BELÉN TOLEDO

Si un perfecto extraño desconocedor de la identidad, el cargo y la situación judicial de Francisco Camps hubiera seguido al presidente valenciano a lo largo de la mañana de ayer, habría llegado a la conclusión de que el dirigente es una estrella de rock o un sacerdote de acreditados poderes curativos. Porque Camps fue besado, abrazado, saludado, manoseado y aplaudido hasta la extenuación en las dos actividades que su agenda incluía en el día de ayer.

Los dos actos se convirtieron en un homenaje al presidente a menos de 24 horas de la citación prevista y finalmente pospuesta hasta mañana en el Tribunal Superior de Justicia valenciano. En la primera de las citas, Camps se rodeó de tres de sus consellers, además de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, para inaugurar unas jornadas sobre Pueblo Gitano y Educación. Los representantes de varias asociaciones de esta etnia lo recibieron al grito de "presidente, presidente" y lo despidieron, entre vítores, como el de "Tío Paco", informa Efe.

Pero el plato fuerte llegó al mediodía, momento en el que Camps presidió la firma del Pacto Local por la Integración. El acto fue organizado por Rafael Blasco, conseller del ramo y coordinador adjunto de la campaña electoral del PP regional para el 7-J. En las últimas semanas, Blasco se ha convertido en el mayor apoyo de Camps y en un ariete contra el PSOE, al que acusa de participar en un "montaje pseudopolítico" en contra de su jefe de filas. Ayer, el conseller no dejó un cabo suelto y convirtió un acto protocolario planeado desde hace semanas en todo un ritual de adoración al líder.

El lugar elegido fue el salón de Cortes del Palau de la Generalitat, escenario para grandes ocasiones. Acudieron 400 personas, entre las que había representantes de la patronal valenciana, casi todo el Gobierno valenciano, 78 alcaldes y 28 diputados del PP. Allí estaban además los firmantes del pacto: los presidentes de las diputaciones provinciales entre los que está Carlos Fabra, imputado por una larga lista de presuntos delitos contra la Administración Pública desde hace cinco años y los alcaldes de las capitales de provincia.

Entre el público, los representantes de 50 asociaciones de inmigrantes. Todos brindaron a Camps una ovación de varios minutos. La encargada de pronunciar un discurso en nombre de los empresarios inmigrantes, Andrea Ruso, dirigió su mensaje directamente al presidente, con emocionadas alabanzas a su gestión. Al final del acto, la mayoría rodeó al presidente para saludarlo. Camps no contestó a las preguntas de los muchos periodistas presentes.

Sólo faltaron los invitados de los partidos de la oposición y los sindicatos. Andrés Perelló, senador socialista, acusó a Camps de convertir sus citas institucionales en "un acto de apoyo y presión a la Justicia". Marga Sanz, de IU, criticó la confusión "entre lo público y lo privado" que, a su juicio, padece el presidente. "Es como si nos hubiéramos trasladado a la Italia de Berlusconi", lamentó.

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