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La prima de riesgo, insaciable, supera los 630 puntos básicos

Marca un nuevo récord al cerrar en 631 puntos. La intervención de la CNMV al prohibir las operaciones a corto logra contener la hemorragia en la Bolsa, que cae un 1,1%

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España sufre en los mercados otro lunes negro. La prima de riesgo de España no afloja: muy al contrario, abrió este lunes con una fuerte subida. Arrancó en 616 puntos básicos, pero eso no era más que el preludio de otra jornada negra en los mercados para la economía española: en los primeros minutos no dejó de crecer y  una hora después de su apertura, a las 09:00 horas, ya alcanzaba los 638 puntos. A las 10:00 horas ya estaba en 642. El rendimiento del bono español a diez años también se dispara y se coloca en el 7,49%, un nivel de absoluto rescate.

A medida que se acercaba el mediodía, la prima se ha relajado ligeramente hasta cerrar en 631 puntos. Sin esperar al cierre de las Bolsas y ante el acoso de los mercados, la Comisión Nacional del Mercados de Valores (CNMV) anunció que prohíbe las operaciones a corto hasta el 23 de octubre. El objetivo es asegurar el mantenimiento de la estabilidad financiera y poner freno a las acciones más especulativas del mercado. En ese sentido, Italia, con la prima disparada y la bolsa de Milán a la baja, ha restringido la prohibición a las acciones del sector bancario y de seguros.

El anuncio de la CNMV sirvió para frenar la fuerte caída del Ibex 35, que en algunos momentos de la sesión se desplomó, arrastrada por las dudas sobre España, más de un 5%. Al cierre, el parqué madrileño se dejó solo un 1,1% hasta los 6.177,4 puntos.

Siguiendo la senda de la prima, el Ibex-35 arrancaba en rojo con una caída superior al 2%. Y fue a peor durante gran parte de la mañana: si a las a las 10:45 horas, el descenso era del 4,45% y perdía los 6.000 puntos, algo que no sucedía desde abril de 2003, a las 12:00 horas las pérdidas alcanzaban el 5,28% y el indicador se quedaba en 5.916 puntos. Y todo esto después de que el viernes el selectivo español cayera casi un 6%. Entre los valores más castigados por los inversores figuraban todos los grandes valores del mercado y los bancos cotizados.

Sin embargo, a medida que la mañana languidecía, el Ibex se recuperaba y lograba contener la sangría: se quedaba por debajo de los 6.200 puntos y cayendo un 1,1%.

Al final, la Bolsa española logró ser la que menos cayó de los parqués europeos. El CAC-40 de París se dejaba un 2,89%, la Bolsa de Milán perdía un 2,76%, y el FTSE-100 de Londres caía un 2,09%. 

España e Italia son los únicos países que han visto aumentar el riego país

A las dudas que despierta la capacidad de España para hacer frente a sus compromisos de reducción del déficit, que las dificultades de algunas comunidades autónomas podrían impedir, se sumaba a esta hora el PIB del segundo trimestre. Según los datos del Banco de España, la economía española cayó entre abril y junio el 0,4%, una contracción más intensa que la registrada en el trimestre precedente. Todo ello desataba el nerviosismo en el mercado de renta variable pero también en el secundario de deuda soberana. 

Estos datos vienen a complicar más la difícil situación de España en los mercados: tras concluir la jornada del viernes en su nivel más alto al cierre, 610 puntos básicos, el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán del mismo plazo repuntaba en la apertura después de que son ya tres -Catalunya, Murcia y Castilla La Mancha- las comunidades que están estudiando pedir el rescate al Gobierno. Las dificultades de las comunidades autónomas ponen en entredicho la capacidad de España para cumplir sus objetivos de déficit y sus compromisos con Europa.

Además, la reiterada negativa del Banco Central Europeo (BCE) a comprar deuda soberana de países de la zona del euro deja a España a merced de los mercados y dispara sus costes de financiación en un momento muy inoportuno, recién aprobados los recortes más duros de la democracia, recortes que sin embargo no han servido para aplacar la voracidad de unos mercados que no confían en las últimas medidas del Gobierno.

El presidente del organismo, Mario Draghi, reiteraba el sábado que el mandato del banco 'no pasa por 'resolver los problemas financieros de los estados', sino asegurar la estabilidad de precios y contribuir a la estabilidad del sistema financiero con total independencia.

Los expertos apuntan a la intervención del BCE como la única posibilidad de que cese el acoso de los mercados a la deuda española, una vez que la ayuda concedida a España por la Unión europea para recapitalizar su banca se ha mostrado insuficiente para mitigar la desconfianza. 

El BCE de momento se niega a comprar deuda

La situación es tan grave que ayer, domingo, Esteban González-Pons, el vicesecretario de Estudios y Programas del PP, hizo un llamamiento desesperado para que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda española. Pons deslizó una teoría de la conspiración de última: según el conservador, 'Alemania no quiere que España pertenezca al mismo club que los países del norte de Europa'. Lo que hace menos de un año era responsabilidad de Zapatero, ahora es culpa de Alemania: ese es el nuevo argumento del PP.

En medio de este panorama, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, viaja mañana, martes, a Alemania para explicar a su homólogo germano el nuevo plan de ajuste aprobado por el Gobierno, aunque no está previsto que reclame la intervención del BCE.

Ante esta situación, la Comisión Europea insistió  que las medidas que han adoptado la UE, y a nivel individual España e Italia, 'van en la buena dirección', pero que existen instrumentos que permiten rebajar las tensiones en los mercados. 'Disponemos de instrumentos que están operativos en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)' para rebajar las tensiones en los mercados, dijo el portavoz comunitario de Competencia, Antoine Colombani, en referencia a la posibilidad que tiene el fondo de rescate de intervenir en los mercados de deuda primario y secundario.

El portavoz no quiso opinar sobre en qué nivel del riesgo país o del interés debe intervenir el mecanismo, y recordó que en cualquier caso debe ser el Estado miembro quien pida la actuación del instrumento. Tampoco quiso especular sobre si la capacidad de intervención del FEEF, actualmente en unos 200.000 millones de euros, es suficiente, ni sobre la evolución actual o futura de las bolsas europeas. '

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