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El príncipe protagoniza el funeral dando el pésame a cada uno de los familiares de las víctimas

Los ritos católicos marcan el acto oficial en memoria de los 79 fallecidos en el siniestro del pasado miércoles, que se celebra en la catedral de Santiago.

PÚBLICO / AGENCIAS

Gobernantes, autoridades y, sobre todo, los miembros de la Casa Real, han ocupado un lugar preferente en la catedral de Santiago de Compostela donde se celebra el funeral oficial por las víctimas del accidente de tren del pasado miércoles en las inmediaciones de la capital gallega. Ellos han ocupado los lugares más privilegiados del templo compostelano donde se celebra el homenaje a los 79 fallecidos en el siniestro, que a pesar de ser de carácter estatal, sigue únicamente los ritos de la confesión católica.

Al final de la ceremonia, Felipe de Borbón y otras autoridades se han acercado a las bancadas donde se encontraban los familiares de los muertos y les han dado el pésame uno por uno, un gesto que recuerda al protagonizado por los gobernantes que asistieron al funeral por las víctimas del 11-M, en 2004, y que constituye todo un gesto de cercanía del heredero de la corona.

Durante el acto, el lugar más destacado lo habían ocupado los príncipes y la infanta Elena de Borbón. Además del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, a la ceremonia oficiada por el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, también han acudido los ministros Ana Pastor y Alberto Ruiz Gallardón, los presidentes del Congreso, Jesús Posada, el Senado, Pío García Escudero y varias comunidades autónomas y representantes de los principales partidos políticos.

Centenares de personas siguen el oficio religioso desde el interior del templo y también a través de una pantalla gigante instalada en la Plaza de la Quintana sobre el escenario que inicialmente se habilitó para celebrar las fiestas de Santiago Apóstol, suspendidas por el accidente ocurrido el miércoles día 24 en las proximidades de la capital gallega.

La ceremonia religiosa ha empezado a las 19.00 horas con las palabras de un sacerdote que ha reconocido el "duro golpe" que supone el siniestro de Angrois, en el que "muchos" han "encontrado la muerte de modo inesperado y prematuro", mientras otros "han resultado heridos de diversa consideración". "Todos sufrimos", ha reconocido.

En el interior del templo se han dispuesto en la nave central familiares de las víctimas del accidente y residentes en Angrois, punto donde ocurrió el siniestro y cuyos vecinos no dudaron en lanzarse a las vías del tren a asistir en los primeros momentos a los afectados. A la izquierda del altar se han sentado las autoridades y a la derecha, otros familiares y público en general.

No obstante, la catedral compostelana se ha quedado pequeña para albergar a todos los que quieren rendir homenaje a los fallecidos en la tragedia ferroviaria. Así, decenas de personas no han podido entrar en el templo y siguen la eucaristía desde una pantalla que ha sido instalada en la Plaza de la Quintana.