Público
Público

Procesan a un modisto por traficar con cocaína en trajes de novia

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Un juzgado de Utrera (Sevilla) ha abierto procedimiento abreviado contra un modisto acusado de traficar con un kilo y medio de cocaína impregnado en trajes de novia que llegaron a su taller en un paquete desde Venezuela.

Fuentes del caso han dicho hoy a Efe que el juzgado de instrucción 2 de Utrera ha desestimado la petición de archivo hecha por la defensa del acusado, ha dictado auto de procedimiento abreviado y ha remitido la causa a la Audiencia de Sevilla para su enjuiciamiento.

El acusado J.L.F.F., de 41 años, modisto con taller abierto en la localidad sevillana de Los Palacios, estuvo un mes en prisión provisional, hasta el 17 de enero pasado, tras recibir un paquete de Venezuela en cuyo interior había trajes de novia y de madrina impregnados de cocaína.

La Audiencia lo dejó en libertad, tras pagar una fianza de 20.000 euros, porque el imputado "tiene arraigo familiar y domicilio conocido, así como una pareja estable en Los Palacios, donde es una persona apreciada" y no tiene antecedentes penales ni de consumo de droga.

Junto a ello, la sala entendió que el imputado no intentará fugarse "dado el elevado coste que le significaría dicha acción" con la consiguiente "ruptura de los vínculos familiares y de un próspero negocio".

A la vez que ha dictado auto de conclusión de la investigación, el juez de Utrera ha solicitado a la compañía telefónica un listado de las llamadas del modisto con objeto de demostrar su alegación de que no mantiene relaciones con el mundo del narcotráfico internacional.

El abogado defensor, José Ignacio Bidón, ha informado a Efe de que va a recurrir este auto y solicitar de nuevo el archivo de la causa.

El modisto fue detenido después de que la Guardia Civil hiciera una "entrega controlada" del paquete sospechoso, que había sido enviado desde la localidad venezolana de Barcelona a su nombre y a su taller de confección.

El paquete fue detectado por la Policía inglesa el 7 de noviembre de 2007 en el aeropuerto londinense de Gatwich y días después un agente de la Guardia Civil se hizo pasar por empleado de la mensajería y entregó la mercancía al imputado.