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Programa agujas limpias Australia mantiene el VIH bajo control

Reuters

Por Amy Norton

En Australia, el usogeneralizado y temprano de los programas de agujas limpiashabría mantenido controladas en el largo plazo las tasas detransmisión del VIH en los consumidores de drogas inyectables.

En 1986, Australia puso en práctica esos programasoficiales para proporcionarles agujas y jeringas limpias a losadictos y prevenir una epidemia del virus del sida porcompartir agujas. Y el nuevo estudio, publicado en AIDS,sugiere que la estrategia dio resultado.

En 1995-2009, la tasa de VIH entre los participantes deesos programas se mantuvo en el 1 por ciento. Además, el patrónde infecciones fue el mismo que en la población general deAustralia, es decir, principalmente entre los hombres gay ybisexuales.

"Nunca tuvimos un brote importante de VIH entre los adictosa drogas inyectables", dijo la doctora Libby Topp, de NationalCentre in HIV Epidemiology and Clinical Research, Darlinghurst,y autora principal del estudio.

Comentó por correo electrónico a Reuters Health que, segúnotro estudio, la tasa del 1 por ciento es aplicable a todos losadictos de drogas inyectables del país y no sólo a los queparticipan de los problemas.

En cambio, se estima que el 16 por ciento de los adictos deEstados Unidos vive con el VIH, mientras que en Rusia elporcentaje aumenta al 37 por ciento.

Los programas de agujas limpias y de cambio de jeringasiempre generaron controversia; algunos sostienen que perpetúanla adicción. En el 2009, Estados Unidos rechazó la prohibiciónde usar fondos federales en esos programas, aunque algunasciudades tienen los propios.

Los defensores de los programas, incluidos muchos expertosen salud pública y VIH, afirman que existen estudios quedemuestran que los programas de agujas y jeringas reducen latransmisión del VIH, como una revisión que la OMS realizó en el2004 y que halló "pruebas contundentes" de esa reducción.

"Los resultados muestran que en un país donde estosprogramas comenzaron a funcionar hace tiempo y de manerageneralizada, la transmisión del VIH nunca fue un problemaentre los adictos a drogas inyectables", dijo Topp. Eso"coincide con la idea de que los programas de aguja y jeringalimpias previenen la transmisión viral en ese grupo".

Pero eso no significa que es demasiado tarde paraimplementar esos programas en países con una epidemia de VIH enlos adictos.

"Cada vez que un adicto con VIH comparte su jeringacontaminada puede transmitir la infección -dijo-. Por lo tanto,cada inyección con un equipo limpio previene por completo elriesgo de transmisión".

En Estados Unidos, en el 2006, el 19 por ciento de los 1,1millones de personas con VIH se había infectado a través deluso de drogas inyectables, según los Centros para el Control yla Prevención de las Enfermedades.

FUENTE: AIDS, online 19 de enero del 2011.

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