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El proyecto español que ayuda a niños del Amazonas brasileño a través de la educación digital

A Cristiano Ruiz le encantan las matemáticas, quiere ir a la universidad y sueña con ser futbolista. Cada día acude a la escuela en una comunidad indígena de la Amazonia brasileña, donde recibe una enseñanza que aúna la tradición local con el manejo de las nuevas tecnologías y los contenidos digitales. En el Día Universal del Niño, descubrimos su historia a través del programa ProFuturo, cuyo gran objetivo es mejorar la calidad educativa de millones de niños y niñas de todo el mundo que viven y estudian en entornos vulnerables.

Cristiano Ruiz. ProFuturo
Cristiano Ruiz. ProFuturo.

Cristiano mira al futuro. Quiere estudiar y el hecho de vivir en plena Amazonia brasileña no es un impedimento. Es estudiante de primaria y asiste cada día a la Escuela Municipal Kanata T-Ykua, en una comunidad indígena de la Amazonia brasileña, donde reside. Amazonas fue el primer estado brasileño en reabrir los colegios públicos tras el cierre por la covid-19.

Su día comienza a las seis de la mañana. Tras asearse, vestirse y desayunar plátano frito, Cristiano coge la mochila, sale de su pequeña casa de madera y pone rumbo a la escuela, atravesando un bosque todavía húmedo por el rocío de la noche. Parte del trayecto al cole lo hace en canoa, con la que cruza el río Cuieiras, afluente del río Negro, uno de los brazos del Amazonas.

Un faro educativo en plena Amazonia brasileña

Cristiano y su familia son indios kambeba, un pueblo indígena de gran importancia en la historia de la Amazonia que fue considerado prácticamente extinto hasta mediados del siglo XX. Pero la tradición indígena se mezcla con las competencias necesarias para el siglo XXI en la educación de Cristiano. El pequeño recibe una enseñanza que une la transmisión del conocimiento tradicional local con el manejo de las nuevas tecnologías y los contenidos digitales.

El nombre de su escuela, Kanata T-Ykua, significa “luz del saber” y, en ese sentido, ProFuturo es como un faro en el camino del conocimiento de Cristiano. Se trata de un programa de educación digital llamado a convertirse en un referente mundial en cuanto a transformación e innovación educativas. Su finalidad es reducir la brecha educativa en el mundo proporcionando una educación digital de calidad a la infancia con menos recursos de Latinoamérica, el Caribe, África y Asia, tanto en zonas urbanas como rurales.

Para hacerlo posible y llegar más lejos y a más personas, ProFuturo se vale de la tecnología y de experiencias digitales de enseñanza y aprendizaje realmente innovadoras, que potencian el desarrollo en esa digitalización y permiten a los docentes, alumnos y directores de escuelas abordar los retos que marca la era digital.

Cristiano Ruiz. ProFuturo
Cristiano Ruiz. ProFuturo.

Las mismas oportunidades

La tecnología permite llegar más lejos y a más personas. En el caso de Cristiano, está permitiendo que un niño de una de las zonas más remotas de la selva amazónica pueda recibir una educación de calidad que de otro modo sería inaccesible. Cristiano está adquiriendo competencias digitales que le ayudarán a profundizar en sus materias favoritas, a llegar a ser un estudiante universitario y, quién sabe, quizás también a labrarse una exitosa carrera deportiva. Al pequeño le encantan las matemáticas, quiere ir a la universidad y sueña con ser futbolista.

Ese es el gran objetivo del programa ProFuturo, que los niños de las regiones más desfavorecidas tengan las mismas oportunidades y accedan a una enseñanza de calidad. Se trata de una ambiciosa iniciativa que está impulsada por la Fundación Telefónica y la Fundación “la Caixa”, que hace cinco años decidieron sumar sus fuerzas y su experiencia en el mundo de la educación para lograr que todos los niños y niñas tengan las mismas opciones, independientemente del lugar en el que hayan nacido.

Es más, desde su nacimiento en julio de 2016, el programa ya se ha implementado en 40 países y se han beneficiado de él hasta 19,7 millones de alumnos y más de 914.000 docentes. Y es que la clave de su éxito es precisamente la comunidad docente, como activadora del aprendizaje y pieza fundamental para lograr un cambio significativo en la calidad educativa. Por eso, ProFuturo centra muchos de sus esfuerzos en su formación, acompañamiento y soporte continuo.

La ilusión por aprender

Conscientes del interés que despiertan los dispositivos tecnológicos en los pequeños, los docentes aprovechan los nuevos formatos y contenidos interactivos para fomentar el máximo rendimiento de sus alumnos. Con la ayuda de ProFuturo, el profesorado despierta esa curiosidad en niños como Cristiano.

Además de las matemáticas y el dibujo, al pequeño le gusta descubrir las historias de su pueblo y se le ilumina la cara cuando se trata de pescar: “Puedo pescar un pez sin anzuelo, pero la última vez no tuve suerte y no pesqué ninguno”, comenta. El niño, al igual que sus compañeros de clase, está entusiasmado con el proyecto ProFuturo y se esfuerza por cumplir cada tarea con esmero.

A las once en punto, cuando termina la clase, Cristiano emprende el camino de regreso a casa. Es hora de ayudar a sus padres y de implicarse en las labores de casa. Mientras tanto, los sueños e ilusiones de este niño siguen creciendo. Y mañana, de nuevo en la escuela, Cristiano estará un paso más cerca del futuro que anhela, donde la educación tiene un papel protagonista y será la llave para un sinfín de posibilidades.

La de Cristiano no es la única historia que cuenta en primera persona el poder transformador de la educación digital. Puedes descubrir las de Emilia (Angola), Nicole (Filipinas) y muchas más en la web de ProFuturo

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