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El PSE se enfrenta a un futuro sin pactos

López se propone liderar un Gobierno vasco integrado sólo por socialistas. CiU advierte de que no será "un salvavidas" para Zapatero si el PNV le retira su apoyo

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"Estamos en condiciones de poder liderar un Gobierno de cambio en solitario". El número dos del PSOE, José Blanco, verbalizó así ayer el primer paso socialista tras las elecciones de Euskadi que han dejado a los nacionalistas sin mayoría absoluta. La dirección del PSOE ha dado luz verde a Patxi López, su candidato a lehendakari, para tomar cuántas "decisiones e iniciativas" considere necesarias.

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El líder del PSE cuenta con el aval de su partido "respaldará lo que diga López", anunció Blanco. La dirección socialista cree que López se ha ganado un voto de confianza "porque, hasta ahora, ha sido tremendamente sensato", subrayaba ayer un dirigente del partido. Los 24 escaños del PSE, más los 13 del PP y el parlamentario de UPyD que los socialistas esperan obviar gracias al voto emigrante, que podría darles otro diputado suman una mayoría de 38 diputados que "abre la posibilidad de que Patxi López sea lehendakari", según explicó Blanco.

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Tres horizontes para el PSE

Hasta ahí, la aritmética. Desde aquí, la política. El futuro político de Euskadi pasa por tres fórmulas diferentes. Dos combinaciones se daban ayer prácticamente por descartadas: un gobierno del PSE junto al PNV y un Ejecutivo socialista coaligado con el PP. Según fuentes de la dirección socialista consultadas por Público, ninguna de estas dos hipótesis "responde a la voluntad expresada" por los vascos en las urnas.

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Ambos horizontes suscitan muchas dudas en el PSOE, como algunos de sus responsables dejaron ayer de manifiesto en la reunión de su Ejecutiva, porque, entre otras cosas, reavivan "la política de frentes, la lucha entre dos orillas: nacionalistas y no nacionalistas". Contra esta concepción de la política, los socialistas abogan "por la convivencia y por la superación de los choques de trenes", como subrayó Blanco.

Así las cosas, el PSOE se decanta por un gobierno de López en minoría y en solitario, monocolor, y nacido de una investidura en la que dan por hecho el respaldo del PP.

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Esta es, a priori, la postura "más consecuente" con el impulso de cambio trasladado por el líder de los socialistas vascos, según explica un destacado dirigente del PSOE. Es la idea que responde, además, al llamamiento a "ser coherentes" que trasladó Rodríguez Zapatero a la dirección de su partido en la reunión en la que analizaron ayer los resultados del domingo electoral.

El líder del PSOE planteó la misma exigencia horas más tarde, ya ante los micrófonos, en un acto oficial en Madrid. Zapatero se mostró seguro de que López será "coherente" con el compromiso asumido ante los ciudadanos vascos para liderar el cambio. El presidente del Gobierno calificó de "afortunada y correcta" la primera declaración de intenciones de López, cuando anunció ante sus seguidores que se sentía "legitimado" para encabezar un cambio en Euskadi, informa Ana Pardo de Vera.

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El PNV abre los contactos

El PSOE, de momento, espera escuchar al PNV, que ya ha comenzado a contactarcon todas las fuerzas políticas para "iniciar en breve un proceso de conversaciones que conduzcan a la constitución del Parlamento y del Gobierno vasco". Según informó el Ejecutivo de Vitoria a última hora de la tarde, su objetivo es alcanzar un acuerdo que "dé la máxima estabilidad a la arquitectura institucional vasca".

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La primera reunión del PNV será, precisamente, con el PSE. A ella acudirán el presidente nacionalista, Iñigo Urkullu, y el propio Juan José Ibarretxe, informa Guillermo Malaina.

A la espera de esta cita, los movimientos sobre el tablero vasco son, de momento, pura estrategia verbal. El PNV advirtió de que consideraría "una agresión política" la unión de las fuerzas no nacionalistas con "el único objetivo" de apartar a Ibarretxe del poder. El presidente del PNV en Vizcaya, Andoni Ortuzar, describió un hipotético acuerdo a tres ente PSE, PP y UPyD como un pacto "antinatura".

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Pero el PNV no se ofrece una alternativa clara. Ortuzar cree "difícil" un Ejecutivo en Euskadi integrado por su partido junto al PSE, ya que, a su juicio, López "se ha situado ya al margen de esa posibilidad". El tándem entre socialistas vascos y nacionalistas moderados es "una posibilidad difícil", según avisó el dirigente peneuvista.

Un PSOE solo en el Congreso

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CiU cerró filas con el PNV ante la posibilidad de que los nacionalistas vascos sean desalojados del gobierno por una "mayoría españolista". Su líder, Artur Mas, recordó que a él le ocurrió esto después de ganar las elecciones al PSC. El líder catalán denunció que, por mucho que se echen todo en cara, los partidos estatales no tienen reparos en "desalojar al nacionalismo" de todas las parcelas de poder.

Mas no tuvo problemas en hurgar en los negros nubarrones que, para el presidente del Gobierno, se avecinan a la hora de asegurarse mayorías en las Cortes. En lo que va de legislatura, el PNV y el BNG han sido aliados estables, pero difícilmente podrá seguir contando el PSOE con los dos diputados gallegos, una vez que han pasado a la oposición en su comunidad. Lo mismo ocurrirá con los seis nacionalistas vascos si se consuma su arrinconamiento en Euskadi.

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Ante este escenario, los diez diputados de CiU aparecen como solución. Mas reconoció que cotizan "al alza", pero despejó dudas pidiendo que nadie busque en ellos un "salvavidas para el PSOE". "Estamos en la oposición porque ellos así lo quisieron", afirmó en referencia a la gestación del segundo tripartito, del que quedó apartado, pese a su clara victoria sobre José Montilla.

El entorno del líder nacionalista se apresuró a asegurar que su rotundidad es compartida por Josep A. Duran i Lleida, partidario declarado de una entente con los socialistas en Madrid y en Catalunya. Y es que a Mas, que prepara su última oportunidad de presidir la Generalitat, no le interesa aparecer como socio de un ejecutivo socialista que él ve a la deriva por la crisis y que, como reitera insistentemente, no ha cumplido con Catalunya en asuntos como la financiación o el despliegue del Estatut.

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