Público
Público

Psicosis en el súper y en la gasolinera

GLÒRIA AYUSO

Colapso en las carreteras, buena parte de las gasolineras catalanas sin algún tipo de combustible y supermercados con estanterías vacías. La incertidumbre sobre cuántos días se prolongará la huelga de transportistas hizo que la población decidiera este unes aprovisionarse.

Como ya ocurrió el domingo, el estado de cierta psicosis de los consumidores desembocó en colas en las gasolineras y en las tiendas, donde se agotaron alimentos frescos y básicos como la leche o el aceite. Las repetidas retenciones en las principales carreteras del territorio debido a las numerosas marchas lentas que el colectivo protagonizó durante todo el día y la paralización de la actividad en empresas que se quedaron desabastecidas fueron otros efectos de la protesta de los camioneros.

El presidente de la Federación Catalana de Estaciones de Servicio, Manuel Amado, alertó ya al mediodía que el 40% de las 1.714 gasolineras de Catalunya se había quedado sin combustible. Por la tarde, muchas decidieron cerrar.

La Agrupación Catalana de Asociaciones de Estaciones de Servicio reclamó protección policial para que los camiones cisterna pudieran distribuir combustible. 'Un 75% de las las estaciones están secas. Sólo en los polígonos queda, pero el miércoles ya no quedará nada', aseguró su presidente, Albert Campabadal, que lamentó que el Gobierno catalán no hubiera organizado unos servicios mínimos acompañados por los Mossos d'Esquadra.

La policía autonómica sólo custodió a ocho camiones cisterna que salieron en convoy desde Zona Franca para transportar queroseno hasta el aeropuerto de Girona.

A última hora, el secretario general de la conselleria de Interior, Joan Boada, anunció que los Mossos establecerán hoy varios convoyes de camiones-cisterna para garantizar que las gasolineras puedan dar un 'servicio mínimo', si bien no garantizó que el combustible llegue todas las estaciones. Abastecer a las estaciones de servicio será la prioridad. Si la huelga prosigue, la Generalitat preparará un dispositivo especial para garantizar el acceso a otros servicios básicos, como el farmacéutico o la alimentación.

Aún así, Boada reclamó a los ciudadanos que 'actúen con normalidad' y no vayan a abastecerse si no lo necesitan. También exigió 'responsabilidad' a los transportistas y les advirtió que los Mossos d'Esquadra 'actuarán con toda la fuerza que sea necesaria' para asegurar que no haya restricciones.

Muchas empresas empezaron a tener problemas de producción por la imposibilidad de recibir y enviar material. Los piquetes impidieron la carga de camiones en el Polígono de la Zona Franca de Barcelona y la zona de proveedores de Seat. La automovilística tuvo que anular dos turnos de trabajo en los talleres de pintura y montaje, y dejaron de fabricarse 1.400 vehículos, según cifró la compañía. No fue un caso puntual.

'Los camiones no sirven nuestros pedidos, no sabemos ni dónde está nuestro material. Pronto no vamos a poder hacer nada', explicó la responsable de una pequeña empresa de iluminación de Santa Coloma. La patronal Pimec reclamó al Gobierno una resolución 'rápida, ágil y contundente' de la huelga y apeló a la responsabilidad de los implicados en el conflicto, informa Efe.

El mercado de distribución de Mercabarna vendió ayer un 35% menos de fruta y la actividad en el matadero descendió al 50%. Los piquetes impidieron el trabajo de los transportistas a partir de mediodía, aunque sí permitieron el paso a las furgonetas de pequeños negocios, como restaurantes o bares. En el centro logístico de Mercadona de Sant Sadurní barraron la entrada y salida de camiones.

Los camioneros iniciaron las protestas a primera hora y las intensificaron por la tarde. Por la mañana cortaron el paso en La Jonquera y bloquearon los accesos por la N-II. Hubo marchas lentas por la AP-7, C-16, C-58, B-23 y la C-31, entre otras, produciendo colas de uno a 10 kilómetros. Los camioneros se concentraron por la tarde ante en la subdelegación del Gobierno.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias