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"Quería un disco con buen sabor, ya pasé lo chungo"

Bebe regresa con fuerzas renovadas para presentar su nuevo trabajo, 'Y.'

AIDA M. PEREDA

Con su álbum debut, Pafuera telarañas (2004), Bebe alcanzó un éxito inesperado difícil de sobrellevar. "Ya lo he digerido, de lo feo ya no me acuerdo, me quedo sólo con lo bueno", asegura. Y hace un balance positivo: "Me ha venido bien para crecer y evolucionar". Superada esta etapa, la cantante y actriz extremeña regresa con Y., su nuevo trabajo, donde cada canción refleja "el estado anímico de las paradas de un viaje físico y mental" que la ha mantenido alejada del bullicio todo este tiempo.

Y. es un disco más reposado e intimista, con un punto melancólico, apreciable en canciones como Busco-me o Me Fui, pero también contiene una parte más descarada, más "golfa", definida en cortes como La Bicha o Uh, uh, uh, uh, uh. "Así son los viajes. El principio suele ser mucho más calmado, porque es cuando te estás alejando de lo que te separas, y luego, cuando le has cogido el hilo, es cuando empieza el cachondeo", ríe.

En su nuevo disco ha decidido arriesgar y no ha recurrido al estilo que le hizo triunfar con canciones como Malo. "Cada cosa tiene su momento y lo que ya está hecho no lo vamos a repetir porque no tiene sentido, segundas partes nunca fueron buenas", sostiene. Por ello, el camino que abrió con Pafuera telarañas encuentra en Y. una bifurcación de registros. Pa Mi Casa tiene un elegante toque de swing, y La Bicha incorpora un rap contundente, ¿por qué esta amalgama de estilos? "No lo sé, porque me lo pide el cuerpo. Las cosas fluyen de manera mucho más natural de lo que parece. Vas escuchando música, vas aprendiendo, vas buscando...", explica. Sin embargo, Bebe no ha perdido su identidad musical. "No, claro, pero te cansas de hacer siempre lo mismo", indica.

Tras su éxodo personal, Bebe se fue a Cádiz a releer todo lo que había escrito y preparar el nuevo álbum. "Fue un proceso fuerte, porque empiezas a recordar todo, ¡es como hacer el viaje de nuevo!", exclama. A la hora de la selección lo tuvo claro: "No quería un disco triste, porque yo ahora no estoy triste. Quería que el disco tuviese buen sabor. Lo chungo y lo oscuro ya lo pasé, no quería coger nada feo ni triste".

Aunque Bebe reconoce que hay trozos de ella en su música, prefiere no desmenuzar su intimidad: "Lo que sea auto-biográfico no tiene importancia, son pensamientos, reflexiones. Para mí, lo importante de veras es que la gente coja las canciones y las letras, las haga suyas y se monte su propia película".

La extremeña ha vivido en su piel la fama y reivindica sus cosas buenas: "Vives situaciones extremas que te hacen crecer en todos los puntos y yo creo que a mí me ha sentado al final bien. Me está haciendo despertar ciertas cosas, cierto temperamento a lo mejor que tengo o ciertos impulsos, aprendes a llevarlos de otra manera". Pero también advierte de la cruz de ser alguien conocido: "Al estar expuesto pierdes bastante. Es peligroso porque te puede agotar mucho mentalmente, atacan mucho a tu persona y tu tranquilidad. Es delicado, pero bueno, hay cosas peores en la vida".

A pesar de todo, Bebe se enfrenta a este nuevo proyecto sin miedo. "Es imposible que vuelva a pasar lo mismo con Y.", señala. Con Pafuera telarañas, explica, confluyeron varios aspectos. "Todo fue distinto. En primer lugar, yo no era conocida, y lo segundo fue el éxito de la canción Malo. Era todo mucho más inesperado, pero ahora ya ha pasado esa vorágine y este disco no tiene nada que ver", aclara. Por eso, le gustaría que el nuevo álbum se tome su tiempo. "No tengo expectativas altas para Y. Me apetece que vaya con mucha tranquilidad, el otro fue super rápido. Ojalá vaya todo a su ritmo. No son necesarias grandes cosas, sino cosas bien hechas", proclama.

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