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Ramos Horta, estable, puede recibir el alta médica en dos o tres semanas

EFE

El presidente de Timor Oriental, Jose Ramos Horta, que sobrevivió a un intento de asesinato el lunes pasado, se encuentra estable en un hospital de Australia y puede recibir el alta médica en dos o tres semanas.

"Si todo sale bien, imagino que en dos semanas, probablemente una más o así para recuperarse antes de poder subirse a un avión", contestó el cirujano Phil Carson del Hospital Real de Darwin, en el norte de Australia, a los periodistas.

Carson señaló que tienen sedado a Ramos Horta, de 58 años, y que le mantendrán así hasta el viernes próximo, mientras efectúan nuevas intervenciones quirúrgicas.

"Padecería mucho si estuviera consciente, por lo que preferimos mantenerle sedado", detalló el médico.

Explicó que el mandatario timorés presenta dos heridas de bala que le dispararon por la espalda, una que pasó por el estómago y otra que se incrustó en un pulmón.

El lunes pasado, se informó de que había sido herido de bala en el estómago y en un brazo cuando el comandante rebelde Alfredo Reinado y su hombres le intentaron asesinar, a él y al primer ministro timorés, Xanana Gusmao, en dos acciones perpetradas en el espacio de una hora en Dili.

Gusmao, quien viajaba en coche camino de su despacho cuando le tendieron la emboscada, resultó ileso.

Reinado comandó el grupo que atacó Ramos Horta junto a su casa y murió en la acción, junto a uno de sus hombres y a un guardia de seguridad.

La Policía de la ONU (UNPol) en Timor Oriental, donde se declaró el estado de excepción el mismo día de los ataques, ha identificado a los primeros sospechosos, aunque ninguno de ellos ha sido acusado formalmente, e interroga a once personas.

El propio Gusmao ha calificado de intentona golpista el ataque múltiple de Reinado, quien se había convertido en el "enemigo número uno" del país por su negativa a entregar las armas.

Reinado fue uno de los 599 militares que el Ejército expulsó por insubordinación en 2006 tras sus denuncias de corrupción y nepotismo en el seno del cuerpo.

Los militares expulsados sacaron sus protestas a las calles entre abril y mayo de ese año y pusieron al país al borde de la guerra civil, hasta el punto que dimitió el primer ministro y la ONU regresó a Timor Oriental para ayudar a controlar la situación.

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