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Reino Unido: un acto de generosidad

LOURDES GÓMEZ

Más de 600 bebés han nacido en Reino Unido de madres de alquiler desde el primer caso conocido, en 1985. La ley, del mismo año, acepta la práctica entre matrimonios, pero prohíbe el beneficio de la embarazada o la publicidad para prestar el servicio. Se considera "un acto de generosidad" hacia una pareja infértil.

La madre de alquiler no cobra por sus servicios, pero suele tener todos los gastos cubiertos. La cantidad se fija en función de sus necesidades y, según los expertos, oscila de 9.000 a 20.000 euros por embarazo. El acuerdo entre ambas parejas no es vinculante y en ocasiones da pie a frustrantes contratiempos. El más reciente se solucionó en julio de 2007, cuando el Tribunal de Apelación denegó la custodia a una madre de alquiler que se negaba a entregar el bebé al padre biológico.

El certificado de nacimiento registra a la madre de alquiler y a su marido como los padres legales del niño. Este último puede renunciar oficialmente a la paternidad a favor del padre biológico, si es el caso. Transcurridas unas semanas, y una vez obtenida una orden de paternidad, la pareja que solicitó el servicio recibirá un segundo certificado de nacimiento con sus respectivos nombres como padres legales del bebé.

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