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Renault destapa un caso "grave" de espionaje en el coche eléctrico

Tres directivos son sospechosos de filtrar información confidencial. El proyecto es clave para el futuro de la planta de Valladolid

ANDRÉS PÉREZ

El Gobierno francés puso el grito en el cielo ayer y acusó a potencias indeterminadas de "guerra económica", pocas horas después de revelarse un presunto caso de espionaje industrial, considerado "grave", contra los proyectos del coche eléctrico de Renault, empresa que está participada en un 15% por el Estado francés. El caso estalló a última hora del miércoles, revelado por la prensa y confirmado a medias tintas por la dirección de la firma. Tres ejecutivos, entre ellos uno de altísimo nivel, habrían sido muy poco reservados con los documentos, planos y presupuestos del futuro automóvil eléctrico de Renault.

Los proyectos de la firma francesa en la materia son claves para el mantenimiento de la carga de trabajo en su planta de Valladolid. De hecho, según se anunció hace un año, Renault fabricará en el segundo semestre de este año en la capital vallisoletana 20.000 unidades del coche eléctrico derivado del Twizy ZE Concept, el primer modelo de la firma gala que se comercializará en Europa. La multinacional francesa no descarta la posibilidad de fabricar un segundo coche eléctrico en la fábrica, en función del éxito comercial del Twizy.

Los ejecutivos implicados han sido sancionados pero no despedidos

El caso de presunto espionaje es, obviamente, muy sensible desde el punto de vista estratégico, tanto en el plano comercial como en el de I+D.

Ni la empresa ni el Gobierno galo dieron detalles sobre el caso. Pero algunos medios revelaron los nombres de los tres presuntos implicados en las filtraciones. Se trataría de Michel Balthazard, de 56 años, miembro del comité de dirección de la empresa y encargado de los futuros modelos; el segundo sería su mano derecha, Bertrand Rochette, y el tercero sería Matthieu Tenenbaum, adjunto al director del programa del vehículo eléctrico de Renault. Los tres habrían actuado de manera coordinada.

La empresa confirmó que ha sancionado a los directivos involucrados, pero en realidad ninguno de ellos ha sido despedido. Los tres ejecutivos simplemente han sido "mis à pied", esto es, sancionados con una suspensión de empleo y sueldo, desde el 3 de enero pasado. "Para Renault se trata de hechos muy graves que conciernen a personas en posición particularmente estratégica en la empresa", ha afirmado el director jurídico de la multinacional, Christian Husson.El que no se equivocó en nada fue el Gobierno francés. De inmediato, salió a escena el ministro de Industria, Eric Besson,hombre que en las carteras de Identidad Nacional y Prospectiva ya se ha ocupado de varios trabajos sucios del sarkozysmo. Se tomó todo a la tremenda. "La expresión guerra económica', a veces exagerada, es en este caso adecuada", dijo en una radio de gran audiencia. Confirmó que las informaciones filtradas se refieren al coche eléctrico pero se negó a dar ningún detalle.

Francia sería un eje del espionaje industrial, según un cable de Wikileaks

El número dos de Renault, Patrick Pelata, envió un correo al personal para pedir a todos los empleados "una actitud digna y responsable, que respete los trámites en curso" de la investigación.

El escándalo llega, curiosamente, días después de darse a conocer que un cable diplomático de la embajada norteamericana en Berlín, revelado por Wikileaks, citara con preocupación a un directivo alemán del sector de satélites hablando de Francia como "imperio del mal" en materia de espionaje industrial.

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