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El ritmo trepidante de "Iberia" resuena en la República Checa en el centenario de Albéniz

EFE

La República Checa se ha unido al Centenario del compositor catalán Isaac Albéniz, cuya obra cumbre "Iberia" ha sido acogida entre grandes ovaciones por el público de Brno y Olomouc, tras ser interpretada sin partitura por el pianista David Díaz Jerez.

"Hay quien la toca con partitura, pero es tan enrevesada que no da tiempo de leerla. En este caso, la cuestión pianística es tan compleja que la partitura sería un impedimento", reconoció hoy a Efe Díaz, nacido en 1970 en Santa Cruz de Tenerife.

El tinerfeño se encuentra además entre los pocos que interpretan los doce movimientos, agrupados en cuatro cuadernos. "No hay mucha gente en el mundo que la toque entera, sobre todo los últimos dos cuadernos. En realidad se cuentan con los dedos de las manos", añadió el artista, de 39 años, y considerado como uno de los pianistas más brillantes de su generación.

Isaac Albéniz (Girona, 1860 - Cambo-les-Bains, Francia 1909) fue un niño prodigio, que a la edad de siete años pasó los exámenes de admisión en el Conservatorio de París, pero no resultó admitido debido a la edad, y a los quince años ya había dado conciertos en varias lugares de Estados Unidos y Europa.

Este genial compositor y pianista -que decía de sí mismo que era un pintor y que sus pinceles eran las teclas del piano-, se orientó a la música popular, siguiendo la influencia de su maestro Felipe Pedrell, y formó parte de la escuela nacionalista española.

De ahí surgieron conocidas óperas, como "Pepita Giménez", además de la "Suite Española", dedicada a la reina Isabel II, y donde destaca la composición "Asturias".

Sin embargo, "con 'Iberia' dio a conocer su talento en todos los sentidos, en la armonía, color. Era todo totalmente revolucionario, el uso de armonías modales, de disonancias extremas, fue muy novedoso", afirma también Díaz.

Dentro de "Iberia" destaca el movimiento "Lavapiés", la única pieza no inspirada en Andalucía, y que fue caracterizada por el compositor francés Olivier Messiaen (1908-1992) como "la más importante obra para piano en torno a 1909, por la escritura novedosa, y por ser muy atrevido para la época", afirmó Díaz.

Este atribuyó el poco conocimiento de Albeniz fuera de España a su temprano fallecimiento. "Si hubiera vivido más estaríamos hablando de Albéniz como de (Alexander Nikolayevich) Scriabin o (Pyotr Ilyich) Tchaikovsky".

Los dos conciertos de Díaz en la República Checa, celebrados en los conventos de Klasterni Hradisko (Olomouc) y de los Hermanos de la Misericordia de Brno, han sido bajo el patrocinio de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), dependiente del Ministerio de Cultura.

El pianista tinerfeño, como parte del Centenario, interpretará también la obra del maestro de Camprodon en Moscú y San Petersburgo, y en Viena.

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