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La Rojita, en el espejo

La selección española sub'21 aspira a revalidar el título europeo siguiendo los mismos pasos que la absoluta. Italia también se pone en el camino

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Si Isco se pusiera delante de un espejo que reflejara su futuro quizá vería a Mata o Cesc. Si Thiago hiciera lo mismo vislumbraría a Xavi o Illarramendi a Busquets. España ha vuelto a demostrar en Israel que la filosofía que se ha impuesto en la selección absoluta ha construido vías paralelas en las categorías inferiores. Escalones por debajo en los que cada uno de los internacionales interioriza que lo importante es el balón. Salir jugando desde el portero, la posesión, el toque, el desborde y el gol como culminación de la máxima expresión del fútbol.

Y el reflejo más fiel del ciclo mágico que vive la Roja se ha instalado en la sub'21, que aspira este martes a reeditar el título continental logrado hace dos años. Y precisamente ante Italia. El duelo continental que se vivió en la pasada final de la Eurocopa baja un peldaño. España-Italia. De Kiev a Jerusalén. Del 1 de julio de 2012 al 18 de junio de 2013. Ambos combinados vuelven a pugnar por la hegemonía continental. Las promesas de ambos países aspiran a emular a sus mayores. Y cada uno con sus armas, con su estilo. El de España, el que ha maravillado al mundo. El de Italia, el de siempre, el de la competitividad, el del fútbol sin fisuras fraguado desde la defensa y apuntalado por mortíferos contraataques. 

Los de Julen Lopetegui llegan a la final con el viento a su favor. Los vigentes campeones han cuajado un campeonato de diez. Basado en la columna vertebral que forman De Gea, Iñigo Martínez, Thiago e Isco, han ganado todos los encuentros, no han encajado ni un solo gol y cuenta con la perla malaguista como máximo favorito a MVP del torneo y con Morata a punto de ser Bota de Oro con los cuatro goles que acumula.

Insistiendo en la humildad y anteponiendo al grupo, los jugadores han asumido que deben dejar a un lado el brillo personal para favorecer el colectivo. Todos arriman y nadie se borra. Acostumbrados a ser habituales en equipos de máximo nivel, han enseñado en Israel a canalizar esa calidad en favor del grupo. Por eso, nadie en la Rojita quiere oír hablar de favoritismos ante la Azurrini. 'Tendremos que ir al límite en todos los sentidos para poder competir en esta final', prevenía Lopetegui en la previa, que destaca de Italia que 'se trata de un equipo sin fisuras con jugadores de mucho nivel'.

Pocos cambios experimentará el equipo con respecto al que goleó por 3-0 a Noruega en semifinales. De Gea sigue siendo insustituible bajo palos. La defensa seguirá comandada por Montoya a la derecha, como centrales Barta e Íñigo Martínez y en la izquierda Alberto Moreno. En el trivote Illarramendi, Thiago y Koke. Isco en la mediapunta y la única duda será si Lopetegui repetirá con Rodrigo o apueste por el goleador Morata. Jugador revelación del torneo, el madridista se ha ganado a pulso su titularidad con cuatro goles -uno cada 41 minutos de juego-, dos de los cuales dieron la victoria a su selección.

Los italianos intentarán contrarrestar en la medida de lo posible el dominio del balón que asumirá España. Y aprovechar el más mínimo despiste para hacer el máximo daño posible a la portería de De Gea. Será el día para que el jugador del PSG Verratti demuestre su potencial. Estará acompañado por Insigne, otra de las sensaciones del torneo, que pese a perderse dos partidos por lesión volvió contra Holanda y dio el pase de gol a Borini.


España: De Gea, Montoya, Bartra, Íñigo Martínez, Alberto Moreno; Illarramendi, Tello, Thiago, Koke, Isco y Rodrigo o Morata.

Italia: Bardi, Donati, Caldirola, Bianchetti, Regini, Verratti, Florenzi, Rossi, Immobile, Insigne y Borini.

Estadio: Estadio Teddy de Jerusalén, unos 30.000 espectadores.

Hora: 18 horas (España)

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