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Romeva pide condicionar el modelo que surja de la crisis

ICV-EUiA asegura que ellos, a diferencia del PSC, se "plantarán ante la derecha"

FERRAN CASAS

La crisis es de fondo, de impacto. Y tendrá consecuencias. Entre ellas, la inevitable implantación de un nuevo modelo económico en todo el continente. Y la izquierda alternativa no quiere quedar al margen, relegada a un papel testimonial o de espectadora. Por eso ayer ICV y EUiA pidieron en su mitin central el voto el 7-J para su cabeza de lista, Raül Romeva, porque en Europa es donde se decide "qué salida se toma ante la crisis". Tanto los máximos dirigentes de ambos partidos como el eurodiputado insistieron en esta idea y en marcar distancias con otras ofertas de izquierdas que juzgan más conformistas.

El cabeza de cartel de ICV afirmó que había que buscar "soluciones" para los que padecen "la debilidad de los socialistas" y aseguró que él se "plantará" y nunca avalará políticas como la directiva de retorno de los inmigrantes, cosa que sí hicieron socialistas y populares europeos.

Rebelarse por los que sufren

Romeva aseguró que votar a ICV es "rebelarse" y hacerlo por una opción que acabará de demoler "un sistema ineficiente". Después de negar que derechos sociales y ambientales vivan "contrapuestos" expuso sus "soluciones de izquierdas", que pasan por oponerse al "chantaje" de empresarios a trabajadores en apuros o promover políticas de emancipación. Todo ello con una inevitable subida de impuestos a las rentas más altas que el eurodiputado, que se erigió en abanderado "los que sufren la crisis", no tuvo reparo en pedir.

El discurso de Romeva huyó de las referencias a la política interna pero no evitó criticar la campaña del PSC, más después de que José Luis Rodríguez Zapatero y Silvio Berlusconi exhibieran sus buenas relaciones en las últimas horas en su encuentro en Roma.

Saura se jacta de discrepar del PSC y Esquerra cuando se trata «de valores»

Joan Saura y Jordi Miralles apuntalaron a su candidato pero no escaparon de lo doméstico pese a que ICV-EUiA evita, como ERC, vincular lo que pase el día 7 a la buena o mala salud del Govern y de su opción. El líder de EUiA pidió a los trabajadores que les devuelvan en las urnas el apoyo que ellos les prestan implicándose en conflictos laborales desde las instituciones.

Miralles marcó distancias con sus socios en el ejecutivo que preside José Montilla asegurando que ellos "no apoyan ayudas a coches contaminantes y caros para llevar a los niños a las escuelas del Opus Dei".

Saura fue más prosaico y se refirió directamente al plan de ayudas al automóvil y a la nueva ley de educación, dos asuntos en los que ICV-EUiA ha roto la unidad del Govern. El líder ecosocialista y número tres del tripartito aseguró que los suyos no actúan de esta manera "solo por ánimo de marcar perfil" y que no se sienten cómodos en la "discrepancia" con el PSC y ERC. A renglón seguido justificó que es "necesario" asumir una cierta "inestabilidad" cuando están en juego "valores y principios".

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