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Sacyr y La Caixa plantean una bicefalia para dirigir Repsol

El Gobierno da un toque de atención a las partes para que solventen el conflicto

S. R. ARENES / A. M. VÉLEZ

La guerra de poder en Repsol que ha forzado la constructora Sacyr (primer accionista con el 20% del capital) para relevar al presidente de la petrolera, Antonio Brufau, se ha convertido en un armisticio para poder negociar una solución de consenso con La Caixa, el otro socio de referencia, con el 14%. El presidente de la constructora, Luis del Rivero, y el de la caja catalana, Isidro Fainé, estudian implantar una bicefalia para gobernar la petrolera.

Ambos manejan un modelo en el que desaparecería la presidencia ejecutiva que ahora tiene Brufau, totalmente enfrentado a Del Rivero. Habría un presidente no ejecutivo, pero con mando, un perfil institucional y capaz de hacer buenas relaciones con los políticos, mientras un consejero delegado llevaría la gestión, según fuentes próximas a las partes.

Sacyr elegiría a este último (busca a un ejecutivo con una trayectoria de gestión acreditada). Pablo Isla, consejero delegado de Inditex, podría ser un candidato, aunque lo esencial es el esquema. Además, Sacyr propondría nombres para el presidente.

Si bien, todo deberá tener el visto bueno de La Caixa, que nombró a Brufau pero que hace unos meses se sumó a las críticas de Sacyr. Eso es lo que ha abierto la vía para el relevo de Brufau. La idea es llegar a "una solución rápida, pero, sobre todo, consensuada" antes de la junta de accionistas de Repsol, a finales de abril o principios de mayo, según otras fuentes consultadas.

La bronca entre Brufau y Del Rivero parece haberse enfriado desde que, el pasado 15 de enero, Repsol celebró un consejo extraordinario convocado por Brufau para obligar a Sacyr y La Caixa a retratarse sobre su permanencia en el cargo. Fue ratificado, pero los tres consejeros de Sacyr no acudieronpara mostrar su oposición.

Ese día, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo una única frase sobre la batalla en la compañía, aunque fue contundente: "De Repsol sólo quiero dos cosas: que sea española y que siga entera". Previamente, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se ofreció para "mediar" entre las partes si estas lo solicitaban, subrayó el carácter "estratégico" de la empresa y expresó su "confianza" en su presidente y sus accionistas.

El mensaje del Ejecutivo ha calado y las partes han decidido resolver sus diferencias "como personas mayores", dice una fuente al tanto de la situación, que recuerda que, en plena presidencia europea, el Gobierno no parece dispuesto a repetir un culebrón como el de Endesa. El próximo episodio de la batalla llegará a finales de febrero (posiblemente, el día 24), en el próximo consejo de Repsol, cuando comenzará a debatirse el importe del dividendo complementario, que Sacyr quiere incrementar.

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