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San Gil acusa al PP de diluir la idea de España

Abandona la política porque Rajoy no se opone frontalmente a los nacionalistas y a Zapatero

María Jesús Güemes

Se va. Definitivamente abandona la política. No hay vuelta atrás. Por mucho que la han intentado convencer, María San Gil dio ayer el portazo definitivo al PP.

La dirigente del PP vasco envió una carta a sus afiliados para explicarles su marcha. Fue contundente en su despedida.

A pocos días de la celebración de su Congreso -que tendrá lugar los próximos días 11 y 12- San Gil que se había mantenido en silencio hasta ahora decidió marcharse asestandole una última puñalada a Rajoy. Como se suele decir preferió 'morir matando'.

Para empezar hizo su propio diagnóstico de la situación. Así señaló que en estos cuatro últimos años se ha asistido 'a una operación, orquestada por el Gobierno de Zapatero, en connivencia con los nacionalistas, en la que impera el relativismo y que consiste en transformar política y socialmente nuestro país'.

Para ella este proyecto de España contempla, entre otras cosas, 'la dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación, además de la marginación del PP disimulada con buenas palabras'.

A continuación se quejó de la inacción de su partido ante esta situación: 'La acción política del PP debería estar dirigida a una oposición frontal a un proyecto que choca en lo esencial con nuestro proyecto de España' pero 'a lo largo de los últimos meses, y especialmente a través del desarrollo del último Congreso de Valencia, he podido confirmar que la dirección nacional del partido tiene una visión completamente distinta de la mía'.

Desconfianza

Conclusión: 'Una vez manifestada mi desconfianza en Mariano Rajoy y comprobado que yo a mi vez no respondo a la confianza de la dirección del PP vasco, creo que lo más honrado, con el partido y conmigo misma, es apartarme de la vida política'

Desde la sede nacional evitan hacer valoraciones de algo que califican como 'una decisión personal'. Algunos dirigentes del PP se sentían extrañados de que hubiera llegado tan lejos y calificaban su salida de 'locura'. Había quien le reprochaba que en vez de irse pidiendo el voto para su partido, -teniendo en cuenta que las elecciones en el País Vasco están a la vuelta de la esquina-, se fuera lanzando dardos.

Cuando la semana pasada se la vio en el Parlamento vasco algunos pensaron que su regreso estaba cerca, pero ella evitó reunirse con María Dolores de Cospedal y Ana Mato. En el País Vasco, los conservadores no saben aún si San Gil asistirá o no al congreso para darle el relevo a Antonio Basagoiti.

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