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Sánchez Robles novela el triunfo de lo banal en "Donde empieza la nada"

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"Me interesa la existencia y la desolación, pero no soy ideólogo, ni intelectual, ni nada", confiesa el historiador murciano Miguel Sánchez Robles, que ganó el VI Premio de Novela Corta de Córdoba en 2006 por "Donde empieza la nada", un título que ha llegado a las librerías dos años después.

En una entrevista telefónica con Efe, Sánchez Robles, profesor de Historia, nacido en 1957 en Caravaca de la Cruz (Murcia), dijo que este libro, que acaba de editar Algaida, es "un monólogo existencial en prosa poética sobre el triunfo de la banalidad suprema", y una obra en torno a "cómo poder pensar" en medio de la incomunicación. "Quería expresar lo que duele el vacío", afirmó.

"Intensa en sentimiento y densidad", su novela se compone de episodios "muy líricos", en los que se va desgranando "la existencia de un mundo que no es el que buscamos en nuestros sueños". "Un mundo que surge donde empieza la nada, los días se exterminan y llegan otros sin ansia", explica.

Un jurado compuesto por Almudena Grandes, Santos Sanz Villanueva y Javier Rioyo, entre otros, le otorgó en febrero de 2006 ese galardón que convoca la Diputación de Córdoba.

Sánchez Robles considera que los premios literarios son hoy "la fórmula más digna para el escritor que vive alejado del tinglado de la promoción y quiere darse a conocer". Él lleva ya en su haber unos cuantos; como éste o el de novela "Fray Luis de León" que obtuvo por "La tristeza del barro".

El premio Miguel Hernández, el Barcarola y muchos más de poesía, el Ignacio Aldecoa o el de cuentos de La Felguera, entre los de narrativa, quedando finalista en convocatorias como la del Ateneo de Valladolid. En ensayo, ganó el premio alavés "Becerro de Bengoa" por "El sentido del mundo".

Sánchez Robles se declara atento a "los detalles ínfimos y humildes que muestran al ser humano como un objeto bellísimo o un misterioso acontecimiento en un universo que no admite la tristeza".

Porque la tristeza -dice- es un sentimiento "exclusivo de la raza humana, único y hermoso, que vemos en la mirada de algunos animales, pero que morirá cuando el hombre desaparezca de la tierra, cuando su desgracia ya no encaje en el universo".

Y frente a un porvenir que "ya nunca podrá volver a ser lo que era o lo que alguna vez esperamos que fuese", este profesor y escritor se apasiona con la Historia que enseña a sus alumnos del Instituto.

"La historia está llena de grandezas y bajezas -constata-, cuando la estudiamos a fondo nos impacta, dejándonos ver hasta dónde llega el ser humano". Esa indagación le mantiene, a sus 50 años, con su "mirada de avidez" y su "capacidad de sorpresa", asegura.

Sánchez Robles dijo a Efe que lo mejor que nos ofrece la vida es "el amor al ser humano y a las palabras" y lo peor que "no nos da lo que queremos, pero sí un exceso". "El anhelo se vuelve engaño en esa contradicción que hay siempre en las personas", explicó.

Y alude a su obsesión por "la muerte del pensamiento". "Muchos no nos adaptamos en el camino hacia un origen que roza lo inhumano", señala, pero también se muestra convencido de que "las verdades más últimas se dicen cuando ya no se tiene nada que decir".