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La segunda ampliación de El Prat, en suspenso

La crisis frena la ampliación de la T-1, prevista para 2012

GLÒRIA AYUSO

La nueva terminal del aeropuerto de El Prat, la T-1, ultima sus preparativos para su inauguración, prevista para el 16 de junio. La adecuación de los espacios comerciales es el único trabajo que queda pendiente. Pero las obras de ampliación del aeropuerto debían continuar con la construcción de una nueva terminal, la llamada Satélite, cuya apertura estaba prevista en 2012, según los planes iniciales. La crisis ha truncado este objetivo. La materialización del proyecto "está ahora en suspenso", explica Antonio Chordá, ingeniero aeronáutico responsable del Plan Barcelona, nombre que reciben todas las obras de ampliación del aeropuerto.

El imparable aumento de pasajeros de El Prat un 10% de incremento anual sostenido hasta 2008, cuando cayó un 8,2% hizo que Aena planeara invertir 600 millones en una terminal auxiliar a la T1 e incluso adelantó la fecha de su apertura tres años para evitar una saturación. En octubre de 2007, el propio Zapatero anunció la adjudicación a Bofill del proyecto y detalló que su construcción se iniciaría cuando acabaran las obras de la T-1, es decir, justo ahora. A finales de noviembre de este año, Aena licitó la redacción del proyecto del edificio, de 200.000 metros cuadrados. El dibujo de la terminal cambia respecto a la idea inicial. Debía tener forma de Y, y finalmente Bofill trazó una terminal de planta similar a una V.

Y la construcción de la Ciudad Aeronáutica, con 300.000 metros cuadrados de oficinas, hoteles, un centro de convenciones, locales comerciales y otros equipamientos justo en el espacio que ocupan los aparcamientos en superficie frente a las actuales terminales, también está paralizado. Aena está intentando cerrar acuerdos con operadoras, pero la crisis está dificultando el desarrollo del complejo.

Lo que sí es seguro es que los usuarios del aeropuerto podrán pisar en muy pocos días la nueva terminal T-1. El 28 de mayo finalizan las pruebas con los figurantes.

Un total de 42 compañías operarán desde la T-1. Spanair y su grupo Star Alliance quiere ser la primera compañía en trabajar desde las nuevas instalaciones, según explicó un portavoz a Público. Vueling también quiere ir "cuanto antes" a la T-1, según afirmó su presidente, Josep Piqué. Iberia y el grupo al que pertenece, One World, considera prioritario asegurarse de que "todo funcione bien". Aena decidirá el orden de instalación.

El traslado de la T-4 de Madrid se realizó en una sola noche. Aena ya ha entregado las llaves para que las compañías adecuen sus espacios. Todas están trabajando en la acomodación y decoración de mostradores, venta de billetes, salas vip y oficinas.

La nueva terminal, que ha costado 900 millones de euros, tendrá capacidad para 30 millones de pasajeros al año. Los usuarios deberán utilizar el transporte por carretera para llegar a la T-1, a falta de que la Generalitat haya completado los accesos en metro y el Ministerio de Fomento los de Ferrocarril, previstos para 2012. Autobuses lanzadera comunicarán la estación de Cercanías del aeropuerto y las viejas terminales con la T-1, con una frecuencia de cinco minutos, con un recorrido entre ellas de un total de 10 minutos.

Pese a la falta de transporte alternativo al vehículo por carretera, Chordá considera que no existirá problemas de atascos.

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