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Una semifinal en versión original

España oferta su mejor cara para batir a Grecia en semifinales (18.30, LaSexta)

MIGUEL ALBA

"Estamos donde se suponía", reflexiona Scariolo. Un primer fondo atacado, en muchos momentos, por las malas formas. Por una rácana versión de un equipo que, tras la exhibición ante Francia, ya sólo oferta su cara A. "Tengo mis dudas de que otro equipo pueda llegar a este nivel", asegura el seleccionador. "Si somos capaces de mantener el nivel de intensidad que demostramos en cuartos, seremos difíciles de batir", reconoce Pau antes de la semifinal ante Grecia (18:30, La Sexta).

En el parlamento del grupo, sin embargo, ya no se destila esa euforia previa que ayudó a encontrar la mala dinámica. "Llegamos al Europeo con demasiada confianza, pensando que los partidos se iban a ganar solos sin tener que mostrar el cien por cien", admite el mayor de los Gasol como autocrítica. Ahora todos buscan sinónimos para no citar directamente el oro.

No por miedo al objetivo, pues ningún jugador elude la responsabilidad de España, sino por un aporte de respeto que el grupo entiende necesario para conseguir la medalla máxima. Tanto individual como colectivamente, se aluden términos como "objetivos", "el fin último", "la máxima aspiración" o "a lo que hemos venido" como coletillas para evitar pasados vicios.

"Si recaemos en la euforia superficial del inicio, la disponibilidad del esfuerzo extra bajará", reconoce Scariolo. Los efectos de la travesía en el desierto resaltan en la normalidad de un grupo que se ha reformulado en apenas cinco días. Un tiempo en el que la pregunta ha merodeado de manera constante: "¿Qué es de nosotros?". Un interrogante retroalimentado por muchos factores para responder a su cambio de versión.

"Nuestro mejor juego necesita de mucha energía", sostiene Scariolo. Durante la primera fase, las lesiones ocultaban esos imputs físicos que necesita la propuesta natural de España. Navarro es, sin duda, el mejor ejemplo del teorema.

Sus problemas de espalda, que han meditado su participación en los primeros partidos, le privaban de su velocidad de escape en el bloqueo con el que construir un buen tiro. Su mejoría física ha venido acompañada de una mejora de su estadística: 1/7 en triples ante Serbia, 7/8, ante Polonia.

"Yo llegaba sin chispa, con apenas dos entrenamientos", asegura Pau. Siete partidos después, el jugador de los Lakers lidera la anotación del Europeo en puntos (132).

"El partido ante Francia sólo me ha recordado al buen equipo que podemos llegar a ser". La reflexión de Garbajosa sólo estimula la proyección de crecimiento del grupo como medida de autoprotección.

"Cada día, los jugadores exigen más y me piden matices que, muchas veces los entrenadores no nos atrevemos a plantear para no sobrecargarlos", asegura Scariolo.

El termómetro de sensaciones emitió un juicio falso durante la preparación. "Los partidos de casa, con el público a favor, hacen que sean más fáciles de lo que tienen que ser".

"Ya se demostró el día de Lituania en Vilnius", sostiene Pau. Una reflexión que puede dar pistas de una nueva política de amistosos para próximos veranos.

A las dudas en la cancha se sucedieron las críticas en la prensa. Un nuevo escenario en el que el grupo se rebeló aumentando sus compromisos internos, dolido por el debate sobre síntomas de desunión y pérdidas de confianza.

"Con las críticas el equipo se hizo más fuerte. Nos hemos reflotado", admite Pau. "Puede que el pique exterior nos haya hecho rejuntarnos, que nos hacía falta. La prensa hace su trabajo y, como yo, lo intenta hacer lo mejor que puede. Sólo diría que no hay que lanzar las campanas al vuelo cuando se gana por 20. Somos humanos, desde luego no somos invencibles y también bajamos el nivel".

Mientras, Scariolo continúa con su línea de lector hermético. "Yo no he leído ninguna crítica, porque no leo lo que se dice de nosotros. Sólo le doy importancia a los estímulos internos y éstos, en ningún momento, me han transmitido síntomas de duda".

La dinámica de la competición ha obligado a variar los planes de rotaciones tras los que se escondía una petición de los jugadores y del entramado técnico de la FEB, tras experiencia pasadas.

"Todos me han insistido en que necesitábamos llegar bien físicamente a los cruces", ahonda Scariolo. Una situación que se ha conseguido, paradójicamente, con tantas lesiones en competición. "Ahora estamos en el mejor momento físico de todo el campeonato", reconoce Nacho Coque, preparador físico. Pau lo confirma. "Llegamos mejor que en 2007. Nos quedamos sin gasolina en la final".

Entre el tumulto de las derrotas, el resto de equipos encontraron el momento de su reivindicación. "Teníamos un respeto diferente al merecíamos. Ahora eso ya no pasa", asevera Scariolo, convencido de mantener la versión original. 

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