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SFDK defiende que el hip-hop es "un deporte mental"

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Los sevillanos SFDK celebran una década de entrega al hip-hop con "Siempre fuertes 2", un disco en el que reivindican una cultura que es para ellos "un deporte mental", el de retratar el mundo a golpe de rimas espontáneas, callejeras y envueltas en una mezcla explosiva de ritmos y bases.

SFDK, siglas que significan Siempre Fuertes de Konciencia, son Zatu, que se encarga de las letras, y Acción Sánchez, autor de la música.

Dos sevillanos que tuvieron un flechazo con el hip-hop cuando apenas tenían 13 años y lo escucharon por primera vez en una discoteca para menores de Sevilla, y que ahora, cuando tienen 32, están en la cabeza en España de un movimiento que ya nadie en la industria musical se atreve a tomarse en broma.

En 1999 editaron "Siempre fuertes", su primer disco, al que siguieron otros como "SFDK" con el que en el 2005 consiguieron un Disco de Oro al vender más de 40.000 copias.

Y ahora publican este sexto trabajo, un álbum con el que quieren reivindicar una cultura, la del hip-hop, que "no es un rollo de gamberros, es un movimiento artístico con muchas disciplinas, de la música a la pintura" y que en los últimos años se ha olvidado un poco de sus valores "por la sobredosis de información en la que vivimos", según explican en una entrevista con EFE.

Para Acción Sánchez estos diez años han servido para "crecer disfrutando de lo que hacemos" y para contribuir a que España haya asumido y puesto "su sello propio" y "profesional" a un movimiento que nació en los guetos negros de Estados Unidos, lo que aquí serían, explican, "los poblados chabolistas del flamenco".

Acción Sánchez explica que, cuando escuchó el primer "rapeado" en un inglés que no entendía, apenas había tenido contacto con otras músicas. "Sentí una chispa", recuerda mientras su compañero asiente, poco antes de presentar hoy su nuevo disco en un concierto en el Café de la Palma, de Madrid.

Desde entonces se sumergieron en el mundillo del hip-hop, que poco a poco ha ido creciendo en España al ritmo en el que sus protagonistas se deshacían de estereotipos e iban coleccionando seguidores: "Antes sólo escuchaban rap los raperos, ahora hay gente de todo tipo, gente que puede tener un disco de Macaco y, al lado, otro de SFDK, como ocurre desde hace tiempo en otros países".

Cuentan que "no hay manera fija" en el proceso de composición de sus canciones, a veces empiezan por un instrumental de Acción Sánchez y a veces por una letra que a Zatu se le ha ocurrido, "por terapia", para soltar rabia, o para hablar "de cualquier cosa, siempre buscando un ángulo bonito".

Y cuesta entender cómo luego es capaz de memorizar sus rimas atropelladas: "Tengo bastante mala memoria para otras cosas, pero no para esto. De todos los raperos, soy el que más rápido me aprendo las canciones, en un día ya las tengo en la cabeza".

En el colegio escribió algún que otro poema infantil, pero Zatu no ha consumido ni leído poesía, ni apenas otras formas literarias: "Es una lacra que tengo, mi cabeza va más rápido que mis ojos y me descentro al leer", comenta, mientras asegura que lo que escribe es "inevitablemente poesía".

"Somos autodidactas -añade-, escribo pero no sé qué estructura literaria tiene. Una vez fui a una institución literaria de Córdoba y allí la gente me decía 'eso es tal o cual', pero yo no lo sabía".

Lo que sí mueve su creatividad es la competición: "El hip-hop es la música más competitiva, va un poco con el ser humano, sólo que nosotros no tenemos miedo a expresar que queremos ser mejor que los demás. Eso es bueno, porque es un método de superación".

Y aquí llegan canciones como "Crisis", "S.E.V.I.L·L.A.", "Seguimos fuertes" o "El séquito" para dejar claro que estos sevillanos, aliados con colaboradores como Legendario o Jefe de la M, quieren seguir en la batalla.

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