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Los sindicatos convocan manifestaciones el día 19 para testar una futura huelga general

Se muestran receptivos ante la reunión que mantendrán el lunes con la ministra de Empleo. Su pretensión es corregir la norma con acuerdos

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Es la reforma laboral más dura de la democracia y, además, la menos negociada, porque el Gobierno no ha contado en ningún momento con los sindicatos para su redacción y ni siquiera les informó de su contenido hasta después de ser aprobada por el Consejo de Ministros. La única comunicación fue a través de una mera llamada de teléfono para trasladarles los detalles más relevantes. Y eso supuestamente, ya que al igual que en la rueda de prensa del viernes, en esa conversación no se habló de la posibilidad de bajar los salarios a discreción del empresario.

Pese a todo ello, los sindicatos no pierden la esperanza y confían en que, a partir de mañana, cuando se reúnen con la ministra de Empleo, Fátima Báñez, puedan iniciar un proceso de diálogo que permita corregir los aspectos más duros de la reforma. No obstante, no van a jugárselo todo a esa única carta. Su principal baza la pondrán sobre la mesa el próximo domingo, 19 de febrero, para cuando han convocado manifestaciones a lo largo de toda España con el objetivo de demostrar al Gobierno que hay un 'clamor' en contra de esta reforma. Y las cosas no quedan ahí. A partir del apoyo que encuentren en esas convocatorias, decidirán si deben llamar a una huelga general. Lo que quieren, en palabras de Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO, es que haya una 'movilización ascendente y creciente', que en las calles se muestre la 'máxima repulsa'.

El paro general se convocará si hay suficiente clamor el próximo domingo

La esperanza de que la reforma pueda reconducirse con negociaciones y durante el trámite parlamentario no ahorró este sábado una sola crítica de los sindicatos. Toxo calificó la norma de 'radical' y 'brutal' y añadió que se trata de un 'desmantelamiento progresivo del derecho del trabajo', que en todo caso no va a conseguir que se reduzca el paro, sino más bien al contrario. 'En el corto plazo, se va a destruir más empleoy, en el medio, no se va a solucionar ningún problema, porque [la norma] va a precarizar más', aseguró Cándido Méndez, secretario general de UGT, en una rueda de prensa que ofreció conjuntamente con Toxo después de que ambos se reunieran con las ejecutivas de sus respectivos sindicatos. Para Méndez, la reforma es 'inútil y desequilibrada' y deja sin seguridad al trabajador.

Una de las grandes críticas de ambos dirigentes fue que los movimientos del Gobierno de Mariano Rajoy parecen mostrar que la economía española está 'intervenida', como la de Portugal. A su juicio, estas medidas tan dañinas para los trabajadores están dictadas desde Alemania, Francia, el FMI o el BCE y cuentan con 'la pluma' de la CEOE y de Fedea, una organización de corte liberal.

Toxo y Méndez ven la reforma inútil, desequilibrada, radical y brutal

Como era de esperar, los representantes de UGT y CCOO dedicaron buena parte de su intervención a criticar las nuevas facilidades que el Ejecutivo ha dado a las empresas para despedir a trabajadores. Por ejemplo, Fernández Toxo calificó el contrato para emprendedores (bonificado por el Estado y con posibilidad de despedir sin indemnización en el primer año) como el 'abaratamiento total' del despido. 'Así no van a tener que hacer ni siquiera contratos temporales, porque podrán despedir con coste cero', concluyó el líder de CCOO.

Para el número uno de UGT, se ha pasado de plantear el contrato único a implantar el 'despido único', porque todos los despidos son procedentes y sólo dejarán de serlo cuando el propio trabajador demuestre que la empresa le ha tratado injustamente. 'Se cambia el sentido de la prueba', aseguró Méndez, quien añadió que 'en España se sabe que hay muchos empresarios que se sienten irremediablemente atraídos por el despido como las polillas a la luz y la reforma acrecienta esa atracción'. Y, de esta forma, recordaron los sindicalistas, lo que se fomenta es simplemente la judicialización de los procesos y los conflictos en las empresas. Y, a cambio, no se elimina ni se reduce, ni mucho menos, la temporalidad, que era uno de los aspectos que Mariano Rajoy y sus ministros habían asegurado en varias ocasiones que querían combatir. En palabras de Toxo y de Méndez, si el objetivo era acabar con la dualidad 'es extraño' que la reforma sólo haga cambios en la contrataciónestable y no en la temporal.

Y en cuanto a las nuevas exigencias que se imponen a los parados (de realizar trabajos para la comunidad, por ejemplo) para acabar supuestamente con el fraude en el cobro de las prestaciones, Fernández Toxo fue especialmente duro. Dijo que estas medidas tienen 'un tufo que mete miedo', porque se ve al perceptor 'como una especie de delincuente, como si estuviera en esa situación por voluntad propia'. Los sindicatos dieron su opinión públicamente menos de 24 horas después de anunciarse la reforma. La patronal CEOE, que tanto la había reclamado, la aplaudió el viernes, pero este sábado no comentó las novedades conocidas tras su publicación en el BOE.

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