Público
Público

Siria pierde la tumba de un espía israelí

Israel reclama en vano los restos de Eli Cohen, un agente ahorcado en Damasco en 1965 

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Cuarenta y cuatro años después de su ejecución en la horca, en la plaza central de Damasco, nadie sabe dónde se encuentra la tumba de Eli Cohen, el espía que Israel envió a Siria a principios de los sesenta y que se ha convertido en una leyenda tal vez desproporcionada si se la compara con la realidad de su existencia.

Después de un año y medio de pesquisas, los servicios secretos de un país europeo (no se ha hecho público de cuál) han llegado a la conclusión de que ni siquiera los sirios saben donde están los restos de Cohen. El motivo es que durante casi cinco décadas se han cambiado tanto de lugar que se ha acabado perdiendo su pista.

Los restos se han cambiado de sitio muchas veces en estas cuatro décadas

La investigación se ha llevado a cabo a petición del Mosad, los servicios secretos israelíes, pero sus homólogos europeos que han tratado de averiguar su paradero no han obtenido una respuesta definitiva. Argumentan que ante el temor a que el Mosad intentara rescatarlos, los mismos sirios han mantenido la cuestión con tanto secretismo que ahora no saben dónde están, informa el diario israelí Yediot Ahronot.

'La única esperanza es que de alguna manera se encuentre en un archivo sirio una nota donde se diga dónde está la última tumba, aunque los posibilidades de que esto ocurra son muy escasas', admite el informe elaborado por los servicios secretos europeos.

Eli Cohen nació en Alejandría en 1924. En los años cincuenta participó en varias operaciones terroristas que le encargó el Mosad para desestabilizar Egipto, como atentados con bombas contra instalaciones públicas y contra intereses de Estados Unidos en ese país. Fue detenido, juzgado y condenado, y al quedar en libertad emigró a Israel.

La leyenda dice que Cohen se infiltró en las altas esferas de Damasco

Ya en Israel fue entrenado para operar en Damasco. Primero se le envió a Buenos Aires y se le buscó una cobertura como hijo de una supuesta familia siria que habría emigrado a Argentina a principios del pasado siglo. Cuando concluyó el entrenamiento, fue despachado a Damasco y se le hizo pasar por comerciante.

La cobertura le permitía viajar a Europa de tanto en tanto, y desde allí a Israel, para visitar a su familia y para tener un trato más directo y personal con los agentes del Mosad que se encargaban de él.

En Tel Aviv estaban muy preocupados porque Cohen entraba en contacto con ellos casi a diario a través de un aparato de radio que ocultaba en su domicilio, muy cerca de donde hoy se encuentra el Hotel Meridien, en el corazón de la capital siria. Era bastante inconsciente, y muchas veces transmitía para comunicar informaciones de poca monta o simplemente porque le agradaba hablar con Tel Aviv.

Un gesto de 'buena voluntad'

La leyenda dice que Cohen logró infiltrarse en las más altas esferas del estamento militar y político sirio. Incluso se afirma en Israel que se codeaba con el entonces presidente Amin al-Hafez, y que ambos acudían regularmente a las mismas fiestas. Hace unos años, Al-Hafez negó este extremo y dijo que nunca se había cruzado con el espía.

El caso es que un camión de los servicios de inteligencia sirios que recorría las calles de Damasco para detectar las transmisiones ilegales dio con la frecuencia que Cohen usaba. El espía fue detenido, se le interrogó, lo confesó todo, fue juzgado y se le condenó a la pena capital.

Los israelíes hicieron lo que estaba a su alcance para salvar su vida. Apelaron incluso al Papa, que hizo un llamamiento a favor de Cohen. Sin embargo, las autoridades sirias se mantuvieron firmes y lo ejecutaron en la horca en la plaza Al-Marye. En sus ropas enfundaron la sentencia que lo condenaba por espía.

La ejecución tuvo lugar en la mañana del 18 de mayo de 1965, delante de una multitud de curiosos, y desde entonces los israelíes no han dejado de reclamar su cadáver, aunque sin ningún éxito hasta ahora.

Tel Aviv pedía la devolución de los restos de su agente a Siria como gesto de buena voluntad, mientras que Damasco condicionaba el acceder a esta petición a los avances en las negociaciones de paz. Ahora, si los informes europeos son ciertos, nadie sabe qué ha sido del cadáver de Cohen.

Más noticias en Política y Sociedad