Los gobiernos de Irán e Israel aumentan la represión de su población civil en plena guerra
Los nuevos líderes del régimen teocrático en Irán han multiplicado las detenciones y acelerado las ejecuciones de disidentes.
Mientras, Israel aprueba una pena de muerte para los palestinos, otorga impunidad a los colonos que los hostigan en Cisjordania y criminaliza las protestas antiguerra de sus ciudadanos.

Madrid--Actualizado a
La guerra con EEUU e Israel no ha detenido la máquina represiva del régimen de los ayatolás. Las dos últimas víctimas de la teocracia han sido los prisioneros políticos Babak Alipour y Pouya Ghobadi, ahorcados en la mañana del 31 de marzo en la prisión de Karaj, al norte de Teherán. Ambos habían sido detenidos en 2025, acusados de participar en acciones terroristas contra el Estado iraní. Junto a los dos hombres fueron arrestadas otras cuatro personas, dos de las cuales fueron ejecutadas anteriormente.
Día tras día, la lista de detenciones, desapariciones y ejecuciones en Irán se amplía con nombres y rostros nuevos. De acuerdo con varios informes publicados por la Organización de Defensores de los Derechos Humanitarios en Irán (HRA), el régimen de los ayatolás ha endurecido la vigilancia y la represión a su población civil. Solo en el primer mes de guerra han sido arrestadas, al menos, 67 personas por "motivos relacionados con la guerra", como enviar un vídeo a medios de comunicación extranjeros mostrando "alegría" por un ataque de EEUU e Israel contra Irán.
Esta deriva autoritaria también se puede observar, con otras características, en Israel, país responsable del inicio de la contienda. La Asociación para los Derechos Civiles de Israel (ACRI) lleva décadas documentando los abusos de sus fuerzas policiales. En el último mes han denunciado ante las autoridades judiciales del país las detenciones violentas de activistas antiguerra y la creación de una Unidad de Incitación para investigar los casos de presunta inducción "al terrorismo". Esta definición puede abarcar actos de protesta contra las guerras que Israel libra contra Irán, Líbano o la Franja de Gaza.
Según las pesquisas de ACRI, esta unidad ha sido creada por decisión directa de Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, uno de los políticos más extremistas del Gobierno de extrema derecha liderado por Benjamín Netanyahu.
Junto a su compañera de partido, Limor Son Har-Melech, Gvir ha impulsado la reforma penal que permitirá la pena de muerte para palestinos, y que fue aprobada por el Knéset -Parlamento israelí- el pasado lunes 30 de marzo. Esta norma ahonda en el apartheid palestino, al consolidar un sistema judicial diferente para la población árabe y palestina que habita el territorio controlado por Tel Aviv.
Carlos de las Heras, portavoz de Amnistía Internacional España ha recalcado que, "con frecuencia, las autoridades iraníes han utilizado los conflictos armados como pretexto para someter a los disidentes a formas intensificadas de tortura y otros malos tratos, así como de ejecuciones sumarias, arbitrarias o extrajudiciales". Israel, por su parte, aprovecha para endurecer "de forma arbitraria" las "ya muy severas restricciones" que viven los palestinos, "agravando considerablemente el sufrimiento del pueblo palestino".
Todo ello ocurre bajo el fuego de los ejércitos enemigos. En Irán, al menos 1.574 civiles han muerto desde el 28 de febrero a causa de los ataques de Israel y EEUU, según los datos manejados por HRA a 31 de marzo. Por su parte, el Ministerio de Sanidad iraní informó el día 29 de marzo que los heridos ascendían a 26.500, sin especificar cuántos de ellos eran civiles y cuántos militares.
Al otro lado del tablero, entre el 28 de febrero y el 28 de marzo, la prensa israelí informó de que la cifra de civiles muertos en los territorios que controla fue de 23 personas. Al menos tres de ellos eran trabajadores extranjeros. Además, otros 6.131 israelíes y palestinos han sido heridos en Israel y en los territorios ocupados palestinos a causa del fuego iraní, de acuerdo a las informaciones publicadas por el Ministerio de Salud de Israel. De ellos, 118 han requerido hospitalización.
Irán: aumentan las detenciones relacionadas con la guerra
Una veintena de altos cargos del aparato político, militar y paramilitar han sido asesinados en el último mes por los ataques de EEUU e Israel. Todos ellos han sido sustituidos por líderes más autoritarios, según multitud analistas extranjeros. Una de las sustituciones más relevantes fue la del ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, por su hijo, Mojtaba Jameneí. El nuevo dirigente de la teocracia islámica es más cercano a la Guardia de la Revolución Islámica de lo que lo fue su padre. Esto allana el camino a quienes optan por un gobierno aún más militarizado.
El nuevo dirigente de la teocracia islámica es más cercano a la Guardia de la Revolución Islámica de lo que lo fue su padre
Los nuevos dirigentes del régimen de los ayatolás han lanzado un hostigamiento aún mayor contra la población civil iraní. En este caso, no se trata únicamente de miembros de grupos opositores, sino también, de ciudadanos que publican fotografías del impacto de los misiles en redes o que hacen uso de redes sociales extranjeras para comunicarse. Cabe recordar que, pese a que entre un 70% y un 90% de los iraníes utilizan redes privadas para navegar por Internet (VPN), los apagones ordenados por el régimen han reducido la conectividad al 1% de su funcionamiento habitual. Esta información fue recogida en una declaración conjunta de HRA, Airwars y CIVIC, emitida el pasado 27 de marzo.
Ya antes de la guerra con EEUU e Israel, la represión interna en Irán había alcanzado cotas altísimas, especialmente a raíz de la revuelta civil iniciada en la segunda mitad de 2025. De acuerdo a la estadística anual de HRA, las ejecuciones por razones políticas aquel año se incrementaron en un 119% respecto a 2024, cuando al menos 2.063 personas recibieron la pena capital. Esto supone una media de 171 iraníes al mes.
La persecución estatal aumenta mientras la población iraní trata de zafarse del fuego estadounidense e israelí. A fecha de la publicación de este artículo, el presidente de EEUU, Donald Trump, informó a Financial Times de que su Ejército ha atacado 13.000 objetivos desde el comienzo de la guerra. Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel elevaron a 170 objetivos los ataques contra Irán en las últimas 24 horas, tal y como recoge el último boletín de Critical Threats.
Israel: aumenta la tortura de los palestinos
La peor parte de la represión israelí la sufren los palestinos. Ahora bien, existen diferencias entre quienes viven en el territorio que la ONU considera oficialmente israelí y quienes lo hacen en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania o de la Franja de Gaza. De entre todos ellos, son los gazatíes los que experimentan una forma más retorcida de opresión. Solo durante el 31 de marzo, y pese al alto el fuego, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) han matado a cinco palestinos, entre ellos un niño. Además, desde el inicio de la guerra con Irán, la entrada de ayuda humanitaria al enclave se ha vuelto a reducir.
Por otro lado, la represión del Estado de Israel a la población de los territorios palestinos de Cisjordania toma una forma particular: la de la impunidad. En estas áreas son los colonos israelíes —algunos de ellos organizados en milicias— quienes se encargan de hostigar a los palestinos para forzar su desplazamiento hacia otros lugares. A base de palizas, robo de ganado, quema de cultivos y asesinatos, los colonos lograron desplazar de sus tierras a 153 personas solo entre el 1 y el 16 de marzo. El balance de palestinos asesinados a manos de colonos israelíes era, a día 8 del mismo mes, de cuatro personas, según B'Tselem.
Como ha documentado en infinidad de ocasiones la prensa nacional y extranjera, las fuerzas de seguridad de Israel no tratan de detener los pogromos, pese a presenciar muchos de ellos. La mayoría de los ataques tampoco son investigados, denuncian las organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. Es más, en algunos casos, los colonos israelíes y el Ejército colaboran en los ataques. Así lo ha documentado B'Tselem en varias ocasiones.
Vaciados de su población autóctona, el aparato burocrático israelí inicia un proceso para anexionarse estos territorios, en una maniobra considerada ilegal por la ONU. Este ciclo de violencia —considerado por B'Tselem como una limpieza étnica— no ha hecho más que incrementarse durante la guerra con Irán, impactando en todos los ámbitos de la vida de los palestinos y haciendo de ella una "tortura", como definió en su último informe la relatora de la ONU, Francesca Albanese.




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