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La socialdemocracia se hunde en la peor derrota de su historia

Los avances de la izquierda alternativa no compensan el descalabro en Europa de la principal tradición progresista

PERE RUSIÑOL

Los principales bastiones europeos de la socialdemocracia son ahora Malta (410.000 habitantes) y España, donde la derecha acaba de darle un revolcón al PSOE. No es ningún chiste: las elecciones europeas del domingo han supuesto un descalabro, global y sin precedentes, de la izquierda moderada, que ha sido hegemónica en la Europa occidental desde la II Guerra Mundial.

Los partes médicos se sucedían ayer en los feudos tradicionales de la socialdemocracia y siempre con el adjetivo histórico añadido. En plena crisis provocada por los excesos del neoliberalismo, se han hundido paradójicamente todos los grandes feudos de la socialdemocracia europea, pieza clave en la construcción del Estado del bienestar.

En Alemania, Austria y Reino Unido, han batido en negativo todos sus récords. Hay que remontarse al principio del siglo XX antes de dos guerras mundiales: otro mundo para encontrar guarismos peores. Se mueven ahora en porcentajes que hace apenas un lustro se hubieran considerado pírricos para los partidos tradicionales del movimiento obrero en los mayores centros industriales del continente.

En Austria, los socialdemócratas, que dirigen el Gobierno de gran coalición, obtuvieron el domingo el 23,8%. En Alemania, socio menor del Gobierno de Merkel, el 20,8%. Y en Reino Unido, el gubernamental laborismo se quedó en el 15,8%, por detrás incluso del euroescéptico Partido de la Independencia.

Otros dos bastiones se acercaron muchísimo a sus mínimos históricos en sendas derrotas igualmente humillantes. En Francia, los socialistas se quedaron en el 16,8%, apenas por encima del golpe que recibió Lionel Jospin en las presidenciales de 2002. Y en Portugal hay que remontarse a 22 años atrás para ver a los socialistas, que gobiernan con mayoría absoluta, por debajo del 30%: lograron el 26,58%.

Portugal ejemplifica el drama de toda la familia socialdemócrata. Su resultado es catastrófico, pero es mejor que el obtenido por 20 de sus 27 socios en la Eurocámara adscritos al Partido de los Socialistas Europeos.

Sólo 13 de estos 27 partidos superan el 20% de los votos, lo que indica las dimensiones de la debacle: hay precedentes de que la socialdemocracia sea arrollada en un país o en otro, pero no que en todos toquen fondo simultáneamente.

El historiador Josep Fontana apunta una hipótesis para explicar la crisis de la izquierda moderada. En su opinión, hace tiempo que no se comporta como izquierda: 'Los viejos partidos socialdemócratas se han convertido sólo en demócratas; partidos moderados de centro, que se preocupan por los derechos individuales, pero no por los sociales', asegura Fontana.

Los principales referentes de Gobierno de la socialdemocracia europea el británico Gordon Brown, el portugués José Sócrates y el español José Luis Rodríguez Zapatero parecieron darle la razón a Fontana cuando antes de la campaña comprometieron su apoyo a la reelección del neoliberal José Manuel Durão Barroso al frente de la Comisión Europea. 'De un lado, Zapatero decía que Mayor Oreja era una opción terrible, pero del otro no veía ningún problema en reelegir a Barroso, de su mismo partido', recuerda Jordi Vaquer, del Cidob, think-tank progresista de Barcelona.

La crisis de la socialdemocracia se agrava porque además, por vez primera desde la caída del Muro de Berlín, ve amenazada su hegemonía dentro de la izquierda en varias plazas importantes.

El caso más evidente es Francia, donde los socialistas de Martine Aubry cayeron al 16,8% y la izquierda alternativa que estará representada en Bruselas sumó el 22,3%: los ecologistas, 16,3%, y la coalición comunista, 6%. Si se agrega el Nuevo Partido Anticapitalista, que finalmente se queda sin escaño, llega al 27,2%.

También en Holanda la suma de los alternativos superó a la socialdemocracia tradicional (12% frente a 16%), al igual que en Letonia (3,85% frente a 9,6%), algo ya habitual en Chipre (9,85% frente a 34,9%).

Pero lo relevante de estos comicios es que esta nueva competencia no se da sólo en casos aislados. En Alemania, Suecia, Dinamarca, Luxemburgo, Finlandia, República Checa, Portugal, Bélgica y, en menor medida, Grecia, la suma de las izquierdas alternativas con escaño pisa por vez primera los talones a la antaño inalcanzable socialdemocracia.

El drama para el conjunto de la izquierda es que el auge de los alternativos nunca compensa la caída socialdemócrata.

ECOLOGISTAS
EN AUGE
Salen de los comicios como la principal referencia a la izquierda de la socialdemocracia. Superan el 8% en 10 países de la UE, suman 50 escaños y tratan de tú a tú a los socialistas en Francia, Finlandia, Holanda, Letonia y Luxemburgo.

POSCOMUNISTAS
RESISTEN
Las formaciones de origen comunista que han sumado a otros grupos resisten, pero sin el salto que auguraban. La Izquierda (Alemania) se quedó en el 7%, pero el Frente de Izquierdas resistió en Francia (6%). IU sumó el 3,73%.

COMUNISTAS
SIN CAMBIO
Los comunistas menos reformados de toda Europa occidental –los más orgullosos de su tradición soviética– mantuvieron su porcentaje de siempre, nada desdeñable: el 10,6% en Portugal y el 8,3% en Grecia.

POSTROTSKISTAS
AGRIDULCE
El Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot se quedó en Francia en el 4,9%, muy lejos de las expectativas y al final sin escaño en Bruselas. Su socio portugués (Bloco) superó en cambio el 10%. En España, IA obtuvo el 0,16%.

SOCIALISTAS
SALTO
Los socialistas de izquierda, marxistas, doblaron su porcentaje de voto en Dinamarca y escalaron hasta el 16%, a apenas cinco puntos de los socialdemócratas. En Holanda, el ala izquierda del socialismo llegó al 7,1%.

PIRATAS
SORPRESA
No es propiamente de izquierdas, pero el Partido Pirata ha movilizado a la juventud rebelde de Suecia con un programa en favor de las descargas gratuitas de Internet y de acortar el plazo para el cobro de derechos de autor. Logró el 7,1% y un escaño.

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