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Sri Lanka abrirá los campos de concentración de tamiles

El Gobierno ceilandés anuncia la liberación de los 130.000 desplazados presos

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Las puertas de los campos de desplazados tamiles en el norte de Sri Lanka se abrirán el próximo mes. Después de permanecer seis meses encerrados en campos de concentración cercados con alambradas de espino, tras el fin de la guerra civil, los refugiados tendrán libertad de movimiento a partir del 1 de diciembre.

El consejero especial y hermano del presidente del Gobierno ceilandés, Basil Rajapaksa, anunció ayer en el principal campo de desplazados de Menik Farm, situado en la ciudad septentrional de Vavuniya, que a partir del próximo mes los refugiados podrán moverse libremente, tal y como exigela normativa internacional.

Rajapaksa también se comprometió a que los 130.000 desplazados que permanecen en los campos puedan retornar a sus hogares antes de finales de enero. Queda abierto el interrogante de cómo se producirá el regreso de los tamiles a unas regiones destruidas en los estertores del conflicto y con muchas zonas rurales todavía sembradas de minas.

El Gobierno ceilandés parece haber cedido ante la fuerte presión y duras críticas de la comunidad internacional, que llevaba denunciando esta situación desde la creación de estas instalaciones abarrotadas y con insuficientes condiciones higiénicas y alimentarias. Esta misma semana, el secretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU,John Holmes, había visitado los campos y exigió de nuevo garantía de movimientos para los desplazados tamiles.

'El Gobierno no lo reconoce, pero estas decisiones se han adoptado esencialmente debido a la presión de la comunidad internacional', explica por teléfono a Público Paikiasothy Saravanamuttu, director del Centro de PolíticasAlternativas en Colombo.

Desde Bruselas, la Unión Europea (UE) destacó que el anuncio de Rajapaksa 'cumpliría las demandas realizadas desde hace tiempo por la Unión Europea al Gobierno de Sri Lanka'. La UE vinculó la ampliación de un importante acuerdo libre de aranceles para la exportación de textiles ceilandeses a la mejora de la situación de los refugiados tamiles y de los derechos humanos en general en la isla del océano Índico.

Las elecciones que el presidente del país, Mahinda Rajapaksa, quiere adelantar para aprovechar su popularidad tras el fin de la larga guerra civil también pueden haber influido en el anuncio. Sobre todo a raíz de que el general Sarath Fonseka, quien ha renunciado a la Jefatura del Estado Mayor del Ejército y está considerando presentarse a los comicios, criticara la lentitud de Rajapaksa a la hora de resolver la situación de los refugiados tamiles.

Hasta 300.000 desplazados de los últimos combates de la guerra civil contra los Tigres Tamiles que terminó el pasado mayo fueron internados en estos campos en el norte y este del país. Más de la mitad de estos refugiados fueron puestos en libertad durante los últimos meses, en medio de la presión ejercida por las agencias de ayuda humanitaria y organismos internacionales. El Gobierno ceilandés esgrimía que el encierro de los refugiados en los campos se debía al proceso de identificación de los rebeldes Tigres Tamiles.

El Ejército ceilandés ganó el pasado mayo la guerra contra los Tigres Tamiles, quienes luchaban por un estado tamil independiente de la mayoría cingalesa del país, tras 26 años de conflicto y casi 100.000 muertos.

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