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Tariq Ramadán dice que la seguridad no se logra con ejércitos, sino respetando a países

EFE

El intelectual suizo de origen egipcio Tariq Ramadan cree que la seguridad internacional no se logra mediante la intervención de ejércitos, sino con "un respeto hacia la dignidad de los países" y afirma que lo ocurrido en Afganistán o Irak tras el 11-S demuestra "que la gente de estos países no es respetada".

Ramadan ha hecho estas declaraciones en Granada en un encuentro con periodistas antes de pronunciar la conferencia "Musulmanes europeos: el equilibrio entre la fe y la cultura", en el marco del Hay Festival Alhambra.

Para el pensador musulmán, lo ocurrido en Afganistán e Irak supone "un fracaso" de la política internacional practicada fundamentalmente por los Estados Unidos y Reino Unido, que "quieren imponer sus modelos y lo que en realidad quieren es proteger sus propios intereses".

"Hay que saber que hay todo un proyecto en Afganistán sobre petróleo en Asia, así que es una cuestión de seguridad para proteger sus intereses económicos, no les interesan las personas, así que mandarán cuantos soldados quieran", ha dicho Ramadan en alusión a la petición que la OTAN ha trasladado a sus países miembros para que incrementen su presencia militar en ese país.

En opinión del pensador, existe "una falta de coherencia" en las políticas occidentales, como demuestra que "cuando hay un país que se ajusta a sus intereses, no les importa la democracia, y cuando están manejando una situación democrática, si el partido que no les gusta está ganando, están dispuestos a paralizar la elección, como ha ocurrido en Suramérica o Argelia".

Por ello, ha considerado que Occidente no tiene autoridad moral para imponer su modelo político a ninguna nación, sino que "cada país debe poder elegir su propio modelo".

Ha diferenciado, no obstante, entre "principios y modelos democráticos", y ha señalado que "los principios democráticos son universales" y se asientan sobre la ley, igualdad entre los ciudadanos, sufragio universal, responsabilidad política y separación de poderes que, ha dicho, "están en completo acuerdo con las enseñanzas islámicas".

Vilipendiado por Occidente, que lo tilda de fundamentalista y por los islamistas radicales, que ven en su moderación una traición, Ramadan defiende a ultranza su teoría de que "el musulmán en Europa puede ser musulmán y europeo, no hay una contradicción legal, la contradicción está en nuestras mentes".

A su juicio, la razón por la que es criticado por musulmanes y por occidentales a la vez es porque tiene "un deber de coherencia en mi discurso, lo que significa que seré crítico con los musulmanes que traicionen mi religión, matando gente, por ejemplo, pero a la vez, como europeo, seré crítico hacia los gobiernos que no respetan los derechos humanos o la dignidad humana, invadiendo por ejemplo Irak".

Ramadan, por último, ha advertido de que el "problema" de Europa con los musulmanes no es de tipo legal o económico, sino "psicológico, de miedo" ante el avance imparable de este colectivo que, por un lado, es necesitado laboralmente, y por el otro, es rechazado culturalmente, y en este sentido ha considerado necesario "tender puentes para el entendimiento de ambos mundos, porque los dos se necesitan".

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