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La Tate Modern presenta una retrospectiva del californiano John Baldessari

EFE

La galería Tate Modern, de Londres, dedica desde este martes hasta el próximo 10 de enero bajo el título de "Pura Belleza" una gran retrospectiva al californiano John Baldesssari (nacido en 1931), uno de los más importantes representantes del llamado "arte conceptual".

La retrospectiva comienza con algunas pinturas que sobrevivieron a la incineración que llevó a cabo en 1970 de buena parte de su producción anterior y termina con una instalación tridimensional creada específicamente para esta exposición y en la que combina un enorme cerebro, que sale de la pared, una nube, una palmera, el mar californiano, una cámara de vídeo y un proyector con efecto retardado.

Otro de los pioneros del arte conceptual, su compatriota Joseph Kosuth, negó que pudieran adscribirse las creaciones de Baldessari a esa corriente artística y las asimiló, por su ironía y su humor- derivados sin duda del padre de todos ellos, Marcel Duchamp- al pop art y a las tiras de dibujos animados.

Kosuth parecía dar a entender que un arte tan filosófico como el conceptual no podía ser divertido como son sin duda muchas de las obras de Baldessari.

Éste pone en solfa las actitudes estéticas del momento en algunas obras de los años sesenta, cuando se apropia de las formulaciones de famosos ensayistas como Clement Greenberg para plasmarlas directamente sobre el lienzo o da en sus cuadros hilarantes instrucciones a los artistas para vender mejor.

"Las pinturas de colores claros se venden mejor que las de colores oscuros. Temas que se venden bien: la Virgen y el niño, los paisajes, las pinturas de flores, los bodegones (...)", reza una de sus creaciones de aquel período.

Desde muy pronto, Baldessari puso en tela de juicio las nociones sobre la autenticidad y la relevancia del tema al pagar por ejemplo a varios pintores aficionados para que copiasen, como mejor pudiesen, fotografías de un dedo señalando algún objeto banal.

Baldessari ha trabajado en distintos soportes, como la pintura, la fotografía y el cine, disponiendo las imágenes en forma de secuencias para explotar distintos escenarios y sugerir diferentes narrativas.

Influido por la semiótica y el estructuralismo, pero sobre todo por el cine francés de la Nouvelle Vague, en especial el de Jean-Luc Godard, Baldessari ha utilizado muchas veces en sus obras las técnicas del montaje y ha recurrido, como el célebre realizador suizo, a la desconexión entre imagen y palabra.

Baldessari juega con las imágenes, combinándolas al modo surrealista, para crear todo tipo de "gags" visuales que suscitan diferentes asociaciones en la mente del espectador y que demuestran cómo el significado de una determinada imagen fotográfica puede cambiar totalmente por yuxtaposición con otra.

Algunas de esas yuxtaposiciones constituyen un aldabonazo a nuestra conciencia, como la que combina la imagen de un supermercado con los anaqueles a rebosar y por cuyos pasillos desfilan clientes claramente satisfechos con la de cadáveres hacinados sobre una carretilla en un campo de concentración nacionalsocialista.

Hacia mediados de los años ochenta, Baldessari comenzó a utilizar fotografías en blanco y negro extraídas de las secciones de sociedad de los periódicos locales para ampliarlas y ocultar con grandes círculos de vivos colores los rostros de las personas representadas, devolviéndolas así al anonimato, técnica que luego aplicará a cuerpos enteros.

La retrospectiva de Baldessari, organizada conjuntamente con el Museo de Arte del Condado de los Ángeles (EEUU), viajará después de Londres al Museo d' Art Contemporani de Barcelona, donde podrá visitarse del 5 de febrero al 21 de abril del próximo año, y más tarde a la citada ciudad californiana y a Nueva York.

Junto a Baldessari, la Tate Modern desveló hoy también una instalación creada especialmente para la Sala de las Turbinas de la Tate, una antigua central, por Miroslav Balka (1958).

Se trata de un espacio totalmente claustrofóbico, en el que el espectador pierde el sentido de la orientación una vez que se adentra en el enorme contenedor, subiendo una rampa.

El artista polaco, muy influido por el Holocausto, le ha dado el título inglés de "How It Is" (Como Es).

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