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El terreno quemado dobla ya al de 2008

Los ecologistas denuncian la mala gestión del monte y la falta de prevención. Según el Gobierno se han quemado 75.000 hectáreas

JAVIER SALAS

Este verano no hay más incendios que en los años anteriores. Pero, a igual número de fuegos y conatos que en otras ocasiones, los llamados "grandes incendios" han cobrado una dimensión dramática y ya han arrasado el doble de hectáreas que el año pasado. Una situación que según los expertos podía haberse mitigado al poner en práctica un conocido enunciado: "Los fuegos se apagan en invierno".

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, puso ayer sobre la mesa las grandes cifras que expresan las dimensiones de la catástrofe, justo en un día que no trajo grandes sustos a los bomberos. El doble de hectáreas quemadas que el año anterior por estas fechas, 75.000 frente a 35.000. Fernández de la Vega, tras el Consejo de Ministros, quiso poner el valor el despliegue de medios realizado desde la administración central y aplazó hasta el 13 de agosto la aprobación de un plan de ayudas para contrarrestar "la dolorosa situación creada" por los incendios, y desalojos como los de Mojácar y Las Hurdes.

En total, 51 personas detenidas por provocar incendios (32 en julio). Unos 7.500 efectivos (entre militares y otras fuerzas y de deguridad del Estado) participaron en la lucha contra el fuego. Más de una treintena de aviones apagafuegos que lanzaron sobre las llamas 15 millones de litros de agua en 900 horas de vuelo.

"No se trata de poner más hidroaviones y más helicópteros: hay saturación de medios de extinción", contesta Félix Romero, responsable de Bosques de WWF España. Desde las principales organizaciones ecologistas se critica, en cambio, la escasa prevención que se ha puesto en marcha desde las administraciones frente a una situación que "se veía venir". Las condiciones de este verano eran y son más que propicias para que los grandes incendios se desboquen.

Los expertos hablan del trío de treintas (menos de un 30% de humedad, más de 30º de temperatura, vientos de más de 30 kilómetros por hora) como condiciones idóneas para que un fuego sea prácticamente inextinguible. Por eso, la comparación con el 2008 es odiosa, porque las condiciones fueron inmejorables en estos parámetros. Las cifras de este año hay que compararlas con la media de la última década. A 19 de julio, se han declarado 3.857 incendios; la media del decenio, 3.823.

"Sabíamos que este año íbamos a más", denuncia Romero, "porque este verano las condiciones son distintas". Y añade: "Los políticos le echarán la culpa al tiempo, con su visión cortoplacista, y se olvidarán de atajar las causas de los incendios cuando llegue el otoño".

Los grandes incendios, los que arrasan más de 500 hectáreas, crecen en dimensión año a año. No implican más del 0,2% de los 20.000 fuegos que se dan anualmente en España, pero la media de superficie que calcinan ya está en el 40% del total, y sigue creciendo.

WWF, como Greenpeace y Ecologistas en Acción coinciden en hacerle el mayor reproche a las autinomías, pues tienen transferidas las competencias. Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas, denuncia que no invierten en prevención: "Anticiparse en la limpia de rastrojos, con la habilitación de zonas de pastos, con la prohibición de trabajos peligrosos de determinada maquinaria en las horas más peligrosas del día, esas que pusieron la primera chispa de alguno de los peores incendios de este verano". Y añade: "El Gobierno sólo puede actuar en la coordinación de medios aéreos; pero del mismo modo podría tratar de coordinar a las comunidades con criterios homogéneos de política forestal".

Romero critica la falta de solidaridad entre autonomías, porque a su entender las regiones más pobres también son, en general, las más expuestas a los incendios. Para este experto en el medio forestal, la raíz del problema está clara: "Hasta que no hagamos que el bosque forme parte del modelo económico, los montes seguirán abandonados".

Romero cree que España "debe decidir qué quiere hacer con sus bosques", un país que es el segundo de Europa en superficie forestal y, en cambio, un importador de madera.

Todos los expertos consultados coinciden en la necesidad de devolver a los montes valor económico para que todos, políticos y ciudadanos, se impliquen en su cuidado. Según Mario Rodríguez, responsable de Campañas de Greenpeace, "es necesario invertir en bosques, en vegetación más resistente al fuego. Que los bosques generen riqueza para la gente de la zona", asegura. Y plantea: "¿Por qué no un Plan E para los montes, por qué no investigar en alternativas I+D+i para la quema de rastrojos?". Las quemas, en principio controladas, de matorral innecesario suponen casi el 60% de los incendios causados por el hombre. Greenpeace propone que este material se recicle como biomasa.

Izquierda Unida presentó ayer una proposición no de ley en el Congreso para que se invierta el 1% del presupuesto anual en infraestructuras para la mejora, cuidado, mantenimiento de los bosques. "Hasta ahora existe una limitación de los esfuerzos en materia forestal, porque la limpieza y el mantenimiento de los bosques y masas forestales se financia sólo por subvención", afirmó el responsable de la secretaría de Sostenibilidad de IU, Adolfo Barrena.

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