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El terrorismo talibán paraliza la educación en Pakistán

El temor a nuevos atentados espanta a los estudiantes

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Casi ningún centro educativo de Pakistán se atrevió ayer a abrir sus puertas. Temen ser el objetivo de nuevos ataques talibanes, tras el doble atentado perpetrado el martes contra la Universidad Islámica Internacional (UII), en el que murieron cinco estudiantes.

Los extremistas claman venganza por la intensa ofensiva militar en uno de sus principales feudos, la región de Waziristán del Sur, fronteriza con Afganistán, y han amenazado con secuestrar autobuses escolares en los próximos días.

Para evitarlo, el Gobierno ha recomendado que todos los colegios y universidades permanezcan cerrados como mínimo hasta el lunes. Algunos ya tomaron esta precaución el sábado, día en el que empezó la operación militar.

Centenares de universitarios tomaron ayer las calles de Karachi y Lahore para condenar el ataque contra la UII. 'Fue un acto cobarde', declaró al diario Dawn uno de los manifestantes. 'Los que atentan contra estudiantes no pueden ser considerados seres humanos', añadió.

Estas condenas públicas van acompañadas también de duras críticas al Gobierno paquistaní por no ofrecer la protección suficiente. Un grupo de estudiantes recibió a pedradas al ministro del Interior, Rehman Malik, cuando llegó al campus de la UII y algunos padres le instaron a dejar de obedecer las órdenes de EEUU y detener la ofensiva en Waziristán del Sur.

Es la primera vez que los talibanes paquistaníes atentan contra una universidad islámica. Sin embargo, la Policía cree que los insurgentes iban detrás del presidente del bloque Imán Abu Hanifa, conocido por su visión liberal del Islam.

Además, el ataque se considera una nueva advertencia a las niñas y adolescentes escolarizadas, ya que los talibanes quieren prohibir su educación. El segundo terrorista suicida, disfrazado de alumna, intentó detonar su carga explosiva en la cafetería del edificio femenino, donde en ese momento almorzaban unas 50 estudiantes.

Si el guardia de seguridad no le hubiese impedido la entrada, la cifra de víctimas mortales hubiese sido muy superior.

Aunque la mayoría de centros educativos prevé reabrir las aulas el lunes, algunos alumnos han anunciado que no asistirán. 'Los estudiantes están aterrorizados y tienen miedo de salir a la calle e ir a clase. Las calles están prácticamente vacías y la gente se queda en casa', describe la universitaria Shehzeen Anwar.

El editor de la publicación Asian Journal, Aamir Ghauri, explica que la cadena de atentados que ha segado la vida de casi 200 personas en las últimas semanas 'ha metido el miedo en el cuerpo' a gran parte del país e incluso los trabajadores 'se niegan a ir a sus puestos de trabajo'.

El clima de inseguridad ha provocado además el cierre de los 20 centros del Programa Mundial de Alimentos (PMA), según anunció ayer su portavoz. Su clausura aumenta el riesgo de malnutrición de millones de paquistaníes, sobre todo aquellos que se han visto obligados a abandonar sus hogares por los enfrentamientos entre el Ejército y los talibanes.

En 2009 el PMA ha distribuido alimentación a 2,3 millones de paquistaníes.

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