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La testigo no puede olvidar el "grito de espanto" de la madre del niño degollado

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María Luz G., testigo del crimen de un niño degollado en un parque de Gijón, ha declarado hoy, cuatro años después del suceso, que todavía no puede olvidar el "grito de espanto" de la madre al ver el cuerpo ensangrentado de su hijo.

La Sala Octava de la Audiencia de Asturias ha comenzado hoy a puerta cerrada el juicio contra Rubén B.L. de 36 años, acusado de degollar el 23 de julio de 2004 con una navaja a un niño de seis años mientras jugaba en el Parque de Isabel la Católica con un amigo y en presencia de su madre.

El acusado, vecino de Gijón y natural de Mieres, para quien la fiscalía pide 14 años de prisión, fue detenido instantes después de haber degollado al niño mientras gritaba que lo hacía "por mandato divino", según declararon testigos a la Policía que investigó el suceso.

El caso, que en su día conmocionó a la ciudad, fue revivido esta mañana en la Audiencia, donde han comparecido el acusado, los padres de la víctima, agentes de la Policía y testigos presenciales.

María Luz G., que estaba citada para declarar pero que finalmente no lo hizo en la jornada de hoy, ha dicho a los periodistas que recuerda con nitidez los hechos y que al día de hoy, cuatro años después, no puede olvidarlo.

"Fue horrible, todavía escucho el grito espantoso de la madre al ver a su hijo ensangrentado y tengo una sensación de vacío en el estómago", ha afirmado con la voz entrecortada y los ojos humedecidos.

Los padres del niño han accedido a la vista por una entrada auxiliar a la Sala de Audiencias donde se celebra el juicio con un jurado popular compuesto por nueve miembros titulares y dos suplentes que fueron elegidos por sorteo.

Uno de los agentes de Policía que participó en la investigación ha recordado que el imputado "esta más gordo" que cuando fue arrestado a poca distancia del lugar del crimen en un estado de "enajenación".

El juicio continuará mañana con el testimonio de testigos, policías, forenses y especialistas en psiquiatría, dado que el acusado sufre de "esquizofrenia paranoide", según el informe que ha presentado la Fiscalía.

El informe del Ministerio Fiscal admite que el acusado sufre "esquizofrenia paranoide" y pide una condena de 14 años de prisión con internamiento y el pago de 100.00 euros por daños morales.