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Los tibetanos no quieren celebrar su año nuevo

China aumenta la represión de cara al 50 aniversario del exilio del Dalai Lama

A. RODÉS

Trajes nuevos de alegre colorido, monasterios llenos de ofrendas y reuniones familiares para comer platos tradicionales. Así suelen celebrar los tibetanos el llamado Festival del Losar, que conmemora el Año Nuevo Tibetano, el 26 de febrero.

Pero este año el festival, que empieza el próximo miércoles, amenaza con ser más triste. Según las organizaciones tibetanas en el exilio, las autoridades chinas arrestaron esta semana a una veintena de tibetanos que salieron a la calle para mostrar su apoyo a su líder espiritual, el Dalai Lama, y pedir el boicot del Año Nuevo. Para la minoría tibetana, el boicot a las celebraciones del Losar es una forma de expresar el luto por los fallecidos durante las revueltas en Lhasa, la capital del Tíbet, el año pasado, y por la represión que sufren desde entonces.

"Lamentamos que se haya vuelto a lanzar la campaña de mano dura, la educación patriótica y que se obligue a los tibetanos a celebrar su año nuevo", dijo el Gobierno tibetano en el exilio en la India ayer en un comunicado.

Tener melodías reaccionarias en el móvil puede ser motivo de arresto

Según la organización Free Tibet, con sede en Londres, un monje budista llamadoLobsang Lhundup, de 37 años, fue arrestado el domingo pasado después gritar en la calle consignas a favor del Dalai Lama y pidiendo el boicot a las fiestas del Año Nuevo.

El incidente tuvo lugar en Lithang, un pequeño pueblo de Ganze, una región de minoría tibetana de la provincia de Sichuan. Al día siguiente, la Policía arrestó a una veintena de protestantes que marcharon para pedir la liberación del monje y aclamaron el boicot. Lithang ha sido cerrado a los extranjeros y ha sido declarado el toque de queda. Comprobar lo que sucede en el Tíbet es difícil, ya que los periodistas extranjeros tienen prohibido el acceso.

Tanto el Tíbet como las regiones de China donde viven minorías tibetanas permanecen bajo estricto control policial desde las revueltas en Lhasa. El 14 de marzo de 2008, grupos de tibetanos atacaron e incendiaron negocios y viviendas chinas, meses antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. El Gobierno tibetano en el exilio asegura que murieron más de 200 tibetanos; Pekín sólo reconoce a 18 muertos, todos chinos.

Pocos días antes de que se cumpla un año de aquella revuelta, los controles policiales son frecuentes en las carreteras y las patrullas paramilitares mantienen el orden social.

El Gobierno chino ha dejado de emitir permisos de entrada al Tíbet

La represión se ha endurecido también por la cercanía del Año Nuevo Tibetano y del 50 aniversario del exilio forzado del Dalai Lama, el líder espiritual tibetano. El Dalai Lama huyó a la India tras el levantamiento fallido de su pueblo contra la ocupación china en marzo de 1959. Pekín acusa al Dalai Lama de promover la independencia del Tíbet y de estar detrás de las revueltasviolentas. Este lo niega.

La represión policial en el Tíbet se ha dejado notar sobre todo en los monasterios, donde los monjes budistas son sometidos a un estricto control y a lecciones de Educación patriótica. El periódico oficial Tibet Daily informaba el jueves de que los monjes han sido advertidos de abstenerse de "cualquier actividad política" durante el aniversario de las revueltas.

Las medidas de seguridad en la región son extremas. Una estudiante argentina de budismo tibetano en Pekín, que prefiere guardar el anonimato, fue obligada a viajar al Tíbet con una autorización especial de la universidad para poder acceder a los monasterios de Gansu y tuvo que aceptar ser vigilada en todo momento. Pero eso ni siquiera ahora es posible. Según informa en su blog el propietario de Tibetan Connections, una agencia de viajes especializada en rutas por las regiones tibetanas, el acceso al Tíbet y a las principales regiones tibetanas está cerrado desde el 17 de febrero.

El Gobierno chino ha dejado de emitir permisos de entrada a turistas extranjeros y los que aún permanecen en el Tíbet deben salir antes del 28 de Febrero, según Tibetan Connections. El agente de viajes dice no tener constancia de incidentes en el Tíbet, pero advierte que ha recibido de fuentes fiables rumores "de peleas y muertes recientes" en Ganze.

En China, mencionar al Dalai Lama o la independencia del Tíbet es considerado una conducta reaccionaria y puede ser motivo de arresto. Las autoridades de Lhasa anunciaron el 24 de enero la detención de 81 tibetanos en una nueva campaña contra el crimen. Algunos de los detenidos fueron acusados de llevar música reaccionaria en los teléfonos móviles.