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Togo elimina la pena de muerte con la llamada 'ley Zapatero'

El presidente pone a España como ejemplo de reconciliación

ANA PARDO DE VERA

El presidente del Gobierno recibió ayer el primer espaldarazo a su cruzada contra la pena de muerte en el mundo, a la que dio luz verde al máximo nivel en la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2008. Entonces, José Luis Rodríguez Zapatero defendió una moratoria de la pena de muerte en 2015 de todos los países como primer paso hacia su abolición. Tres meses antes, lo había hecho en España durante su discurso de presentación de la política exterior de la segunda legislatura.

El empeño del jefe del Ejecutivo contra la pena de muerte, que tiene al aparato internacional de Moncloa y al Ministerio de Asuntos Exteriores trabajando con varios países para que adopten la misma iniciativa que Togo, quedó ayer patente durante su discurso en la Asamblea de Lomé, la capital del país africano. Zapatero presentó a España como un país sensibilizado con el proceso democratizador de sus instituciones, que está llevando a cabo desde hace apenas tres años: "Deben saber dijo al auditorio que vengo de un país que acaba de cumplir treinta años de democracia, después de haber sufrido una larga dictadura".

"España cuenta con razones de peso para lanzar y abanderar esta propuesta ante la Comunidad internacional recordó Zapatero-. Con ocasión de nuestra historia, muchas familias de españoles sufrieron la ejecución, entre amigos y entre familiares". El jefe del Ejecutivo explicó que es precisamente "la conciencia histórica de ese drama nacional" lo que explica "nuestro interés en defender la iniciativa".

Ayer, en Togo, el presidente del Gobierno se vio recompensado como respuesta a su iniciativa con la primera abolición desde 2008 de la condena capital en un país de África, continente donde sólo 13 países la tienen suprimida de su legislación. El ministro de Justicia del Gobierno togolés, Kokon Tozoun, quiso, además, que el esfuerzo del presidente español fuera reconocido de manera especial en Togo y propuso denominar a la norma abolicionista Ley Zapatero.

El presidente del Gobierno animó desde la Asamblea Nacional, a todos los africanos, a ir superando episodios sangrientos como el genocidio de Ruanda. Les recordó las "victorias de la dignidad humana" que han logrado en África, como la de la sesión plenaria de ayer en Togo o como "cuando un ghanés accedió a la mayor responsabilidad de Naciones Unidas", en referencia a Kofi Annan. También recordó cuando Nelson Mandela, con 27 años de prisión a sus espaldas, "supo encarnar mejor que nadie el perdón y la reconciliación para refundar la convivencia" en Sudáfrica, y cuando la jueza africana Navanethem Pillay fue elegida Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

La presencia de la delegación española se convirtió en una fiesta para los togoleses, que recibieron a la comitiva con bailes y músicas del país y entonando canciones que alababan la cooperación española en Togo. La última donación que hizo España fue de 80.000 euros para ayudar a paliar los efectos de las lluvias torrenciales.

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