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La UE acepta discutir las exigencias checas

Barroso amenaza a Praga si no firma el Tratado de Lisboa

DANIEL BASTEIRO

La Unión Europea negociará finalmente la petición que el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, exige como condición imprescindible para ratificar el Tratado de Lisboa, pendiente únicamente de su firma.

Así lo anunció ayer en Bruselas el primer ministro checo, Jan Fischer, que prometió llevar la reivindicación de Klaus de revocar el carácter vinculante de la Carta de Derechos Fundamentales a la cumbre de jefes de Gobierno de Bruselas, a finales de mes.

Fischer confirmó los preparativos para la aprobación de una "breve declaración" política de los 27, que se incorporaría a la legislación comunitaria tras la entrada en vigor del tratado.

El jefe de la Comisión cree «absurdo»partir desde cero

La petición no es vista con buenos ojos por los 27 ni por la Comisión Europea, que aún esperan impacientes a que el Tribunal Constitucional checo resuelva un recurso presentado por 17 senadores leales a Klaus.

Sin embargo, el texto necesita una ratificación completa en todos los Estados miembros y Klaus no ha hecho sino endurecer su postura en las últimas semanas.

Su negativa a dar su brazo a torcer lleva a la UE a estudiar la fórmula legal que incorpore sus peticiones de última hora, pero los 27 rechazan de plano reabrir la negociación del tratado.

Para el presidente del Ejecutivo comunitario, volver a repartir las cartas por los "obstáculos artificiales" de Klaus sería "absurdo" y "surrealista", máxime cuando la Cámara alta y la baja de su país han respaldado el texto.

"Examinaremos cuál es la propuesta que nos hace el Gobierno checo", prometió el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido. Si no implica "en absoluto una ratificación de nuevo del Tratado de Lisboa ni significa un retraso en su entrada en vigor, seremos constructivos", prometió ante los medios en la Eurocámara.

Fuentes de la presidencia sueca confesaron su impaciencia por la fórmula definitiva que propondrá la República Checa. La Presidencia confía en que se concrete mañana, cuando Fischer y Klaus tratarán de desatascar la situación en Praga.

Klaus está solo ante la UE, más aún desde que el sábado Polonia completó la ratificación. Sin embargo, ni los 27, ni el Ejecutivo comunitario, ni el Gobierno encabezado por Fischer pueden garantizar que, satisfecha su petición, Klaus no tenga otras nuevas para retrasar su firma.

Fuentes de la Presidencia sueca mostraron ayer su impaciencia

La amenaza de Barroso

En ese sentido, Barroso advirtió a Klaus de que de él depende no sólo la estabilidad de la UE, sino también la renovación de las instituciones, prevista para este otoño. De él depende también el prestigio europeo de su país y su presencia en los centros de decisión comunitarios. "No le interesan a nadie, y desde luego no a la República Checa, más retrasos; tener a la UE bloqueada e incapaz de funcionar correctamente", aseguró Barroso, que amenazó a la República Checa con quedarse sin comisario.

"La única manera que tiene la República Checa de garantizar que mantiene su comisario es que el Tratado de Lisboa esté en vigor", recordó. La Comisión, que llega al fin de su legislatura este mes, se renovará en ausencia del Tratado de Lisboa siguiendo las reglas del Tratado de Niza, actualmente en vigor, que ordena reducir el número de comisarios.

Tanto la Comisión como la Presidencia de la UE confían en que el Tratado de Lisboa entre en vigor antes de fin de año, momento en que Suecia dará el relevo a España al frente de los 27.

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