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La UE impone a Portugal un durísimo ajuste por su rescate

A cambio de privatizaciones, liberalizaciones y nuevos recortes del déficit, recibirá 80.000 millones 

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Como un bumerán, el plan de ajuste que hace dos semanas tumbó el Parlamento de Portugal regresó ayer con más fuerza. Los ministros de Economía de la zona euro prometieron rescatar en mayo a Portugal con 80.000 millones de euros, pero anunciaron como contrapartida la imposición de un durísimo plan de ajuste. Durará tres años e incluirá una oleada de privatizaciones, liberalizaciones y recortes del déficit que deberán ser apoyados por el Gobierno en funciones, dirigido por el socialista José Sócrates, pero también por el resto de grandes fuerzas políticas portuguesas. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, anunció que España contribuirá al rescate de Portugal con 5.000 millones de euros en forma de garantías, por lo que no alterarán los objetivos de déficit del Gobierno.

El acuerdo del Eurogrupo, suscrito también por Portugal y la Comisión Europea, exige al Estado 'un programa de privatizaciones ambicioso', un potente 'ajuste fiscal' para cumplir con los objetivos de déficit, una reforma laboral, la liberalización de mercados de producción, 'estimular el espíritu empresarial' y 'mantener la liquidez y la solvencia' de los bancos privados.

La diferencia con el plan de ajuste rechazado hace dos semanas es, además de su alcance, el limitado margen de maniobra de las fuerzas políticas lusas. Portugal no tiene ya alternativa a un rescate que ha solicitado formalmente. Además, ni el partido socialista ni el conservador, ya en campaña preelectoral, están dispuestos a ser vistos por sus exigencias como una amenaza para el acuerdo, que los ministros de Economía de la Unión Europea pretenden cerrar el 16 de mayo. Por otra parte, los encargados de desembolsar los millones, la UE y el FMI, tienen las manos libres para imponer las medidas de ajuste. 'Los libros estarán abiertos para noso-tros', reconoció ayer Olli Rehn, comisario de Economía, 'por lo que sabremos al detalle las necesidades de financiación' y las 'medidas' que habrá que aplicar.

Ni el Eurogrupo ni el Ejecutivo comunitario quisieron anticipar el detalle de las medidas, que tendrán que ser negociadas en los próximos días en Lisboa por la UE, el FMI y los partidos portugueses. Sin embargo, como adelantó ayer Público, Rehn sí confirmó que 'el punto de partida' será el mismo Plan de Estabilidad para 2011-13, que contenía un recorte extra de 0,8 puntos del PIB para este año y que fue rechazado por la Asamblea de la República portuguesa. 'Hemos hecho ya bastante trabajo para preparar el terreno' del rescate, aseguró el comisario antes de recordar que Bruselas y el BCE habían dado el visto bueno al ajuste de Sócrates que acabaría costándole el puesto.

En cuanto al uso de los 80.000 millones que se calculan que serán necesarios para devolver la salud financiera a Portugal, Rehn aseguró que 'con seguridad' parte de la suma será utilizada para reflotar a los bancos, algo que ocurrió con Irlanda, cuyas entidades financieras están en mucho peor estado. Si el programa de asistencia a Irlanda, dotado oficialmente con 85.000 millones, incluía también una contribución de Dublín de 17.500 millones, proveniente del fondo de pensiones, Portugal podría contribuir también a su programa de ayuda con el resultado de las privatizaciones.

El ministro de Finanzas de Portugal, Fernando Teixeira dos Santos, se negó ayer a confirmar ningún detalle y pidió dejar tiempo al trabajo técnico que tendrá lugar en las próximas semanas. Sin embargo, auguró unas negociaciones complejas por la polarización política en Portugal. 'A nosotros no nos corresponde negociar con la oposición', advirtió, añadiendo que deberán ser la UE y el FMI las que deberán dialogar con el partido conservador para lograr comprometer a su líder en caso de que cambie el color político del Gobierno.

Sus palabras merecieron una reprimenda de Rehn, que llamó a 'la responsabilidad para superar las dificultades por el bienestar de los ciudadanos de Portugal'. El ambiente político se relajará probablemente tras las elecciones del 5 de junio, pero para entonces el primer tramo de los 80.000 millones habrá sido entregado ya. El objetivo es garantizar que Portugal cuenta con los casi 7.000 millones que necesita en junio para hacer frente a los vencimientos de sus deudas y el pago de intereses a sus prestamistas internacionales.

Aunque a un precio muy alto, el Gobierno de Sócrates ha podido refinanciarse hasta ahora a través de los mismos mercados que habían cerrado el grifo de la liquidez a las entidades privadas. Durante meses, fue el BCE el que permitió a los principales bancos seguir funcionando, una responsabilidad de la que la institución que dirige Jean-Claude Trichet quería deshacerse al no ser una de sus competencias legales.

Trichet negó categóricamente haber presionado a Lisboa para que aceptase el rescate, a diferencia de lo que hicieron los jefes de Gobierno de la UE en la última cumbre. 'No obligamos a los bancos a hacer nada, no obligamos al Gobierno, a las autoridades en general o a las distintas sensibilidades políticas a hacer nada', zanjó Trichet, que sí tendrá voz y voto en el diseño de las medidas de ajuste.

Dentro de un par de semanas, la Comisión, el BCE y el FMI esperan tener listo un borrador de medidas de ajuste que será presentado a los ministros del euro y a las fuerzas políticas de Portugal. Con él, se pretende cerrar un año negro en cuanto a la estabilidad del euro, que comenzó hace un año con el rescate de Grecia.