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Uribe se va de gira para explicar su plan militar

Trata de reducir las críticas pero excluye a Ecuador y Venezuela

ANTONIO ALBIÑANA

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, emprendió ayer una gira febril por los países miembros de UNASUR, ante la cumbre de esta Alianza el próximo domingo en Quito, cuyo punto de debate será la decisión de Colombia de permitir la instalación de siete bases estadounidenses en su territorio.

La gira, que según fuentes de la presidencia será "muda", excluye a Venezuela y Ecuador países a los que Uribe se propone denunciar como aliados de la guerrilla de las FARC. Este viaje del presidente colombiano coincide con la convocatoria en Cartagena de Indias de representantes de la cúpula de las Fuerzas Armadas de diferentes países latinoamericanos para informarles sobre los preacuerdos en torno a bases de EEUU, un acuerdo que no ha sido comunicado todavía oficialmente al Parlamento colombiano.

Antes de iniciar la reunión de Cartagena, el ministro de colombiano Defensa, Freddy Padilla, confirmó la información adelantada ayer sobre que el proyecto de adecentar dos bases navales, además de las cinco terrestres anunciadas, en Bahía Málaga y en Cartagena de Indias, para buques de guerra estadounidenses.

Washington es consciente de que el liderazgo brasileño en el continente es indiscutible y que UNASUR, el organismo impulsado por Brasilia para que "América del Sur adquiera un nuevo papel geopolítico", se ha consolidado de forma definitiva. Algunos analistas como Sandra Borda, de la Universidad de los Andes, consideran muy preocupante que, además de las tensiones que Uribe tiene con Venezuela y Ecuador, ahora las tenga también con Brasil. "Deberá ser muy claro con Lula sobre los objetivos de las bases militares", dijo a la BBC.

En el centro de la reunión del domingo en en la capital ecuatoriana, a petición precisamente de Lula, estará la nueva situación que puede significar la instalación de siete bases estadounidenses en una zona tan "caliente" como la formada por el triángulo Ecuador, Colombia, Venezuela.

Uribe inicia esta gira presionado por el fuerte rechazo obtenido a su plan de militarización regional de paises como Brasil y Chile. Este arranque viajero antes de la Cumbre de UNASUR, a la que no asistirá, se enmarca en la exigencia de la diplomacia estadounidense para que explique a sus colegas latinoamericanos que no deben temer nada.

Sin embargo, el recelo hacia sus intenciones reales sigue siendo máximo. A esta intensa campaña de censura continental se unen problemas internos, políticos y humanitarios, cada vez más graves.

En las últimas horas han vuelto a arreciar las condenas internacionales, la última de la ONU, por el asunto de la ejecuciones extrajudiciales realizadas por el Ejército colombiano. Además, los organismos humanitarios como el Comité colombiano de Derechos humanos volvieron ayer a recordar que "poco o nada" se está haciendo por los cuatro millones de desplazados que vagan por el país.

A esta crisis interna se sumó esta semana la detención de las cúpulas del DAS, el servicio secreto adscrito al presidente, acusado de conformar una estructura para espiar a magistrados, opositores, periodistas y defensores de derechos humanos, algunos de los cuales han sido asesinados o están amenazados.

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