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Uribe no despeja las dudas sobre las bases de EEUU

El canciller de Chile le traslada su preocupación pero "respeta" la decisión

A.ALBIÑANA / A GALÁN

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y su canciller, Jaime Bermúdez, continuaron ayer su gira por seis países de Suramérica para intentar minimizar la tensión regional suscitada por la próxima instalación de siete bases de EEUU en su territorio.

La única adhesión recibida fue la del presidente peruano, Alan García, quien lamentó que "Colombia sufra situaciones enojosas" y manifestó la "profunda amistad" que le une a su homólogo colombiano. El mensaje de Uribe en esta gira de urgencia es que desde las bases estadounidenses no se realizarán operaciones fuera del territorio colombiano y que Colombia, ante la tensión con Venezuela y Ecuador, países que ha excluido de su gira, necesita protegerse.

Precisamente sobre este punto, el presidente boliviano, Evo Morales, mostró desazón ante las acusaciones contra Chávez y a Ecuador, "como antes se acusaba de todo a Fidel (Castro) desde EEUU". Morales se reafirmó en que permitir más bases estadounidenses en Latinoamérica es una agresión a los gobiernos y democracias del continente".

El mandatario boliviano anunció la presentación de una resolución contra las intenciones de Colombia en la cumbre de UNASUR del lunes y traslado su preocupación a Uribe por su ausencia de la reunión. "Esperemos que no trate de dividir UNASUR", concluyó.

Las frenética gira del líder colombiano continuó en Chile, donde el canciller chileno, Mariano Fernández, le transmitió su preocupación por la tensión generada en los países vecinos (Ecuador y Venezuela), aunque aseguró que "respetamos sus acuerdos militares". Algo similar declaró el mandatario paraguayo, Fernando Lugo, horas antes de recibir a Uribe: "Cada país es soberano para admitir o no la presencia de militares extranjeros en su territorio".

Mientras, en Cartagena de Indias continuó ayer la negociación sobre las bases entre los enviados del Pentágono, presididos por el Jefe del Comando Sur, Douglas Fraser, y el jefe del ejército colombiano, Freddy Padilla. Según la revista Cambio, el texto fijará la presencia de tropas, aviones y buques de guerra estadounidenses en siete puntos de Colombia.

En Brasilia, el asesor de Seguridad de la Casa Blanca, el general Jim Jones, no logró disipar las suspicacias del Gobierno de Lula pese a asegurar que las bases sólo servirán para fines humanitarios y para combatir el narcotráfico. Jones sostuvo que no aumentará el contingente militar y que las bases quedarán bajo control de Colombia. También ratificó que Washington no dará marcha atrás en este objetivo. La respuesta de la diplomacia brasileña fue contundente.

El asesor de Barack Obama escuchó la reprobación de su homólogo brasileño, Marco Aurelio García, quien comparó el aumento de las bases en Colombia como "un resquicio de la Guerra Fría" y que no beneficiará a las relaciones entre el Pentágono y la mayoría de paísessuramericanos.

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