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La UVI de los bancos sale de nuevo a escena

Los banqueros piden créditos ventajosos para casos críticos

V. Z. / A. M. V.

A principios de los ochenta, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) se ganó el apelativo de UVI de los bancos. En unos pocos años tuvo que hacerse cargo de medio centenar de entidades para acometer su reestructuración y, en la mayoría de los casos, su liquidación. Un cuarto de siglo después, podría tener que retomar aquellas actividades, aunque en el sector se da por hecho que no tendrá tanto trabajo como entonces. Prácticamente nadie cree que la banca española vaya a sufrir daños tan graves como la estadounidense o la británica, pero todos reconocen que alguna entidad puede necesitar ayudas antes de que acabe esta crisis.

Por eso, en el sector se empieza a plantear cuál debería ser la fórmula para rescatar a quien lo necesite o a quien lo requiera. Y todos coinciden en que debe hacerlo el FGD, que cuenta con más de 8.000 millones en su haber, aportados, además, por las propias entidades. El Gobierno no ha puesto por escrito todavía cuál será la forma de actuar en caso de emergencia, pero el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, ya dejó claro esta semana que su preferencia es que sea el FGD el que se haga cargo porque históricamente ha sido la mejor opción.

Ejecutivos de bancos y cajas plantean varias fórmulas. Una de ellas ya se está estudiando para ayudar a Caja Castilla-La Mancha (CCM). Consiste en conceder un crédito en condiciones ventajosas para que la entidad en problemas restablezca su solvencia. Otra opción es, como se hizo para salvar a Banesto en 1994, que la entidad en dificultades traspase todos sus activos dañados (los créditos morosos) a una sociedad paralela que no consolide en sus cuentas y que paulatinamente (financiada por el FGD) vaya saneando su cartera crediticia. Es una suerte de banco malo pero particular de cada entidad.

La normativa del FGD, que en caso de necesitar más fondos puede recibir inyecciones puntuales del Banco de España, prevé también la posibilidad de que este organismo compre acciones de los bancos con problemas o cuotas participativas de las cajas en dificultades. Bajo la dirección del Banco de España, puede, asimismo, entregar ayudas a fondo perdido, conceder garantías e, incluso, adquirir directamente los créditos fallidos o no rentables que tenga una entidad. Sus capacidades son tan amplias que puede hasta impulsar procesos de fusión.