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Ventura Pons asegura que es un "privilegio" poder contar las historias de Quim Monzó

EFE

Después del éxito de hace dieciséis años de "El por qué de las cosas", el cineasta barcelonés Ventura Pons vuelve a adaptar quince relatos del escritor Quim Monzó en su última película, "Mil cretinos", al considerar que es un "privilegio" poder contar los textos del barcelonés.

Acompañado por parte del extenso elenco de actores del filme y por el mismo Quim Monzó, Pons ha presentado hoy en Barcelona su trabajo, que se estrenará oficialmente el día 28 de enero y que ha dividido en tres partes diferentes, dos de ellas centradas en la época actual y otra en la que revisa seis cuentos históricos con situaciones y personajes como Guillermo Tell o Robin Hood.

Julieta Serrano, Francesc Orella, Santi Millán, Jordi Bosch, Edu Soto, Joel Joan, Clara Segura, Joan Borràs o Joan Crosas son algunos de los actores que dan vida a los diferentes personajes de unas historias, con un toque agridulce todas ellas, en las que no se obvia ni la estupidez humana, ni el amor, el dolor, la vejez o la muerte.

Nueve de los episodios están basados en relatos del libro "Mil cretinos", pero también los hay de "El por qué de todas las cosas" y de "Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury".

Pons ha rememorado que empezó a pensar en este proyecto en el verano de 2009 mientras se encontraba por Suramérica y pensó que podría armar otra película basada en textos de Monzó, pero sin que tuviera nada que ver con el "Por qué de todas las cosas".

"La base de todo -ha precisado- es el privilegio de poder contar con las historias que nos ofrece Quim, que son impresionantes, y con unos actores maravillosos que se han entregado en cuerpo y alma".

Quim Monzó ha reconocido que en los cuentos de "Mil cretinos", publicado por Quaderns Crema y Anagrama, el tema de la vejez está muy presente, aunque no es el único que incluye. "Yo vivía una vida muy feliz -ha proseguido- hasta que me di cuenta que tiene un final y que lo peor es el camino que debe seguirse para llegar a ese final, algo espeluznante".

Ventura Pons ha indicado que durante todo el proceso de grabación tuvo muy presente la estructura que debía tener la película, con las historias contemporáneas abriendo y cerrando la cinta y los cuentos históricos, muy teatrales y con un fondo de decorados parecido a las viejas películas de cine mudo, en medio.

En su opinión, "lo más importante de las películas es que las historias sean buenas, luego está cómo se explican y finalmente quién las explica".

En este caso, subraya que ha querido centrarse en "la estupidez humana en la época contemporánea", especialmente al principio, después ha repasado viejos cuentos de sapos convertidos en princesas o de princesas que no despiertan ante un único beso, y al final ha querido que fuera el autor de todas estos personajes y situaciones quien "se reencontrara con ellos".

La ciudad de Barcelona, como en la mayoría de sus 22 producciones, vuelve a ser protagonista, y tanto se puede ver en un día de nevada, como con sus playas llenas, o sus calles del Ensanche en una noche oscura.

Reivindicando su papel de "resistente" en unos años en los que no era habitual rodar en catalán, hoy ha dicho sentirse "muy contento" de que las cosas estén cambiando y de que haya películas catalanas reconocidas tanto en los mercados europeos como en los americanos.

Todos los actores que han acudido a la presentación han coincidido en mostrar su satisfacción por poder haber participado en el proyecto, aunque la provecta y divertida Carme Molina se ha quejado públicamente de tener que aparecer dentro de un estrecho e incómodo ataúd. "Lo positivo es que me dieron un cojín para que estuviera mejor mientras se rodaba la escena en una noche de lluvia", ha apostillado.

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