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Víctima y agresor, dos mundos distintos

Uno, antifascista; el otro, de ultraderecha. Se cruzaron antes de una manifestación en Usera (Madrid). El primero resultó muerto. 

BEATRIZ LUCAS / PATRICIA RAFAEL

LA VÍCTIMA // DEJÓ LOS ESTUDIOS PARA TRABAJAR Carlos Javier Palomino cumplía 17 años la semana que viene. Hace uno dejó de estudiar, sus amigos cuentan que quería trabajar. Otros, que en el instituto Tirso de Molina de Vallecas le expulsaron por echar pegamento en las cerraduras.  Sus amigos aseguran que no estaba vinculado a ninguna banda: era un joven que simplemente se oponía al racismo y por eso participaba en las actividades de la Coordinadora Antifascista. Los vecinos de Vallecas dicen que era amable y educado. María Victoria, la madre de Carlos, que trabaja en un hospital, vive “de toda la vida” en la misma casa. Hace años que su marido no está y compartía piso con su madre y su hijo. EL DETENIDO // SOLDADO CON UN EXPEDIENTE IMPECABLEJosué E. de la H. tiene 24 años, es soldado y estaba destinado en el Ejército de Tierra en Madrid desde hace un año donde llegó desde Vizcaya. Ayer fue detenido ayer por matar a Carlos Palomino. Ambos iban a la manifestación de Democracia Nacional, Josué a apoyarla, Carlos a reventarla. Trabajaba en el batallón de honores (que honra autoridades) en el cuartel de Cavalcanti. Mientras dure el proceso, ha sido suspedido del Ejército. Fuentes de Defensa mostraron su sorpresa por su posible vinculación a grupos ultras “nunca había protagonizado incidentes previos su historial es impecable”.

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