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Zapatero prefiere un PP de centro-derecha a una escisión de extrema derecha

EFE

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró hoy que prefiere que exista un partido de centro-derecha a que se produzca una escisión en el seno del PP y lleve a la división de "un partido de centro derecha y otro de extrema derecha".

En una entrevista al programa "A vivir que son dos días" de la Cadena SER, el jefe del Ejecutivo señaló que prefiere "la primera opción", opinó que el PP "está en un mar de dudas y de debates", y expresó su deseo de que, desde el respeto a las decisiones que tomen, eso no afecte a un clima y un trabajo que permita tener entendimiento y algún acuerdo en materias importantes.

Preguntado por el próximo Congreso del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que "habrá renovación" en su dirección, al considerar que "es bueno" que la haya, y estimó que en ese cónclave su formación tendrá que confirmar que es el Partido Socialista de Europa "con más fuerza electoral, más respaldo y con un proyecto más innovador de cambios, de reformas y de ideas".

Expresó su confianza en que José Blanco siga al frente de la secretaría de Organización del PSOE, y preguntado por Carme Chacón como posible candidata a sucederle señaló que aunque tiene "la mejor opinión" sobre Chacón, de sucesores no hablará hasta el 2012; "es en otras latitudes políticas dónde tienen que hablar de eso".

Zapatero consideró que el Ejecutivo "no debe hacer una apuesta de futuro por incrementar nuestro parque nuclear", y añadió que hay que mantenerlo en función de las previsiones de amortización de las centrales nucleares y apostar por las energías renovables.

En materia de inmigración, estimó que lo prioritario para Europa es avanzar en una política común que -dijo- ha de estar basada en los principios de legalidad, derechos fundamentales y eficacia, y precisó que la cooperación con los países de origen representa "una política eficaz, porque no hay repatriaciones si no hay aceptación de los países de origen".

Aseguró que hablará de esto la próxima semana con Berlusconi, aunque -admitió- puede haber "diferencias ideológicas" en muchos aspectos, si bien precisó que "ser europeos une mucho y comporta una forma de ser y trabajar, que es con respeto y poniendo el diálogo siempre por encima de cualquier otra circunstancia".

El presidente del Gobierno indicó que de los líderes mundiales a los que ha conocido ha conectado muy bien con Bill Clinton, y también con el primer ministro portugués, José Socrates, aunque señaló que "en la familia política de los conservadores tengo muy buena relación con Sarkozy".

Respecto a la Ley de Dependencia, aseguró que su aplicación efectiva "está avanzando", y anunció que el Gobierno será "absolutamente exigente" con las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP para que también la cumplan.

Negó que exista una "persecución" de la libertad religiosa en España, y subrayó que lo se va a hacer es "acomodar" la Ley de Libertad Religiosa, del año 80, a una realidad "cambiante".

Precisó que los acuerdos con la Santa Sede "pueden evaluarse", pero la intención del Gobierno es mantener la relación con la Iglesia católica porque responde a una realidad que emana de la Constitución, aunque -indicó- manteniendo los principios aconfesionales y una visión laica de la sociedad.

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