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'Zero' quiere perdurar como marca en el entorno gay

La revista que sacó del armario a personajes públicos, a punto de echar el cierre

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El primero que se atrevió a salir del armario posando en la portada de la revista Zero fue el cantante Miguel Bosé.

Fue en el número cero de la publicación, en el verano de 1998. Bosé abrió la veda. Le siguieron Jesús Vázquez, Nacho Duato o Alejandro Amenábar.

Y también personajes anónimos que quisieron mostrar públicamente su homosexualidad: un guardia civil, un cura, un militar, adolescentes que no se habían atrevido a contárselo a sus padres.

La publicación se convirtió a partir de entonces en un referente para el público homosexual. Sus portadas eran esperadas cada mes con expectación.

¿Quién saldría esta vez del armario?

Pero la crisis económica y la publicitaria han hecho que Zero esté a punto de echar el cierre. Miguel Ángel López, su director, habla de 'estrangulamiento económico' porque los bancos han retirado su financiación habitual. La revista está inmersa en un concurso de acreedores. Estos días, los 17 empleados de la publicación (llegó a tener 32) trabajan en lo que será el último número y que seguramente llevará en portada a Eduardo Casanova, que interpreta en la serie Aida a Fidel, un adolescente gay.

Jesús Vázquez posó como si fuese un Jesucristo sufridor

Pero la idea es que el producto siga adelante en Internet.

'Zero es ya una marca, hemos apoyado muchísimas causas.

Y esa identidad se tiene que prolongar', señala su director, que quiere recalcar la doble cara de la revista: la comercial y la social.

Es viernes por la tarde y Miguel Ángel López permanece en la redacción, un local del centro de Madrid, con parte de los trabajadores. En la entrada están colgadas algunas de las portadas más significativas, todas protagonizadas por homosexuales, porque la espinita que le queda a López es no haber conseguido que una lesbiana conocida se atreviese a posar.

Y eso que una 'actriz importante' y 'una cantante importante' estuvieron a punto de hacerlo, pero a última hora se echaron atrás. López se guarda sus nombres, porque una de sus máximas siempre ha sido que la salida del armario de los personajes públicos tiene que ser voluntaria.

El primer político en ser portada fue el líder de IU, Gaspar Llamazares

Para conseguir que homosexuales conocidos se mostrasen en Zero, el proceso ya empezó dos años antes del inicio de la revista, en 1996.

López era miembro del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) y allí ya trabajaba 'por la causa'. Entonces empezó a pensar en las futuras portadas, y en lo necesario que era dar un golpe de efecto con ellas.

Así que se puso a convencer a personajes públicos homosexuales de la importancia que tenía que mostrasen su condición sexual al resto. El proceso fue largo, y el resultado se empezó a ver con Zero ya en marcha. Algunas portadas fueron espectaculares, como la que mostraba al presentador de televisión Jesús Vázquez como un Jesucristo sufridor, justo después de que fuese absuelto de prostitución de menores en el famoso caso Arny. 'Para él fue un desquite', señalan desde la publicación.

Otras portadas, al margen de la condición sexual, las han protagonizado políticos. El director de Zero agradece especialmente al líder de IU, Gaspar Llamazares, que fuera el primero en hacerlo. La que protagonizó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón (PP) fue muy polémica. Distintos colectivos homosexuales fueron muy críticos con ella porque consideraron que Gallardón había aprovechado la portada para aparecer como un progre.

Y luego están las fotografías de los no famosos. El sacerdote José Mantero salió en portada el 1 de febrero de 2002. Fue suspendido como cura cinco días después. 'Me gustan que desaparezcan ejércitos, tanques, pero no un medio de comunicación', señaló ayer Mantero, aunque criticó también 'la deriva empresarial de la revista en los últimos seis años'.

Otra de las portadas más sonadas fue la que protagonizó en 2000 el militar José María Sánchez Silva. Pero su salida de armario fue amarga porque terminó abandonando el servicio activo del Ejército. Javier Aunión, un militar homosexual, recuerda esa portada como emblemática. 'Yo tenía 16 años y vivía en El Vendrell (Tarragona). Me iba a comprarla al pueblo de al lado y, en cuanto la tenía leída, la tiraba', explicaba ayer.

Este chico lamenta el cierre, como también lo hace el socialista Pedro Zerolo, que considera que 'ha cumplido también un papel en América Latina'; o Toni Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), que considera que la mejor herramienta de la revista ha sido precisamente 'la visibilidad'. 'Personas de todos los ámbitos sociales han posado y hablado para esta publicación. Y también ha hecho una labor esencial en la lucha contra el sida', concluye Poveda.

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