Los mejores gadgets para ahorrar energía en tu casa
Estos aparatos están pensados para ahorrar energía sin realizar grandes inversiones o instalaciones.

Zaragoza-
Winter is coming, aunque a veces no lo parezca. La llegada del frío y la disminución de las horas de luz solar disparan el consumo de energía en nuestras casas, lo que implica más gasto en las economías domésticas. En ocasiones un dispendio que puede llegar a ser inasumible, en un asunto tan básico como el confort dentro del propio hogar. Lograr la eficiencia es, por tanto, la clave de todo. Gastar lo que se necesita, cuando se necesita.
Por suerte, actualmente existen una serie de gadgets que nos pueden ayudar a ahorrar energía en casa. Se trata de unos aparatos pensados para economizar el uso de la energía y que, en consecuencia, la factura a final de mes sea un poquito más asumible. Evidentemente, además de las herramientas, también se necesita una mentalidad adecuada y actuar en consecuencia. Al fin y al cabo, sin voluntad y determinación no puede haber ahorro.
Mejores gadgets para ahorrar electricidad en casa
La factura eléctrica es uno de los mayores quebraderos de cabeza en toda economía doméstica. Los incrementos en el precio de la luz, unidos a nuestra dependencia total de dicha energía, hacen que pueda arruinar toda nuestra economía si no la controlamos correctamente. Afortunadamente, existen ciertas mejoras que, con muy poca inversión, nos pueden ayudar a evitar el despilfarro energético.
Instalación de bombillas de LED
Un gesto a priori tan nimio como puede ser el sustituir todas las bombillas incandescentes de la casa por luces LED puede suponer un ahorro significativo en la factura a final de mes. No en vano, los modelos LED certificados pueden llegar a utilizar hasta un 90 % menos energía que una bombilla convencional, además de durar hasta 25 veces más. Todo ello sin perder ni un ápice de luminosidad. Al fin y al cabo, mientras una bombilla de tipo incandescente consume unos 60 W, una LED equivalente consume tan sólo de 8 W a 12 W, lo que se traduce en una eficiencia luminosa mucho mayor.
La vida útil de una bombilla LED puede variar tremendamente, con una estimación que va desde las 15.000 hasta las 50.000 horas. Poseen un decrecer muy diferente al de las bombillas tradicionales, pues estas no se funden. Los LED van perdiendo luminosidad, por lo que se estima que han agotado por completo su uso cuando esta desciende en torno a un 70%.
Aunque hay factores externos como la temperatura o la humedad que pueden acortar su vida, lo cierto es que una bombilla LED de calidad está pensada para ser muy duradera. Más o menos, se estima que, usada unas tres horas al día, una bombilla LED puede durar unos 20 años, mientras que si se utiliza unas ocho horas al día, la estimación baja a los ocho años.
Enchufes inteligentes
Un enchufe inteligente es aquel que nos permite desenchufar de forma remota cualquier aparato eléctrico que esté conectado a él. Funcionan a través de Wifi o Bluetooth y nos permiten encender o apagar dispositivos, programar horarios e, incluso, algunos tienen la opción de monitorizar el consumo de energía.
Estas funcionalidades ofrecen un mundo de posibilidades en el ahorro de electricidad, comenzando por minimizar el consumo fantasma de electricidad. Son muchos los electrodomésticos que no se terminan de apagar nunca, lo que implica un gasto mínimo que poco a poco se va acumulando. El ejemplo más claro es el piloto rojo de la televisión apagada, aunque no es el único electrodoméstico que funciona en dichos términos. La OCU estableció una calculadora para estimar cuánto nos cuesta al año estos aparatos supuestamente apagados, con algunas revelaciones sorprendentes. Por ejemplo, dejar una televisión de 42 pulgadas con el piloto rojo encendido implica unos 4,5 euros anuales. A partir de ahí, es cuestión de comenzar a sumar: ordenadores, impresoras, microondas, hornos, cargadores de móvil… Algunas estimaciones implican que el consumo de electricidad fantasma equivale a entre un 7% y un 11% del total de una vivienda media; o lo que es lo mismo unos 50 euros al año.
Gracias a su capacidad de programación, los enchufes inteligentes son también una gran opción para maximizar el uso de estufas y calentadores eléctricos. Permiten que estos se enciendan y apaguen solo cuando es necesario calentar el habitáculo. Ya sea en unos horarios que determinemos a través de una aplicación en nuestro teléfono móvil o con un apagado a distancia.
Los enchufes inteligentes no necesitan ningún tipo de instalación eléctrica y tienen un coste que ronda los 15 euros de media (hay modelos más baratos y más caros también). Es por ello que no suponen un gran desembolso y, lo que es más importante, se puede recuperar la inversión relativamente rápido.
Regleta de enchufes con interruptor
La alternativa más analógica a un enchufe inteligente es la regleta con interruptor. El funcionamiento es esencialmente el mismo: corta el flujo de energía hacia el aparato que se encuentra conectado a ella. O hacia los aparatos, cabría matizar, pues son muchos los que se pueden conectar a una misma regleta. Solo que, a diferencia de lo que sucede con los enchufes inteligentes, aquí es todo manual. Es decir, debemos recordar apagar el interruptor una vez ya hayamos dejado de utilizar dichos aparatos.
Mejores gadgets para ahorrar gas en casa
En las casas en las que se posee una caldera de gas, el optimizar su consumo también es clave para poder ahorrar a final de mes. Al fin y al cabo, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la calefacción implica el 47% del consumo energético de un hogar en España. Más allá de regular la temperatura de una manera más o menos eficiente o tener un buen sistema de aislamiento siempre que se pueda, también existen algunos gadgets que nos pueden ayudar a que la factura sea menos dolorosa.
Termostatos inteligentes
El termostato es una pieza clave dentro del sistema de calefacción, pues es el encargado de poner en marcha el dispositivo o no. Claro que existen muchos tipos de termostatos, los cuales nos ofrecen un mayor o menor control de la temperatura de la estancia. Los termostatos analógicos son funcionales, pero en cierta medida solo sirven para establecer una temperatura sin importar si la hora que es o si la casa está habitada o no. Por ello, una buena solución de ahorro es invertir en un termostato inteligente.
Los termostatos inteligentes son, en esencia, pequeñas centralitas que nos permiten programar para temperatura con un gran número de posibilidades: según ciclos, horarios, días de la semana… Además, y muy importante, se pueden controlar en remoto, generalmente a través de una aplicación en nuestro smartphone o tablet. Por ello, se puede subir o bajar la temperatura a distancia, así como apagarlos o encenderlos. Algunos modelos más avanzados, incluso, aprenden los hábitos de cada hogar, lo que les permite ser todavía más eficientes.
Un estudio de la OCU estima que la instalación de un termostato inteligente puede rebajar la factura energética de calefacción entre un 20% y un 40% si se utiliza correctamente, lo que incluiría mantener la casa a unos 21 grados cuando esté habitada. Los termostatos inteligentes poseen un precio de unos 200 euros en el mercado, aunque este puede variar según la calidad y prestaciones del mismo.
Cabezales de ducha de bajo flujo
Según datos de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, un 20% del consumo de agua de un hogar se utiliza en la ducha. Casi siempre, tanto en verano como en invierno, con agua caliente. Por ello, además de la calefacción, un método para ahorrar en la factura del gas es controlar lo que gastamos en la ducha. Una misión en la que nos pueden ayudar los cabezales de ducha de bajo flujo.
Básicamente, se trata de dispositivo diseñado para reducir la cantidad de agua que sale por la ducha sin disminuir la sensación de presión. Lo consigue mezclando aire y agua, lo que da una sensación de caudal abundante al caer en nuestro cuerpo. Sin embargo, al mismo tiempo, limita la cantidad de agua gastada (normalmente entre 6 y 9 litros por minuto). Según la Guía práctica de la energía del IDAE, un cabezal de bajo flujo puede reducir el consumo de agua en la ducha entre un 30% y un 50%, lo que podría equivaler un ahorro de unos 50 euros al año.
Uso de cortinas aislantes
El aislamiento es fundamental para poder ahorrar en energía sin pasar frío en invierno. La idea es que el calor que genera la calefacción se quede en la instancia, en lugar de disiparse al exterior. Uno de los mayores puntos de fuga son las ventanas, que además también permiten la entrada del frío si son viejas o no son muy eficientes. Sin embargo, el cambiar una ventana completa implica una obra que no todo el mundo puede asumir. Por no hablar de aquellas personas que viven de alquiler.
Sin embargo, algo que puede ayudar a mantener la estancia caliente durante el invierno es la instalación de cortinas aislantes. A simple vista parecen cortinas normales, pero su composición y estructura permiten reducir la pérdida de calor en invierno y mantener el interior fresco en verano, lo que se traduce en menor consumo energético para calefacción o aire acondicionado.

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