Nueve claves para detectar un alquiler falso en Internet
El buscar piso de alquiler es una situación estresante de la que los delincuentes tratan de sacar provecho.
Zaragoza-
Buscar piso es una de las experiencias más estresantes a las que se puede enfrentar una persona. Primero por el contexto, ya que rara vez se afronta por capricho y casi siempre por pura necesidad. Al fin y al cabo, la vivienda es un derecho fundamental y un espacio que debe garantizar bienestar y descanso, no una simple transacción. Sin embargo, por norma general, se busca con premura ante un cambio vital complejo, un fin de contrato o una subida unilateral del alquiler. A esto se suma el factor determinante: la emergencia habitacional en las zonas tensionadas, que hace que encontrar un techo digno y acorde a la economía doméstica sea hoy una misión casi imposible.
Los días de pasear por una zona escrutando los anuncios colgados en los portales han quedado atrás. Actualmente, el proceso de encontrar una nueva casa es completamente digital. Las aplicaciones y grandes plataformas han logrado copar el mercado del alquiler (también la compraventa), haciendo que los usuarios deban navegar en un mar de anuncios y alertas para no perderse nada de lo que salga al mercado. Lamentablemente, esta sensación de urgencia constante que invade a todo aquel que busca piso es aprovechada por los estafadores para intentar sacar tajada a su favor. Para no caer en la trampa, conviene tener siempre en cuenta las siguientes señales.
1. Los chollos no existen
La primera regla a la hora de buscar piso por Internet, y en general para cualquier transacción digital, es que si algo es demasiado bueno para ser real, es porque no es real. Por tanto, si un piso se anuncia con un precio muy por debajo del precio medio de la zona, es el primer indicativo para desconfiar. En un mercado tan saturado como el inmobiliario, resulta muy complicado que aparezcan mirlos blancos de la nada. Un piso recién reformado y en una buena situación por un precio reducido sí es una señal habitual de que algo espurio se esconde detrás. Por ello, cabe actuar con máxima precaución.
¿Significa no llamar al anuncio? Pues depende. Hay casos en los que la estafa es flagrante, pero otros en los que sí cabe lugar a la duda. En este caso, lo necesario es andar con pies de plomo y asegurarse de obrar con cautela en los siguientes pasos.
2. Las fotos parecen falsas o de stock
Las fotos del anuncio son uno de los grandes filtros que solemos utilizar para decantarnos por un piso u otro. No obstante, los estafadores probablemente utilicen imágenes falsas, ya sean de agencia o de stock (o más actualmente creadas por inteligencia artificial) para persuadir a sus víctimas. Es cierto que, cuando se han visto muchos anuncios, el ojo termina entrenándose para identificar estas imágenes, también porque muchas veces son repetidas. Sin embargo, siempre hay que andar con cuidado y tener en cuenta que lo que vemos no siempre se va a corresponder con la realidad.
La búsqueda inversa de imágenes de Google es una herramienta muy útil para despejar alguna posible sospecha que tengamos sobre una foto concreta, aunque con la irrupción de la IA esta ha quedado un poco en desuso. Por ello, siempre se ha de realizar una visita al piso antes de cerrar un alquiler. En persona es la única manera de comprobar no solo si las imágenes se corresponden a la vivienda en sí, sino también de ver todo aquello que el fotógrafo trató de esconder o tamizar. En caso de que una visita presencial no sea posible por, por ejemplo, encontrarse en otra ciudad, lo recomendable es que alguien de confianza realice el tour por ti. En última instancia se podría pedir una videollamada, aunque esto es peliagudo y susceptible de terminar en engaño.
3. El anuncio está mal redactado, mal traducido o es genérico e impersonal
Igual que sucede con las fotos, el anuncio es el otro gran escaparate que los usuarios poseen para conocer algo más de la vivienda que desean alquilar. Por ello, textos con imprecisiones, inconcordancias de género y número o giros lingüísticos antinaturales son señales que deben ponernos en alerta. Esta norma también aplica en caso de posibles respuestas realizadas a la hora de establecer una comunicación, sobre todo cuando parecen plantillas genéricas que no responden a preguntas concretas.
4. El arrendador está "en el extranjero"
La mayoría de estafas van a intentar evitar la visita en persona a toda costa, utilizando una serie de mecanismos habituales. Uno de los más frecuentes es el de aducir que el propietario del piso se encuentra en el extranjero, y que por ello no pueden enseñar el piso. Aunque el ramillete de excusas no acaba ahí, claro.
También es habitual que los timadores esgriman argumentos como que el piso está todavía ocupado, pero que el inquilino se ira a final de mes, que han tenido malas experiencias previas en visitas y por ello ya no realizan más, que han tenido una lesión o incapacidad que les impide mostrar la casa o, simplemente, que pospongan la visita ad eternum con las excusas más peregrinas. En todos esos casos, la señal de alerta debe encenderse inmediatamente.
5. Generan una urgencia extrema para que paguemos la señal
El pago de la señal es el momento clave de todo; el verdadero objetivo de la mayoría de estafadores. Por ello, muchos van a emplear técnicas de ingeniería social con la intención de crear una sensación de urgencia extrema que lleve a la víctima a enviarles dinero. La manera más clásica de conseguir esto es aquello de “hay muchos otros interesados esperando”, aunque evidentemente existen más tácticas. El fin es siempre el mismo: conseguir un ingreso rápido por Bizum o transferencia. De hecho, los hay que incluso piden dicho pago para poder visitar la vivienda. Todo lo que sea pedir dinero por adelantado sin haber visto el piso es una bandera roja instantánea.
6. Buscan la comunicación exclusiva fuera del portal
Como se ha señalado, el mercado de alquiler se mueve prácticamente al completo por plataformas y aplicaciones específicas. Todas ellas cuentan con un sistema de comunicación interno, que permite dejar registro de los mensajes compartidos. Por ello, los estafadores van a querer sacar la comunicación de estos lugares para llevarlos a canales privados, como WhatsApp o Telegram. Entre otras cosas, para que sus usuarios en las plataformas no sean señalados y, así, poder seguir pescando más víctimas.
Lo más seguro es negarse a abandonar el chat del portal. Si aun así se continúa la conversación por fuera, jamás se deben abrir enlaces externos ni rellenar supuestos formularios de reserva. Estos suelen ser páginas clonadas para robar los datos bancarios. Ante la menor sospecha, se deben guardar capturas de pantalla de todos los mensajes y números de teléfono como prueba para denunciar.
7. Piden demasiada documentación de golpe
En un mercado saturado, es comprensible que los propietarios soliciten garantías de solvencia antes de firmar. Sin embargo, exigir una batería exhaustiva de datos personales sensibles (DNI por ambas caras, nóminas, contrato laboral, declaración de la renta, extractos bancarios, etc.) antes siquiera de concertar una primera visita física es una práctica sumamente sospechosa. En muchos casos, el objetivo de los estafadores no es únicamente el dinero de la fianza, sino el robo de identidad.
Con una copia íntegra de tu documentación real, los criminales pueden solicitar microcréditos a tu nombre, contratar líneas telefónicas fraudulentas o suplantarte para cometer nuevas estafas inmobiliarias. Por ello, si se envía documentación sensible, es importante tomar una serie de precauciones, como por ejemplo pixelar los datos bancarios innecesarios o añadir una marca de agua visible sobre la imagen. Ninguna agencia ni arrendador legítimo necesita este tipo de documentación solo para mostrar la vivienda.
8. Comprobar la identidad de la cuenta bancaria
Al formalizar el acuerdo, la vía por la que se realiza la transacción económica es el último gran filtro de seguridad. Los estafadores rara vez operan con cuentas bancarias convencionales a su propio nombre. En su lugar, suelen recurrir a cuentas en el extranjero (son habituales con prefijos como LT, DE o GB), neobancos opacos de apertura inmediata, plataformas de envío de dinero como Western Union o MoneyGram para perder la pista del dinero.
El detalle crítico a vigilar aquí es la concordancia: el titular de la cuenta bancaria de destino debe coincidir de forma exacta con el nombre y DNI del propietario que figura en el contrato de arrendamiento. Si piden ingresar el dinero a nombre de un tercero (un supuesto gestor, un familiar o un intermediario) o si el IBAN no se corresponde con un banco español cuando el arrendador afirma residir en el país, paraliza cualquier envío.
9. Qué es la estafa del subarriendo y cómo evitarla
Durante todo el texto, hemos visto cómo la mayoría de estafadores buscan conseguir dinero o datos personales sin mostrar el piso en alquiler (fundamentalmente porque este no existe). No obstante, el poder ver un piso no implica que la amenaza de timo haya finalizado. De hecho, una de las modalidades más complejas es la estafa del falso propietario, mediante la cual el malhechor alquila un apartamento vacacional con la intención de hacerlo pasar por su propiedad en alquiler.
Aprovechando las prisas y la alta demanda, el estafador cobra la fianza y el primer mes a varios candidatos a la vez con la promesa de entregar las llaves al inicio de mes. Cuando las víctimas intentan mudarse, descubren que el timador ha desaparecido y que el auténtico propietario no sabe nada del asunto. Para neutralizar este fraude, la visita no basta: es imprescindible cotejar la titularidad. La herramienta definitiva es solicitar una Nota Simple en el Registro de la Propiedad a través de la web oficial del Colegio de Registradores. Su coste ronda los 10 euros y, en cuestión de horas, permite verificar quién es el verdadero dueño del inmueble.
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