Rosalinda Galán: “Sí, soy la mataora, voy de cara y me presento así”
La joven coplera que conquistó el Benidorm Fest y reivindica la copla desde la libertad, el feminismo y la fusión musical

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Rosalinda Galán es una de las voces más frescas y revolucionarias de la copla contemporánea. Con raíces en Los Palacios y Villafranca, Andalucía, empezó a cantar a los cinco años y desde entonces ha ido construyendo un estilo propio que mezcla la tradición del género con electrónica, techno y otros folclores. Su actuación en el Benidorm Fest la consolidó como una artista que no solo respeta la historia de la copla, sino que la resignifica y la hace relevante para nuevas generaciones… y todo esto, sin perder nunca su sentido del humor.
La entrevistamos para conocer cómo ha vivido esta etapa de su carrera, cómo aborda la fusión musical, la interpretación escénica y la carga feminista de sus letras, así como sus planes para el futuro. Entre confesiones artísticas, reflexiones personales y guiños divertidos, como su plan de seguir cantando hasta el día en el que se jubile. Rosalinda nos deja ver la fuerza, la pasión y la chispa que hay detrás de su proyecto musical.
Primero de todo, ¿Cómo estás después del vértigo del Benidorm Fest ya visto desde la distancia?
Sí, estoy… Debo decir que ya lo he digerido, creo. La primera semana fue un caos de digestión porque soy una persona súper intensa y generalmente lo vivo todo con alta intensidad. En el Benidorm me propuse vivirlo con alta intensidad de presencia, porque tengo tendencias ansiosas y suelo adelantarme a los acontecimientos. Sin embargo, tuve la capacidad de estar en cada momento y ha sido un proceso súper bonito a nivel artístico y personal, sobre todo. Ahora estoy más tranquila, con visión de todo lo que viene, preparando el siguiente single, pero con un pozo súper bonito de todo lo que he aprendido en el festival.
Tengo entendido que creciste en Los Palacios y Villafranca, rodeada de tradición andaluza. ¿Qué le dirías ahora mismo a esa niña que empezó a cantar copla con apenas cinco añitos?
Pues le diría que fue una valiente, que creyera en esa vocecita. Que aunque no entendiera por qué le pedían que se subiera al escenario, aunque solo le provocase miedo y mareo, se aferrara a la música como lo hacía y siguiera creyendo en sí misma.
¿Y en qué momento sentiste que esta fusión musical era tu camino y no solo una experimentación? Me refiero a la copla, que siempre ha sido muy pura…
Yo creo que mis raíces están en la copla, mezcladas con otros folclores. A la vista está que somos personas de distintas comunidades autónomas y distintas raíces, llevándolas hacia lugares diferentes. Yo me desarrollé como cantante con la copla desde muy pequeña, luego tuve mi época adolescente explorando otros estilos, quería ser rockera, y después me volví a encontrar con mi raíz.
En mi evolución artística y personal, la copla me pedía cantar, pero desde otros lugares. Yo escribo mis letras y quería mantener ese carácter revolucionario de la copla: hablar de lo que no se habla, poner nombre a cosas que no reciben luz. Pero incorporando mezclas, electrónica, techno… Soy bastante canalla en muchos sentidos, entonces me apetecía explorarla hacia esos lugares. Viene de algo súper orgánico, en realidad.
Pues un movimiento valiente.
Valiente, valiente… valientes, sí.
Y a la hora de interpretar, sobre todo en el escenario, ¿cómo influye tu formación como actriz? ¿Cómo hace que lleves la canción al escenario?
Para mí siempre ha ido de la mano. Las copleras eran intérpretes; veías a una Rocío o una Concha Piquer en escena y transitaban lo que estaban contando, gesticulaban y tú también lo sentías. Yo me vine a Madrid con 19 años a formarme como actriz, porque ya tenía formación en canto desde pequeña. Aún así, seguí formándome en canto y para mí cantar e interpretar siempre van de la mano.
Aunque tenga dos carreras y no siempre actúe cantando, siempre que canto interpreto, porque es una herramienta necesaria para transmitir emociones y contar historias. Me da mucho coraje cuando me preguntan: “¿Eres cantante o actriz?” Las dos cosas van de la mano.
Es que eso se notó mucho viendo tu actuación en el Benidorm Fest: la intensidad en las miradas y los gestos…
Sí, todo estaba medido porque la intención era hacer cine. Conseguimos que la cámara tuviera ese carácter subjetivo del personaje al que se dirige Carmen, mi Carmen. Eso me ayudó mucho a interpretar y a focalizar la intención frente a la cámara.

Luego, aparte, tus letras tienen una carga feminista bastante clara. ¿Sientes responsabilidad al representar esa voz dentro de un género históricamente marcado por el drama y el sufrimiento femenino?
Sí, bueno, eso de que está marcado por el sufrimiento femenino es una parte, pero también es una parte hiperrevolucionaria y feminista de la copla. Tenemos un montón de ejemplos, porque la copla ha tenido muy mala justicia. Por eso estoy aquí, no solo para cantarla, sino para hablar sobre ella.
No solo yo: está Lidia García con el podcast Campanera, con un nivel de información tremendo; está Carmen Moreno; Stephanie Sigurizo hizo un ensayo maravilloso… Hay un montón de gente estudiosa y escritora que se encarga de ponerle letra y justificación.
Yo me siento parte de toda una saga de mujeres intérpretes y de escritores como Rafael de León, que pusieron palabras y poesía a la realidad de mujeres en los márgenes. La copla habla constantemente de la otra: de una alcohólica, de una prostituta. Habla de realidades de mujeres en los márgenes, en una España negra para las mujeres. Con Concha Piquer, en 1933, cantaba una copla de Rafael de León que decía:
"Se dice si iba sola, que desgraciada, y se dice que coqueta; si con un hombre va. Si venga de dos mujeres también se dice que el mundo está al revés. Eres muy buena, así con arte sabes fingir, y eres muy mala, así no sabes disimular; y con la verdad pretendes vivir"
Y tiene un estribillo: "Amar, yo quiero amar con libertad porque nací mujer".
Y como esta, tenemos miles de ejemplos que hablan de un mundo al revés, donde las mujeres son hombres y los hombres mujeres. Tenemos a Rocío Jurado diciendo que es abiertamente feminista. Tenemos coplas que decían: “Me estás constantemente avasallando, no cantes, no te rías, ponte seria. Yo soy una feria”. Miles de coplas que guardaban un mensaje de liberación feminista sin que muchas lo supiéramos.
Sí, sí, me hablas de este tema… y es súper revelador. Está bien, porque para muchos de nosotros es un mundo bastante desconocido y me estoy dando cuenta de que es más moderno y avanzado de lo que pensábamos.
Justo estoy escribiendo un artículo para una revista de Los Palacios que se llama El Sobero. Hablo de esto en todas las entrevistas, pero nunca me da tiempo a explayarme. Me han dicho: "¿Quieres escribir un artículo?" Digo: "Este es mi momento de poner ejemplo y hablar claro". Con Mataora no me estoy inventando nada; estoy continuando algo que se ha hecho antes, pero que a veces se ha pasado por alto.
Y a la hora de hacer esta fusión musical, ¿Qué consideras que ha sido lo más desafiante de resignificar la copla sin perder su esencia, sobre todo a nivel de sonido?
Cuando hago algo no lo hago con miedo. Me siento súper libre experimentando en el estudio porque tengo muy claro lo que es la copla, el paso doble y la sonoridad que tiene. Les paso a las chicas un montón de paso dobles antiguos y sonoridades, para respetarlas y mantenerlas, pero a la hora de experimentar, tengo total libertad. Me divierto muchísimo y lo hago desde el amor profundo al género, y eso se nota en el resultado.
Me apetece que esté la sonoridad de la copla clásica y, además, que haya un poquito de pogo, de techno, de caña.
Y ya, metiéndonos en el Benidorm Fest, ¿cómo recibiste la noticia de que habías sido seleccionada para el festival después de tanta competencia?
Pues lo recibí reventándole el tímpano a César, no le dejé ni hablar, pobrecito. Me dio la noticia y casi lo mato de los nervios, porque me había presentado el año pasado con mi primer single Cállate. Este año me senté a escribir Mataora y la preparamos con la intención de que nadie pudiera resistirse a escoger este tema.
Al ser una copla, cuenta una historia de principio a fin, con detalles sonoros que acompañan a la lírica y mucha posibilidad de representación en el show. Cuando me llamaron, explosión de felicidad, porque era el sitio donde quería estrenar y cantar por primera vez la canción.
Mataora es un título muy potente. ¿Qué significa para ti y por qué sentiste que debería dar nombre a la canción?
Mataora es el prejuicio. La Carmen de la historia recibe insultos por presumir de libertad sexual y se apropia de ello: “Sí, soy la matadora, voy de cara y me presento así”. No tiene nada que ver con el toreo, aunque haya confusión.
¿Considerarías que Mataora es tu manifiesto artístico?
Sí. Todo mi EP me representa absolutamente. Mataora es la guinda: representa lo que quiero hacer, a nivel artístico y lírico.
¿Mutó mucho la canción desde la idea inicial hasta la versión final?
No, la presentamos tal cual después de todo el verano trabajando en ella. Para mí, es perfecta.
¿Te daba vértigo presentar algo tan personal en un formato mediático?
No. Estoy muy orgullosa de lo que hago. No pretendo gustar a todo el mundo, pero quería que el Benidorm Fest viera algo muy personal, universal y representativo. Mataora habla de un personaje con muchas realidades dentro de su historia.
Ahora que se acaba la era Mataora, ¿ha cambiado para ti la experiencia artística o te da un subidón de adrenalina?
Me ha dado un empujón de vitalidad y fe. Nunca había cantado delante de tanta gente ni en televisión a esos niveles. Estoy súper orgullosa y recibí un amor enorme por parte de gente que ni me conocía.
Hablemos de tu EP Grandes Éxitos, Volumen 1. ¿Qué querías contar con ese proyecto y por qué llamarlo así?
Me hizo muchísima gracia. Es un guiño a las cintas de Marifé, Rocío y María Jiménez que yo tenía en casa. El primer EP de una señora que nadie conoce se llama Grandes Éxitos… es un juego. Además, cada canción tiene un mensaje: Cállate habla sobre violencia machista, Farsamonea de ser nosotras mismas, y así. Es una carta de presentación potente, aunque tengo más canciones en camino.
¿Has sentido presión al definir quién es Rosalinda Galán en tan pocos temas?
No lo he sentido como presión. Tampoco en el Benidorm, y creo que serlo a los 35 ayuda mucho: más madurez, confianza… Los nervios siempre están, pero no es presión.
¿Has sentido presión por sectores más conservadores de la copla?
No, nada. He interactuado con esos sectores y no he recibido ataques ni amenazas (risas). Sí hay ambición: un órdago intergeneracional, hacer que a las señoras mayores y a los jóvenes les mole. En festivales rurales he visto a las señoras disfrutando y a los jóvenes tirados en el suelo o haciendo pogos… y dije: "Vale, estoy haciendo bien las cosas".
Ahora que ha pasado el Benidorm Fest y tienes nueva música en camino, ¿cómo te imaginas tu proyecto en el futuro?
Este año vamos a sacar un nuevo single, el segundo EP y preparar el siguiente disco. Grandes Éxitos 2 ya está en camino. Lo que más quiero es dar muchísimo directo, recorrer festivales, prides y conciertos, España en furgoneta, mis canciones con puntito más techno, más caña… conciertos súper divertidos y redondos.
¿Tienes fechas que se puedan anunciar ya?
De momento, puedo confirmar que estaré tocando en la próxima edición del festival Palencia Sonora. A partir de abril anunciaremos nuevas fechas.
Pues va a haber Rosalinda para rato en los escenarios…
Hombre, eso espero. Hasta el día en el que me jubile, quiero seguir subiéndome al escenario y viviendo la música con la gente.

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