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El águila imperial de Doñana, en situación "crítica": solo tres pollos han logrado volar

Entre 2021 y 2022 se censaron 821 parejas de esta especie en la península y la tendencia es "positiva". Sin embargo, en Doñana sucede lo contrario. El águila imperial retrocede desde el año 2016, cuando quince pollos llegaron a volar.

Águila imperial en vuelo.
Águila imperial en vuelo. Luis Martinez / SEO/Birdlife

La población de águila imperial en Doñana, un animal icónico, desciende año tras año, por lo que, según la ONG conservacionista SEO/Birdlife, la situación es "crítica" y contrasta con la "tendencia positiva" de la que goza la especie en otros lugares de la península.

El águila imperial ibérica solo vive y se reproduce en territorio español y portugués. Aunque se encuentra catalogada como "en peligro", en los últimos años la especie ha prosperado, gracias entre otras cosas a los planes de la Junta de Andalucía y otras administraciones y los esfuerzos destinados a su conservación.

Así, entre 2021 y 2022 se censaron 821 parejas en España y 20 en Portugal, según los datos que aporta SEO. Sin embargo, en Doñana sucede lo contrario. La especie retrocede. Desde el año 2016, cuando quince pollos llegaron a volar en Doñana, la tendencia ha sido a la baja: en 2022 solo voló un pollo y esta primavera únicamente tres pollos han llegado a volar del nido.

"Cuando los ecosistemas entran en colapso, las especies se ven afectadas. Todo está relacionado", asegura Carlos Dávila, responsable de SEO/Birdlife en Doñana.

En el año 2015 había en los humedales del parque nacional once territorios con parejas de águila imperial –el máximo histórico se ubica en catorce–. Este año se ha reducido a ocho y el año próximo caerá probablemente a siete, después de la muerte de una hembra adulta, encontrada bajo su propio nido durante la incubación, y de otro macho no emparejado.

La productividad –el número de pollos que vuelan dividido entre el número de parejas que hay– es muy baja y lleva dos años consecutivos –0,37 y 0,65– por debajo de la necesaria –fijada en el 0,75– para garantizar la viabilidad de la población.

Además, expone Dávila, "hay una baja tasa de reclutamiento y no se ocupan con nuevas parejas los territorios que quedan vacíos".

Lagunas sin agua

Cuando las águilas tienen alimento suficiente se elimina el cainismo

El águila imperial de Doñana es la única de la península que está adaptada a un humedal, pero los efectos del calentamiento global, la sequía y las altas temperaturas, sumados a la sobreexplotación crónica del agua destinada a la agricultura de regadío, han reducido hasta el mínimo la disponibilidad de recursos.

"Todos los parámetros son negativos, el conejo no se recupera y las poblaciones de aves acuáticas, sus presas principales, están en caída libre. Esta invernada ha sido de las peores", afirma Dávila.

"El deterioro –según expone el CSIC en una nota de prensa– del sistema de lagunas de Doñana es generalizado. Se ha constatado que el 59% de las lagunas de mayor tamaño de Doñana no se han inundado al menos desde 2013". Las tres lagunas permanentes, además, han dejado de serlo.

"En sistemas mediterráneos –prosigue el comunicado–, las sequías son recurrentes, pero cuando la sucesión de años sin inundación supera esta recurrencia, la vegetación propia de las lagunas desaparece y son colonizadas por vegetación terrestre, lo que termina con la desaparición completa de las lagunas y la pérdida de los hábitats".

En este contexto, "(la supervivencia de las águilas imperiales en Doñana) depende por completo de los programas de alimentación suplementaria", añade Dávila en conversación con Público. Para SEO/Birdlife, es necesario "tomar medidas urgentes", mediante "el incremento de los recursos actuales" para poder garantizar la población.

La alimentación suplementaria –a través de conejo muerto o activación de cercados– es "muy importante porque fija territorio", agrega Dávila. También, cuando las águilas tienen alimento suficiente, elimina el cainismo (que se maten unas a otras) o disminuye la posibilidad de que se produzca.

Camino a ninguna parte

Carlos Dávila: "Doñana sencillamente es un ejemplo de que estamos haciendo las cosas mal"

La situación anómala que vive Doñana afecta, según un trabajo publicado en Nature, a las rapaces de una manera profunda. Aunque el estudio esta elaborado con datos del Milano Real, puede servir como referencia para el águila imperial.

Los "eventos extremos", como la sequía, dice el trabajo, "afectan" a los pollos que nacen durante esos periodos de un modo más severo que a los adultos. Dice así el trabajo, según la traducción de Público: "Los individuos nacidos durante una sequía [sufrirán] desventajas a lo largo de su vida".

En concreto, los efectos de la sequía causaron un descenso del 40% en el tamaño previo de la población y acortó "un 21% el tiempo para la extinción". "Estos resultados –se lee en el trabajo– implican que el cambio climático puede erosionar poblaciones más rápidamente y severamente de que lo que hasta ahora se esperaba".

"Doñana –remacha Dávila– sencillamente es un ejemplo de que estamos haciendo las cosas mal. Hay que conservar nuestro entorno y dirigir nuestro modelo hacia la sostenibilidad. Si desaparece, no solo desaparece una joya de la biodiversidad, sino que nos dirige hacia la pobreza. La naturaleza lo que nos está diciendo es que no vamos a ninguna parte. Y si se pierde Doñana cualquier otra cosa se puede perder".

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